Durante el 10º Congreso AECOC de Distribución Urbana, se ha organizado una mesa redonda con representantes de las administraciones de Londres, Barcelona y Madrid para hablar de sostenibilidad y sus modelos de distribución urbana. Tanto Juan Azcárate, Subdirector de Energía y Cambio Climático del Área de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid, como Lluís Alegre, Director Técnico en Autoritat del Transport Metropolità de Barcelona, coinciden en que el mayor reto de movilidad al que se van a enfrentar las ciudades en los próximos años va a ser el ecommerce. Y ambos ven una línea muy clara a seguir para encontrar soluciones: un cambio de mentalidad en el comprador. Según su visión, el reparto masivo de pequeñas mercancías a domicilio no es sostenible, y por ejemplo en Barcelona están intentando impulsar una iniciativa para redirigir este tráfico a puntos de recogida en tiendas de barrio, tan necesarias para mantener viva la ciudad.

En el Ayuntamiento de Madrid han encontrado otro foco de conflicto: el reparto de comida a domicilio nocturno. Hasta ahora, en Madrid Central las motocicletas tenían restricciones para acceder a la zona de bajas emisiones a partir de las 10 de la noche, para así poder controlar el ruido. Sin embargo, esta medida ha chocado de frente con una realidad, y es que los españoles cenamos tarde y cada vez pedimos más delivery. En consecuencia, Juan Azcárate nos comenta que han flexibilizado la normativa para que los restaurantes puedan seguir dando servicio a sus clientes residentes en el centro, creando una extensión de las limitaciones.

En esta edición del congreso hemos podido saber de primera mano cómo organiza su distribución urbana una de las grandes ciudades europeas: Londres. Alexandra Goodship, Strategy and Policy Manager – Roads, Freight and Vision Zero en Transport for London, nos ha dado las claves de los problemas que están intentando solucionar. Sus objetivos: un 2041 sin muertes ni accidentes, un 2050 con cero emisiones y un 2026 con un 10% menos de transporte de mercancías en el centro.

Londres tiene un aire muy tóxico, muy por debajo de los estándares de la Oms, y casi 10.000 personas al año mueren prematuramente por la mala calidad del aire. Pero la realidad es la siguiente: el 51% del NOx procede del transporte en carretera y el 33% del de mercancías. La mitad del gasto de los hogares se gasta en el comercio, de ahí la importancia del transporte de mercancías. El reto: ¿cómo seguimos asegurando su acceso a todos los destinos finales conviviendo con un Londres más sano? Con este objetivo han creado The Freight And Servicing Action Plan, hecho en colaboración con actores de toda la cadena de suministro. A partir de abril lanzarán la primera zona de emisión ultra baja. Los que quieran acceder, tendrán que ser euro 6, diesel y gasolina euro 4. En 2020, todos los vehículos tendrán que ser euro 6, y en 2021 la zona de bajas emisiones se ampliará.

Inevitablemente las empresas tendrán que tomar dentro de muy poco decisiones respecto a sus flotas que implicarán una inversión económica importante en muchos casos. La incertidumbre por escoger la tecnología que se vaya adaptar a las normativas de entrada a las ciudades, teniendo en cuenta otros factores como la rentabilidad de la inversión o el coste de la propia tecnología es ahora mismo, y como hemos podido confirmar en el evento, quizás el mayor reto de las compañías españolas de transporte.

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