FUENTE:
Christine Schäfer

Investigadora de GDI Gottlieb Duttweiler Institute

La digitalización está alterando toda nuestra vida. Después de poner patas para arriba la industria del turismo y de la música, ahora lleva su fuerza disruptiva hacia la industria alimentaria, y no solo cambiándole algunas partes, sino toda la cadena de valor, de la granja al plato. Es decir, impacta en la producción (haciéndola más eficiente), la distribución (dando respuesta a la última milla) y el consumo (socializándolo). Christine Schäfer, investigadora del GDI (Gottlieb Duttweiler Institute) nos avanza hacia dónde va la alimentación en un futuro no muy lejano.

5 Retos de la alimentación en la era digital

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1. Aumento de la población

En menos de 30 años, se deberá dar de comer a 9.700 millones de personas, lo que nos obligará a producir más alimentos en menos metros cuadrados. ¿Cómo? La ciencia está trabajando arduamente para desarrollar nuevos métodos agrícolas que requieran menos espacio, y sean más eficientes y sostenibles.

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2. La cuarta revolución industrial y el internet de las cosas

La agricultura da un paso importante hacia la automatización total. Las máquinas, las plantas y los ordenadores se comunican y cooperan directamente entre ellos.

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3. La última milla

La digitalización también será responsable de cambios fundamentales en la distribución de alimentos. La lucha por la última milla ha comenzado.

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4. La salud

Se ha convertido en un estilo de vida en el que la nutrición desempeña un papel crucial. ¿Nos estamos obsesionando con la comida?

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5. La nueva cadena de valor

La individualización, la digitalización, la automatización y la globalización no solo cambian las necesidades de los consumidores, sino propicia que toda la cadena de valor está en transición.

Producción: automatizada, individual, transparente

El crecimiento de la población mundial, la creación de ciudades cada vez más grandes, la creciente concienciación sobre la salud… Estos son los grandes desafíos a los que la agricultura se enfrenta. Se espera que la población mundial alcance los 9.700 millones de personas de aquí a 2050. La cuestión es: ¿cómo se va a alimentar a toda esa gente con métodos agrícolas convencionales? Además, el crecimiento de las ciudades está desplazando a las tierras de cultivo, y la demanda de verduras y frutas frescas continuará aumentando como resultado de la mayor concienciación sobre lo saludable. Así pues, en menos de 30 años, más alimentos se deberán producir en menos metros cuadrados que antes. ¿Cómo se afronta este desafío? En la actualidad la ciencia está trabajando arduamente para desarrollar nuevos métodos agrícolas que requieran menos espacio, sean más eficientes y conserven los recursos naturales.


La alimentación.
Tiene que hacer frente al crecimiento de la población, la creación de ciudades cada vez más grandes y la creciente concienciación sobre la salud.

En el marco de la cuarta revolución industrial y el internet de las cosas, la agricultura da un paso importante hacia la automatización total. Las máquinas, las plantas y los ordenadores se comunican y cooperan directamente entre ellos. Como resultado de la constante interacción entre múltiples ordenadores, lo que se genera es una enorme cantidad de datos. Estos datos, llamados big data, pretenden apoyar a la agricultura y generar información sobre los factores que influyen en el rendimiento agrícola. El big data en agricultura a menudo significa ‘agricultura de precisión’, la cual tiene en cuenta las diferencias entre el suelo y el microclima de un área cultivada para optimizar el rendimiento. Gracias a la agricultura específica se puede adaptar la cantidad de semillas y fertilizantes a cada suelo, con lo cual se reduce el impacto medioambiental de los productos químicos.

Por otro lado, la agricultura vertical podría ser el futuro de la agricultura. La escasez de recursos, el crecimiento demográfico y la expansión urbana exigen un replanteamiento en lo que respecta a la producción de alimentos. Para ser capaces de hacer un mejor uso del espacio disponible en el futuro, el cultivo de varios pisos tendrá lugar en las llamadas “granjas verticales“. En las azoteas de estas granjas verticales podremos encontrar paneles solares, aerogeneradores, y captadores de agua de lluvia. En los niveles inferiores se podrán cultivar verduras, frutas y se criarán peces…. Y todo ello podrá ser directamente comercializado en los pisos más bajos, donde se podrían ubicar mercados y restaurantes.

La combinación de la agricultura y la digitalización lleva finalmente a explotar los avances tecnológicos no solo a las empresas agrícolas tradicionales, sino también a los nuevos players que entran al mercado. Primero y principal, las grandes empresas de tecnología que originalmente carecían de conocimientos agrícolas pero que tienen una gran cantidad de saber-hacer técnico, al entrar en la industria de la tecnología alimentaria pueden diversificar sus ofertas, aprovechar el espacio vacante y dar un buen ejemplo de sostenibilidad para sus empleados, lo cual puede mejorar su imagen.

La agricultura vertical.

Hay que ser capaces de hacer un mejor uso del espacio disponible y las ‘granjas verticales’ podrían ser el futuro.

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Distribución: la carrera digital por la última milla

Después de la producción, ¿cómo llegan los alimentos a los centros de distribución, supermercados, restaurantes y consumidores? La digitalización también será responsable de cambios fundamentales en este sector. Sin embargo, la digitalización no es el único impulsor del cambio. Nuestros estilos de vida cambian constantemente. Como resultado de la individualización y los modelos de tiempo de trabajo flexibles, las comidas fijas ya no son lo habitual. Más bien, el consumidor desea poder comer en cualquier momento y en cualquier lugar. Además, las comidas rápidas típicas como la hamburguesa, pizza, etc. ya no se ajustan al espíritu de la época: deben ser rápidas, pero también saludables y sabrosas. Dado que el tiempo para ir a un supermercado y cocinar a menudo es limitado o inexistente, deben encontrarse nuevas formas de llevar la comida saludable al consumidor. La lucha por la última milla para llegar hasta la puerta del cliente hambriento ha comenzado.

Agricultura y digitalización. Esta combinación lleva a explotar los avances tecnológicos tanto a empresas agrícolas tradicionales como a nuevos players que entran al mercado.

Con echar un vistazo a lo que está sucediendo en Silicon Valley es suficiente para darse cuenta de que la digitalización ha llegado a la industria del reparto de comida a domicilio. Hasta ahora la forma más común de entrega era la que hacían los restaurantes. Pero las tecnologías digitales están cambiando el panorama. Están apareciendo aplicaciones o sitios web que han dado un giro a la oferta y están conquistando día a día a los consumidores. ¿Por qué tendrían que renunciar a esta comodidad y transparencia al pedir comida? Aquí es donde las empresas digitales emergentes se están haciendo un hueco y están cambiando no solo el proceso de pedido, sino también la variedad de productos: una mayor cantidad de menús frescos y más saludables, más alternativas ecológicas, vegetarianas, para dietas especiales, etc.

Y no sólo el surtido está cambiando, la forma de distribución también se está replanteando. El progreso tecnológico abre posibilidades de transporte completamente nuevas y la distribución de bienes de A a B sin intervención humana directa ya es una realidad. Los drones ya se utilizan para que las entregas despeguen del suelo y vayan por vía aérea, lo cual reduce en gran medida el tiempo de transporte en las ciudades con mucho tránsito y en las zonas rurales con terreno dificultoso. Sin embargo, no solo en el aire están sucediendo muchas cosas, sino también en la tierra. Por ejemplo, hoy hay robots de entrega que se mueven de forma autónoma por las calles y evitan hábilmente obstáculos como los transeúntes o las farolas. Y sólo es cuestión de tiempo que consideremos como algo normal a los coches, camiones y trenes autónomos.

Parecido a lo que está sucediendo en la producción, los players no industriales también quieren una parte del pastel. Numerosas empresas que anteriormente no habían tratado con alimentos ahora están entrando en el sector de repartos a domicilio. A menudo estos nuevos players son compañías que ya tienen una red logística debido a sus actividades principales, como Amazon o Uber, y ofrecen un servicio de entrega sin producir alimentos ellos mismos. Por ejemplo, Uber no posee taxis, pero utiliza una plataforma para vincular oferta y demanda. UberEats sigue el mismo principio: a través de una aplicación, pueden crear una conexión entre restaurantes y estómagos hambrientos.

Consumo: omnipresente, social y saludable

¿Estamos obsesionados con la comida? ¿Nuestra obsesión con la comida continuará hasta llevar a todos los aspectos de nuestra vida a estar influenciados por ella? Parece como si así fuera. La comida se está convirtiendo en el nuevo pop o, como escribe el economista americano Tyler Cowen: “Una vez escuchamos a los ‘Beetles’ (escarabajos en inglés). Ahora comemos escarabajos“.

La comida es social y, por lo tanto, un tema candente en internet. Incluso podemos afirmar que las redes sociales han revolucionado nuestra relación con la comida. En Facebook, Instagram y YouTube apenas puedes escapar de la locura de la comida. Alguien siempre comparte una nueva imagen o video de su comida, ya sea una foto del café que tomó por la mañana, una publicación en un blog sobre la última moda gastronómica o un vídeo con recetas sencillas para cocinar.

Incluso el restaurante Dirty Bones en Londres se diseñó teniendo en cuenta el universo del Instagram. Mucho espacio y buena luz para ofrecer el entorno adecuado y un kit de Instagram con lentes gran angular, luces led y mini trípodes para ayudar al invitado a conseguir la instantánea perfecta. Además, se podría decir que, sin las redes sociales, estrellas como Jamie Oliver o Gordon Ramsay nunca hubieran conseguido la fama mundial de la que disfrutan hoy.


La comida hoy.
Es un tema social y las redes sociales han revolucionado nuestra relación con la comida.

Pero la comida no solo se está convirtiendo en algo omnipresente en las redes sociales. No importa dónde estés -en la oficina, en el gimnasio, comprando un mueble o en el aeropuerto-, donde sea que mires encuentras ofertas de comida, publicidad u oportunidades para pedir algo online. El gigante sueco de muebles Ikea hace tiempo que se hizo un nombre por sus albóndigas y perritos calientes. Tanto es así que el 30% de sus visitantes hace una peregrinación al gigante sueco de los muebles sólo para cenar. Por ello, la compañía está estudiando la posibilidad de abrir su propia cadena de restauración independiente, fuera de sus tiendas. Ya ha puesto en marcha algunos pilotos pop up concepts en Londres, París y Oslo. No se sabe con certeza si ocurrirá ni cuándo se abrirá la primera ubicación fija.

Cuando hablamos de tendencias alimentarias no podemos ignorar el impacto de las tendencias saludables en el consumo. Hoy la salud ya no significa simplemente la ausencia de enfermedad. La salud se ha convertido en un estilo de vida en el que la nutrición desempeña un papel crucial. La alimentación y la salud apenas pueden separarse ya que la influencia que tienen entre sí es demasiado fuerte y las expectativas de los consumidores sobre los beneficios de una buena nutrición se han vuelto demasiado altas.

Cada vez somos más conscientes de la influencia de la nutrición en nuestra salud y bienestar general. El bienestar digestivo, aquellos aspectos controlados e influenciados por la digestión, es la gran tendencia que actúa como un impulsor de muchas otras tendencias nutricionales. Si mi digestión es buena, el resto de mi cuerpo también estará bien; esa es la idea. Sin embargo, la relación exacta entre la digestión y la salud todavía no se conoce íntegramente y es un tema de investigación actual. El hecho es que el estómago y el intestino por fin obtienen el reconocimiento que se merecen. En términos de importancia, están justo después del cerebro.

De la cadena de valor a la red de valor

La individualización, la digitalización, la automatización y la globalización no solo cambian las necesidades de los consumidores, sino propicia que toda la cadena de valor está en transición. La ruta lineal desde la materia prima hasta el cliente a través de la producción, el procesamiento, la distribución, el retail, la restauración colectiva, el consumo e idealmente el reciclaje ya no son la única opción, sino que existen junto a una enorme cantidad de interfaces y canales. Todos los componentes de la cadena de valor están relacionados entre sí. Los nuevos servicios de entrega y los drones evitan a los intermediarios, por lo tanto, la entrega es directamente desde la granja a los clientes finales o restaurantes. Los consumidores se están emancipando, y otra vez cultivan sus propias verduras o imprimen alimentos cómodamente con una impresora 3D. La producción es seguida inmediatamente por el consumo. La cadena de valor se está transformando en una red de valor, y todo el mundo de la alimentación se está poniendo patas arriba.


La cadena de valor.
Se está transformando en una red de valor, y el mundo de la alimentación se está poniendo patas arriba.

La alimentación está abriéndose paso en casi todas las áreas de nuestra vida. La alimentación es bienestar y un estilo de vida, nuestra nueva brújula moral y, a veces, incluso un ‘reemplazo de la religión’. El nuevo informe de tendencias alimentarias en Europa, realizado por Instituto Suizo Gottlieb Duttweiler, estudia la transformación de la cadena de valor en una red de valor y muestra cómo las nuevas tendencias e innovaciones en salud y la tecnología punta influencian el mundo de la alimentación.

Más información: «European Food Trends Report 2017» 

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