Rosa Galende, C84
Nº 231 – SEPTIEMBRE 2020

Dice Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, en esta entrevista concedida en exclusiva a Código 84, que el sector agroalimentario sale reforzado y legitimado de esta crisis por su comportamiento excepcional y solidario. Añade, no obstante, que de cara al futuro, las cadenas de suministro, además de estables, tienen que ser cada vez más sostenibles, en sintonía con el cumplimiento de los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y de lucha contra el cambio climático.

Luis Planas Puchades
Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación

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Rosa Galende: ¿Qué impacto ha tenido o está teniendo la crisis del Covid-19 en el sector agroalimentario?

Luis Planas: El sector agroalimentario en su conjunto está resistiendo y mostrando una gran capacidad de reacción ante el impacto que la pan- demia está produciendo en la economía. Desde el primer momento, el Gobierno consideró que era un sector esencial y que su actividad debía ser garantizada para asegurar el abastecimiento de alimentos sanos, en cantidad y calidad suficientes, a la población.

Así ha sido y, por consiguiente, al analizar algunos parámetros importantes, como el desempleo o las exportaciones, vemos que está teniendo una evolución aceptable en relación a la economía nacional. Por
ejemplo, las exportaciones crecieron en conjunto un 5,6% en el último año móvil hasta junio de 2020.

En todo caso, aunque la tónica general haya sido positiva, también es verdad que ha habido sectores muy afectados por el cierre del canal horeca. Me refiero al ovino y caprino, al cochinillo, a la carne de vacuno mayor, al vino o a las bebidas espirituosas, entre otros. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha estado atento a las dificultades y ha articulado medidas de apoyo a esos sectores tan impactados.

EL SECTOR AGROALIMENTARIO EN CIFRAS

  • Aporta el 11% del PIB nacional.
  • Da empleo a 2,6 millones de personas.
  • Genera en torno a 54.000 millones de euros anuales en exportaciones.
  • Las exportaciones han crecido un 5,6% en el último año móvil

¿Cómo ha visto la respuesta del sector en esta crisis?

El sector ha tenido un comportamiento extraordinario. Creo que la cadena agroalimentaria en su conjunto ha sabido sortear las dificultades y cumplir con su trabajo con una gran eficacia y capacidad. Desde agricultores, ganaderos y pescadores hasta reponedores, cajeros y tenderos, pasando por trabajadores de cooperativas e industrias agroalimentarias y transportistas, creo que la sociedad española, y yo el primero, tenemos que estar muy agradecidos a todas estas personas por el impresionante servicio que han prestado a nuestro país en los momentos más difíciles.

Y, ya en términos más generales, creo que el sector viene demostrando una gran fortaleza y capacidad de resiliencia, lo cual es prueba de que está al día en valores importantes para las sociedades no sólo del presente, sino del futuro. En la crisis de 2008 también resistió mejor que otros sectores y ahora ha vuelto a salir reforzado y legitimado por su comportamiento excepcional y solidario. Creo que todo esto sitúa a la actividad agroalimentaria como uno de los sectores estratégicos para la recuperación económica de nuestro país.

“La sociedad española, y yo el primero, tenemos que estar muy agradecidos a agricultores, ganaderos, pescadores, reponedores, cajeros y tenderos, así como a todos los trabajadores de cooperativas, industrias agroalimentarias y transportistas por el impresionante servicio que han prestado a nuestro país en los momentos más difíciles”.

¿Cómo ha contribuido el MAPA a dar respuesta a las necesidades de las empresas en este contexto?

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha hecho un seguimiento continuado, diario, de la situación en todos los sectores para actuar con agilidad, de forma coordinada y eficaz con el conjunto del sector y las comunidades autónomas. De hecho, la contribución del Ministerio se ha basado, desde el primer momento, en el contacto y colaboración constante con los representantes de todos los eslabones de la cadena y de las autoridades autonómicas.

Ese diálogo permanente nos ha permitido conocer puntualmente las dificultades y articular soluciones. Por citar algunas, nada más decretarse el estado de alarma, actuamos con prontitud para facilitar el transporte, tanto de trabajadores como de animales y mercancías; adoptamos medidas económicas, como las líneas ICO para asegurar la liquidez, los aplazamientos de deudas tributarias y a la Seguridad Social o las moratorias en alquileres; e impulsamos las normativas necesarias para garantizar la mano de obra en el campo.

En paralelo, enseguida solicitamos a la Comisión Europea la puesta en marcha de medidas para atender al sector primario y especialmente a los sectores más afectados. Gracias a la solicitud de España, se han flexibilizado ciertos requisitos para percibir las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), se prorrogaron los plazos de solicitud y se anticiparon los pagos. Asimismo, la Comisión atendió nuestras peticiones y presentó un paquete legislativo para los sectores ganaderos (ovino, caprino, porcino ibérico), vino, frutas y hortalizas, además de la flor cortada y ornamental, dirigidas a paliar los efectos de la crisis provocada por la Covid-19. Son sectores que han contado, además, con medidas económicas nacionales impulsadas desde el Ministerio y, en algunos casos, también desde las comunidades autónomas.

Foodservice. El MAPA ha articulado medidas de apoyo a los sectores más impactados por el cierre del horeca.

¿Qué consecuencias se derivan de esta crisis para el sector agroalimentario? ¿Y qué aprendizajes podemos extraer para el futuro?

Su importante contribución a la economía española –con una aportación del 11% del PIB nacional, 2,6 millones de empleos y en torno a 54.000 millones anuales de exportaciones– cuenta ahora con el añadido de haberse erigido en un sector estratégico por su capacidad de proveernos de alimentos sanos, seguros, nutritivos y de calidad, incluso en los peores momentos.

El futuro más próximo va a depender de la evolución de la pandemia, tanto en nuestro país como en los países a los que exportamos, habida cuenta del carácter exportador de nuestro sistema agroalimentario. La evolución del turismo será otro factor que incidirá en muchos aspectos de la actividad agroalimentaria.

En cualquier caso, además de una importante experiencia en la gestión de una situación inédita, el aprendizaje práctico que podemos extraer de la pandemia es la necesidad de acelerar las transformaciones en los modos de producción de los alimentos y de adaptarlos, cuanto antes, a los parámetros de sostenibilidad que nos hemos marcado en el Pacto Verde europeo y, más concretamente, en las estrategias de ‘Biodiversidad’ y ‘De la granja a la mesa’. Es así, porque la epidemia mundial que estamos padeciendo pone de manifiesto que nuestra salud está íntimamente ligada a la del planeta.

COMISIÓN EUROPEA Y LA PAC

  • Se han flexibilizado ciertos requisitos para percibir las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), se prorrogaron los plazos de solicitud y se anticiparon los pagos.
  • Se ha presentado un paquete legislativo para los sectores ganaderos (ovino, caprino, porcino ibérico), vino, frutas y hortalizas, además de la flor cortada y ornamental, dirigidas a paliar los efectos de la crisis provocada por la Covid.

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COMPETITIVIDAD DE LAS EMPRESAS AGROALIMENTARIAS

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo del MAPA para mejorar la competitividad del sector agroalimentario?

Consideramos, en primer lugar, que un adecuado funcionamiento de las relaciones comerciales a lo largo de la cadena alimentaria es un elemento importante para la competitividad del sector. En este sentido, el Ministerio está inmerso en una reforma profunda de la Ley 12/2013, de 2 de agosto, para mejorar el funcionamiento de la cadena con el fin de reducir el desequilibrio entre los distintos eslabones, de potenciar la transparencia en la formación de precios y de evitar las relaciones comerciales desleales. Considero que estas reformas tienen que ir acompañadas de un fortalecimiento organizativo de las entidades asociativas y cooperativas con el fin de dotarse de más dimensión y, por tanto, de más fuerza en su capacidad negociadora.

Por otra parte, la estrategia europea ‘De la granja a la mesa’ ha recogido, por primera vez en mucho tiempo, la reflexión sobre la necesaria reciprocidad entre los requisitos ambientales que se exigen a nuestros productores y a nuestros competidores internacionales, una demanda histórica del sector y de España en las instituciones comunitarias.

Asimismo, creo que la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles que vamos a emprender en el conjunto de la Unión Europea también va a suponer una gran oportunidad económica. Por un lado, aunque requiera inversiones iniciales, la innovación y la digitalización supondrán producir más con menos y, a medio plazo, eso significa un mayor rendimiento y competitividad. Por otra parte, se trata de una producción con una demanda creciente en los mercados de alto valor añadido. En este sentido, España va a insistir para que la normativa comunitaria sobre el etiquetado del origen de los alimentos se actualice y responda a las nuevas demandas de información, entre las que se incluye también la información sobre la forma en la que son producidos los alimentos o su huella climática.

La incógnita es cómo evolucionará la pandemia en España y el resto de países a los que exportamos y cómo lo hará el turismo.

PROXIMIDAD-LOCAL

Parece que esta crisis nos deja un consumidor que valora mucho más la producción local y de proximidad, ¿viene una ola de proteccionismo?

Es cierto que se ha producido una tendencia hacia el consumo interior y hacia las cadenas de suministro más cortas. Incluso, desde el Ministerio, hemos creado una plataforma informativa, a través de la web de Alimentos de España, para acercar los productos alimentarios nacionales al consumidor local. Pero también es verdad que, durante la crisis sanitaria, el mantenimiento de los flujos comerciales, dentro y fuera de la UE, ha sido clave para garantizar la seguridad alimentaria de la población a nivel global.

Por otra parte, e independientemente de la pandemia, de cara al futuro, las cadenas de suministro, además de estables, tienen que ser cada vez más sostenibles, en sintonía con el cumplimiento de los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y de lucha contra el cambio climático. Sin embargo, aunque es necesario mantener ciertos niveles de autoabastecimiento en los principales suministros, no se deben aplicar fórmulas aislacionistas que dificulten la llegada de productos necesarios a la UE o que puedan suponer trabas al comercio internacional comunitario, primer exportador mundial de alimentos.

Ley 12/2013, de 2 de agosto

  • El Ministerio está inmerso en una reforma profunda de la Ley 12/2013, 2 de agosto, para mejorar el funcionamiento de la cadena con el fin de reducir el desequilibrio entre los distintos eslabones, de potenciar la transparencia en la formación de precios y de evitar las relaciones comerciales desleales
  • El Ministerio cree que esta reforma tiene que ir acompañada de un fortalecimiento organizativo de las entidades asociativas y cooperativas con el fin de dotarse de más dimensión y, por tanto, de más fuerza en su capacidad negociadora.

¿Cómo puede afectar esta tendencia al sector productor español?

No parece que se trate de una tendencia que vaya a ser sostenida en el tiempo. Los estándares de calidad de los productos agroalimentarios españoles, unidos a la demografía creciente en el mundo y al surgimiento de nuevas clases medias en países asiáticos, por ejemplo, son factores que permiten asegurar que se dibuja un horizonte con muchas posibilidades comerciales para el sector.

España, un país con una gran vocación exportadora, apuesta por un mercado internacional basado en reglas.

¿Cómo están evolucionando las exportaciones en el contexto actual?

EHan sido otra muestra del excelente comportamiento del sector agroalimentario español. Las exportaciones se han mantenido con total normalidad e, incluso, se han incrementado en algunos casos, especialmente en terceros países, como Filipinas, China o algunos países árabes.

De hecho, según los últimos datos disponibles, las exportaciones crecieron en conjunto un 5,6% en el último año móvil hasta junio de 2020, y un 12% si nos referimos a países extracomunitarios. Aunque más moderadamente por tratarse de un mercado mucho más maduro, los envíos a la UE también han crecido un 3,1%. Por tanto, podemos afirmar que el sector agroalimentario ha mostrado un comportamiento más que reseñable también en materia de comercio exterior.

LA NECESARIA APUESTA POR LA SOSTENIBILIDAD

  • “La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar las transformaciones en los modos de producción de los alimentos y de adaptarlos, cuanto antes, a los parámetros de sostenibilidad que nos hemos marcado en el Pacto Verde europeo y, más concretamente, en las estrategias de ‘Biodiversidad’ y ‘De la granja a la mesa’”.
  • “La transición hacia sistemas alimentarios sostenibles que vamos a emprender en el conjunto de la Unión Europea va a suponer una gran oportunidad económica”.
  • “La innovación y la digitalización permitirán producir más con menos y, a medio plazo, eso significa un mayor rendimiento y competitividad”.
  • “España va a insistir para que la normativa comunitaria sobre el etiquetado del origen de los alimentos se actualice y responda a las nuevas demandas de información, entre las que se incluye la información sobre la forma en la que son producidos los alimentos o su huella climática”.
  • “Las cadenas de suministro, además de estables, tienen que ser cada vez más sostenibles, en sintonía con el cumplimiento de los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y de lucha contra el cambio climático”.

Por último, ¿cómo está afectando la crisis a la marca España y qué puede hacer el sector para reforzar la buena percepción de los ‘Alimentos de España’ en el exterior?

El incremento constante de las exportaciones es una prueba de que la marca España sigue siendo garantía de confianza en sus prestaciones agroalimentarias. No obstante, es necesario seguir abriendo mercados, consolidando los que ya nos conocen y profundizando en productos de calidad diferenciada que pongan en valor nuestros alimentos.

Precisamente, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación acaba de lanzar, junto al Icex, una campaña de promoción, por valor de 4 millones de euros, en una veintena de mercados internacionales para fortalecer la imagen exterior del sector agroalimentario español. Conscientes de las dificultades de algunas de nuestras producciones debido al cierre, primero, y a la ralentización, después, del canal horeca, vamos a apostar por dar mayor visibilidad a alimentos de España, como la aceituna de mesa, el aceite de oliva, el vino o el pescado. También contaremos con actividades para destacar la calidad diferenciada de carnes y curados, frutas y verduras, vinagre, azafrán y otras especias españolas.

Además, nuestros alimentos son un buen instrumento para canalizar mensajes positivos sobre todo el sector, como la sostenibilidad medioambiental del país con mayor producción ecológica de Europa, la seguridad alimentaria de los productos o la innovación aplicada a la producción agroalimentaria.

Los países donde la comunicación será más intensa son Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Japón, Singapur, China, Hong-Kong, Corea del Sur; seguidos de Suiza, Rusia, Países Bajos, los países nórdicos, Irlanda, Taiwán y los mercados de Oriente Medio.

DESPERDICIO ALIMENTARIO EN TIEMPOS DE COVID

  • “El Ministerio tiene un panel de cuantificación que mide, semestralmente, el desperdicio de alimentos en los hogares. De manera excepcional, hemos analizado lo ocurrido durante el estado de alarma, que nos ha ofrecido datos muy positivos. Ya en el último panel, el correspondiente a otoño-invierno de 2019, se constató el decrecimiento de un 9,7% en el volumen de desperdicios y un aumento de 3,2% (del 19 al 22,2%) del número de hogares que declaraban no tirar alimentos. Pues bien, ya sea porque, la propia pandemia ha servido de estímulo para la concienciación o porque permanecer en el hogar nos ha otorgado más tiempo para organizarnos, en el periodo de confinamiento, uno de cada tres hogares declaró no tirar alimentos, mientras que el volumen de desperdicio ha caído un 13,8% respecto al mismo periodo del año anterior. Si tenemos en cuenta que el aumento que experimentaron las compras para el hogar durante esas semanas, el hecho de que el volumen de desperdicios se haya reducido es una muy buena noticia”.

    Luis Planas

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