04/05/2017

¿Dietas personalizadas adaptadas en base al genoma de cada persona? ¿Ciencia ficción o realidad? Para José Mª Ordovás, experto en nutrigenética, gracias a los avances científicos en el futuro conoceremos nuestro genoma y podremos personalizar nuestros hábitos para evitar la manifestación de nuestras predisposiciones genéticas. Y las investigaciones van en esta línea. Porque, en su opinión, una dieta inadecuada es el principal factor de riesgo de muerte y discapacidad en el mundo. No en vano, las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta causarán 17,3 billones de dólares de pérdidas económicas acumuladas entre 2011 y 2030 por gastos de salud, reducción de la productividad y pérdida de capital.

José María Ordovás Profesor de nutrición y científico senior de USDA-HNRCA en TUFTS (Boston)

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Ana Martínez Moneo: La población mundial crece a ritmos vertiginosos. Expertos advierten de la escasez de alimentos para sustentar ese crecimiento, y que la globalización es incompatible con la sostenibilidad. ¿En qué medida la ciencia puede ayudar a equilibrar la balanza? 

José Mª Ordovás: La agricultura será básica como lo ha sido desde hace miles de años. Y los avances en la ciencia también serán muy importantes para alimentar el mundo en las próximas décadas. Sin embargo, la política y la economía son más decisivas todavía. Pensemos en todos los alimentos que se desperdician antes o después de llegar al consumidor. Pensemos en todos los recursos agrícolas que van a pasar a ser convertidos en combustible. Pensemos en prepararnos para el calentamiento global. En resumen, la ciencia está para contribuir a la solución, pero sólo es un eslabón de la cadena. 

Desde su perspectiva de científico, ¿hacia dónde va la alimentación hoy? 

La alimentación hoy en día está más enfocada a la salud y la conveniencia que en tiempos pasados. Sin embargo, la relación entre la nutrición y la salud ha sido bastante enrevesada. Hasta hace poco la grasa era la fuente de todos los problemas, y hoy es el azúcar. ¿Y mañana? No lo sabemos, de ahí que aunque sabemos hacia dónde va la nutrición hoy no sabemos qué dirección tomará mañana. Sin embargo, mi perspectiva científica me dice que vamos a aumentar la racionalidad de nuestras recomendaciones y, además, seremos capaces de hacerlas personalizadas. 

Consejo. No hay alimentos buenos o malos, el veneno está en la dosis.

La obesidad se está convirtiendo en una pandemia mundial en los países desarrollados, principalmente en los colectivos más vulnerables y, por otro lado, la preocupación por la salud y por lo que comemos también aumenta. ¿Qué está pasando? 

La obesidad históricamente estaba restringida a las clases privilegiadas económicamente que podían tener todas las indulgencias alimentarias que deseaban. Hoy en día la situación se ha invertido, y son los colectivos más vulnerables los que la padecen. Las personas con una mayor educación conocen muy bien la relación entre “buena” nutrición y salud y, por lo tanto, se preocupan de lo que comen. Lo que tenemos que hacer que esa educación nutricional se extienda a las clases menos privilegiadas. 

Comprobado científicamente. La dieta mediterránea reduce, o incluso elimina, las posibilidades de ictus. Y la baja en grasas es la más adecuada para prevenir el cáncer y mejorar su tratamiento.

Otra cuestión: Las tendencias sobre si ciertos alimentos son beneficiosos o perjudiciales para la salud van y bienen. Alimentos prohibidos hace años hoy son ejemplo de la correcta nutrición y al revés. ¿Como consumidores qué creer y qué no? 

Los consumidores lo que tienen que hacer es no dejarse llevar por los vientos dominantes de las modas nutricionales. La postura más acertada es comer variado y sin exceso. Si algo es “malo”, como el “veneno” está en la dosis, tampoco nos va a matar. Lo de veneno y matar no debemos tomarlo literalmente porque realmente los alimentos no son veneno ni matan inmediatamente (a no ser que estén estropeados o que el sujeto sea alérgico y entonces si que puede haber riesgo de muerte). Por lo general, lo que va a causar problemas de salud es el abuso habitual de alimentos que para ciertos individuos no son apropiados, pero no que ocasionalmente se consuma algún alimento menos aconsejable. 

Productos funcionales, transgénicos, probióticos, sin alérgenos, pollo de laboratorio… ¿Puede ponernos un poco de luz en este nuevo mundo de alimentos? 

Casi todos esos alimentos ya son parte de nuestra dieta y van a continuar así en el futuro inmediato. Por lo tanto, son “parte” del futuro de la alimentación, pero no son el futuro exclusivo de la alimentación. Incluso hay sectores de consumidores que ya están empezando a rechazar todo eso en un retorno a lo tradicional. Por lo tanto, en el futuro habrá para alimentos para “todos los gustos”. 

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Futuro. Quizás en la próxima década veamos ya la secuenciación del genoma de los recién nacidos. Será técnicamente factible, pero éticamente controvertido.

Pero, ¿saben los consumidores exactamente qué son? ¿Cómo comunicarlo? 

Hay que comunicarlo sin falsas pretensiones y, para ello, hay organismos que regulan lo que se puede decir/prometer y lo que no. A pesar de ellos, hay maneras de insinuar lo que no es sin romper la ley pero confundiendo al consumidor. 

Ud. es uno de los padres de la Nutrigenética, ciencia que estudia las relaciones entre alimentación y genética. ¿Qué puede aportar a la alimentación del futuro? 

La Nutrigenética es el camino que nos lleva a la personalización de las dietas en particular y de nuestro estilo de vida en general para conseguir la salud deseable en cada una de las etapas de nuestra vida. Nuestro genoma presenta un gran número de variaciones genéticas que nos hace diferentes del resto de la humanidad. Algunas de ellas pueden ser beneficiosas y hacernos más resistentes a enfermedades; otras son precisamente marcadores de predisposición de enfermedad. Nuestro estado de salud va a depender del balance genético entre variantes positivas y negativas, pero el tener este conocimiento nos va a permitir decantar la balanza hacia el lado saludable porque podríamos actuar para disminuir el impacto de las variantes genéticas negativas mediante la dieta más apropiada y otros cambios de comportamiento. 

Consecuencia de ciertos hábitos alimentarios, las patologías cardiovasculares, el cáncer o la diabetes se imponen como causas principales de mortalidad en las sociedades desarrolladas. ¿Hasta qué punto la nutrición puede ayudar a prevenir este tipo de enfermedades? 

Como sugería en la pregunta anterior, la nutrición va a tener mas relevancia en unos individuos que en otros y por ampliación en unas poblaciones que en otras dependiendo de su composición genética. Si una persona ha heredado un “genoma resistente”, el impacto de la nutrición sobre su riesgo de enfermedad va a ser menor que en una persona que ha heredado un genoma con predisposición a la enfermedad cardiovascular o a la diabetes. Sin embargo, esto es algo que no conocemos todavía en estos momentos a nivel individual y podemos decir de manera general que la nutrición contribuye el 50% a estas patologías. La suma de estas diferencias en predisposición individual se observan a nivel de países o grupos étnicos. Por ejemplo, los indios asiáticos o los americanos son más susceptibles a los cambios de la dieta (de la tradicional a la actual en países occidentales) que los blancos. 

La relación entre nutrición y salud ha sido bastante enrevesada. Hasta hace poco la grasa era la fuente de todos los problemas, y hoy es el azúcar. ¿Y mañana?

Según sus investigaciones, el ADN nos aporta la información suficiente para poder determinar la dieta adecuada a cada persona. ¿Hablamos del campo de la prevención a padecer ciertas enfermedades o si hay una predisposición concreta a neutralizarla y eliminarla? 

Bueno, eso es una interpretación muy optimista de las investigaciones actuales. Lo que estas revelan es que el genoma contiene información para ayudarnos a definir la dieta más apropiada y, por extensión, el estilo de vida más adecuado para epigenoma también forma parte de ello y, a diferencia del genoma, este es “maleable” y sería una forma de redirigir nuestro futuro hacia direcciones más saludables. 

Ud. habla de dietas personalizadas adaptadas en base al genoma de cada persona. ¿Cómo están los avances al respecto? ¿Qué veremos en el futuro? 

Lo que conocemos ahora de las personas (y de pocas todavía) es una fracción limitada del genoma, y para conseguir esa personalización necesitaremos conocerlo más en profundidad y en más personas. Esto es algo que lo vamos a conseguir pronto dado el abaratamiento espectacular de la secuenciación. Quizás en la próxima década veamos ya la secuenciación del genoma de los recién nacidos. Esto será técnicamente factible, pero la pregunta es cómo va a afectar esto a la sociedad y cómo vamos a afrontar los problemas éticos que esto puede originar, así como de desigualdades. No obstante, obviando esto al objeto de responder a tu pregunta lo que veremos en el futuro será que tendremos en los recién nacidos la información acerca de su predisposición genética a las enfermedades comunes y no comunes y una capacidad de prevención de las mismas que no hemos tenido nunca hasta ahora. 

Ud. trabaja mano a mano con el colectivo empresarial. ¿Qué nuevas aplicaciones han salido de estas investigaciones? ¿En qué están trabajando en la actualidad? 

Sobre todo aplicaciones de ciertos productos a individuos específicos. Sería más bien en cómo se comercializan ciertos productos o cómo se combinan para que lleguen al consumidor adecuado o necesitado de ellos. Quizá en productos realmente nuevos podríamos destacar probioticos específicos para determinadas enfermedades como la celiaquía. 

Teniendo todo esto en cuenta, ¿cuáles son los productos que alimentarán al mundo en 20 años? 

La verdad es que creo que esto cambiara poco la base de nuestra alimentación en términos de productos. Supongo que nos encontraremos con productos modificados para atender las necesidades de individuos con diferentes predisposiciones genéticas, pero creo que la manera de comer será similar a la de ahora. Con respecto a los productos que hablaba pues podrían ser yogures o leches conteniendo más de unos componentes u otros como resultado de una selección del ganado, o productos enriquecidos. En realidad, esto es algo que ya lo experimentamos hoy en día, lo que pasa es que entonces será de una manera más racional porque la ciencia nos ayudará a saber exactamente qué necesitamos incorporar o excluir de nuestra alimentación. 

Cacofonía de mensajes. Nos enfrentamos continuamente a una ingente cantidad de información que hace muy difícil distinguir entre los que hablan con sentido y los “charlatanes”.

¿Están las empresas preparadas para adelantarse a estos cambios? 

Las empresas siempre están preparadas y, de hecho, a veces han saltado demasiado rápido a cambios para los que el consumidor no estaba preparado. Aquí la pregunta es si el público en general y los profesionales de la salud están preparados para este cambio. Y mi opinión es que no, en parte porque no se les ha educado en estos temas y en parte por la gran cacofonía de mensajes con la que todos nos tenemos que enfrentar continuamente y que hace muy difícil distinguir entre los que hablan con sentido y los “charlatanes”.

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Ana Martínez

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