Javier Jaso | Responsable de Transporte de AECOC
Código 84 Especial Supply Chain | Octubre 2025
Eficiencia, costes y consenso pendiente
España da un salto histórico en logística con la aprobación de las 44 toneladas, alineándose con los estándares europeos. La medida podría evitar más de 2 millones de viajes al año y recortar hasta 129.000 toneladas de CO2. Pero no es solo cuestión de peso: optimizar embalajes, estiba y procesos internos, además de la colaboración, será clave para convertir esta oportunidad en eficiencia real.
El salto a las 44 toneladas. No se juega solo en la carretera: requiere también una reingeniería de la cadena de suministro.
El pasado 23 de julio se publicó en el BOE la Orden PJC/780/2025, que autoriza la circulación progresiva de vehículos de mercancías de hasta 44 toneladas de Masa Máxima Autorizada (MMA) en España. Se trata de una medida largamente reclamada por el sector, que sitúa a nuestro país en línea con los estándares europeos y abre la puerta a avances significativos en eficiencia, competitividad y sostenibilidad.
Este paso normativo responde a un trabajo de fondo que se remonta a más de dos décadas. AECOC fue pionera en plantear esta transformación: ya en 2001 trasladó a la Administración la propuesta de introducir tanto el conjunto euro modular de 25,25 metros con 60 toneladas de capacidad, como las 44 toneladas de MMA. Entonces, como ahora, la meta era clara: mejorar la productividad empresarial, reducir el impacto ambiental de las operaciones y reforzar la competitividad del sistema logístico nacional.
La aprobación de la norma abre un nuevo escenario con grandes oportunidades, pero también con interrogantes. Para muchos actores las 44 toneladas representan un salto natural hacia una logística más eficiente y sostenible; no obstante, surgen dudas sobre los costes de adaptación, la capacidad real de las infraestructuras y los ajustes que requerirán los procesos logísticos. Más que un foco de división entre cargadores y transportistas, el reto consiste en articular un esfuerzo compartido, basado en el diálogo, la coordinación y una distribución equilibrada de responsabilidades que permita convertir la medida en una auténtica palanca de competitividad.
A este reto se añade un aspecto clave: la adecuación de las unidades de carga. El incremento de la MMA no se limita a reforzar los vehículos, sino que obliga a repensar cómo se configuran y manipulan los palets. Transportar más peso por unidad puede exigir rediseñar embalajes, revisar sistemas de estiba y adaptar procesos en almacenes, muelles y centros de distribución. Esto supone inversiones en equipos de manutención más robustos, la reorganización de flujos internos y una mayor coordinación entre operadores logísticos y clientes. En definitiva, el salto a las 44 toneladas no se juega solo en la carretera: requiere también una reingeniería de la cadena de suministro, indispensable para que la ganancia en eficiencia no derive en cuellos de botella o riesgos operativos en los puntos de carga y descarga.
Impacto para los cargadores. Más capacidad por viaje significa mayor productividad, menores costes unitarios y una contribución tangible a los objetivos de sostenibilidad.
IMPACTO DEL CAMBIO
2 millones menos de operaciones de transporte al año.
+100.000 toneladas de CO2 anuales reducidas.
4,60% menos de emisiones.
+16,3% aumento de la productividad.



