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Anaís Díaz | C84

Código 84 283 | Enero 2026

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Alberto Salto
El As de las Carnes

Neones rosas, música electrónica y cortes de carne premium. Así es la carnicería de moda de Instagram y TikTok, ubicada en San Fernando de Henares (Madrid). Detrás del proyecto está Alberto Salto, conocido como “El As de las Carnes”, un carnicero que ha convertido las redes sociales en su principal motor de ventas con 180.000 seguidores y 10 millones de visualizaciones al mes. En 2024 dio un paso más e inauguró As Burger, una hamburguesería nacida para crecer y replicarse que cierra el ciclo del producto.

Alberto Salto empieza a trabajar como carnicero con 15 años. “Lo hice por necesidad, porque en mi casa hacía falta”, explica. Su hermano mayor tenía una pollería y él le ayudaba por las tardes. Desde el principio tuvo claro que lo que más le atraía no era el producto en sí, sino el trato directo con los clientes.

Con 18 años se independiza laboralmente y monta su primer negocio, una pollería en el Mercado de Usera (Madrid). Era 2007. Un año después llega la crisis financiera y el proyecto no sobrevive. “No tenía pulmón para aguantar la crisis, tuve que cerrar y me quedé con una deuda importante que tardé 9 años en pagar trabajando para otros”, una etapa que recuerda “especialmente dura”.

El punto de inflexión llega el 1 de diciembre de 2016, cuando decide comprar la carnicería en la que trabajaba en San Fernando de Henares y empezar un nuevo proyecto. “No había gente joven ni detrás del mostrador ni comprando; tenía que hacer algo”, cuenta Alberto.

El nacimiento de El As de las Carnes

En un primer momento Alberto Salto mantuvo el modelo tradicional, pero poco a poco fue transformando el negocio hasta convertirlo en lo que había imaginado: El As de las Carnes, una carnicería pensada para ir más allá de un producto excelente y ofrecer también una experiencia única. Más variedad en el mostrador, con diferentes tipos de vaca, hamburguesas de chuletón y productos más naturales, sin conservantes.

Al principio la reacción de los clientes ante la especialización fue de sorpresa. “La gente me decía que estaba loco por tener cinco chuletones distintos en el mostrador. No pensaban que hubiera diferentes vacas”, cuenta. Lo que entonces parecía una rareza, con el tiempo ha acabado consolidándose como una tendencia.

Alberto entendió desde el principio que debía construir una marca. Encargó un diseño de imagen, creó un photocall dentro de la carnicería para que los clientes compartiesen su experiencia en RRSS y El As de las Carnes se convirtió no solo en una carnicería, sino en un concepto en el que poner en valor los productos cárnicos y hacerlo a través de un canal totalmente disruptivo: las redes sociales.

Su propuesta la complementó con el lanzamiento de la página web en 2017. “En aquel momento ningún carnicero vendía online; la combinación de ambas estrategias fue clave para nuestro crecimiento inicial”, explica. Hoy, el canal online representa en torno al 40% de la facturación total.

La clave del crecimiento: redes sociales y canal online

El verdadero factor diferencial llegó con las redes sociales. Cuando Alberto arrancó, Instagram empezaba a despegar y TikTok aún no existía. “Vi que podían ser una herramienta de negocio”, afirma. Desde entonces las trabaja con la misma disciplina que el mostrador: constancia diaria, naturalidad y cero artificio.

“No me considero creador de contenido ni influencer. Soy un empresario que usa la herramienta más potente que existe ahora mismo para llegar al cliente”, explica. Hoy, El As de las Carnes suma cerca de 180.000 seguidores y 5.000 publicaciones en Instagram y supera las 10 millones de visualizaciones mensuales en redes. Instagram es el principal canal, pero también está presente en TikTok, Facebook y YouTube.

Su comunicación se basa en una estrategia clara: vídeos de producto, humor, baile y mensajes de marca, combinados con mucha autenticidad. “Si hoy toca subir un vídeo de producto, se graba y se sube. Si te trabas, no pasa nada. Eso es lo natural y es lo que funciona”, señala. En este sentido, su receta es constancia, transparencia y coherencia: “De nada sirve hacer un vídeo un día. Hay que creérselo y comunicar todo el año”. Gracias a esta estrategia, según Alberto, casi el 100% de sus ventas están influenciadas, directa o indirectamente, por las redes sociales.

La tienda incorpora elementos poco habituales como la música electrónica de fondo, una bebida de bienvenida, sesiones con DJs o “tardeos” con demostraciones de producto, con el objetivo de crear un entorno más distendido y favorecer la interacción entre el equipo y los consumidores.

Más allá de la compra: la experiencia

En El As de las Carnes la experiencia del cliente forma parte del modelo de negocio al mismo nivel que la calidad del producto. La tienda incorpora elementos poco habituales como la música electrónica de fondo, una bebida de bienvenida, sesiones con DJs o “tardeos” con demostraciones de producto, con el objetivo de crear un entorno más distendido y favorecer la interacción entre el equipo y los consumidores. Incluso, recientemente han trasladado su tradicional “tardeo” a una discoteca cercana debido a la buena acogida de esta iniciativa. Unos shows que combinan presentaciones y ocio para conectar con el público más joven.

El trato personalizado es otro de los ejes del proyecto. Cada uno de los X carniceros que forman parte del equipo dedica tiempo en cada venta a explicar los distintos cortes, su uso y las características del producto. “El cliente viene con prisa y eso fue lo primero que quise anular. La experiencia tiene que estar a la altura de la calidad del producto”, señala Salto.

Según explica el empresario, el enfoque busca que el consumidor valore no solo el precio, sino también el conocimiento especializado, el servicio y el tiempo dedicado durante la compra. Su propuesta ha atraído por un lado, a un comprador mucho más joven y, por otro, ha conformado un equipo de tienda, con una media de edad en torno a los 25 años.

Mirando al futuro…

Alberto Salto no se conforma y no descarta abrir nuevas carnicerías en puntos estratégicos, aunque reconoce que replicar El As de las Carnes es complejo. De momento, el objetivo más inmediato es seguir poniendo en valor al sector y atraer a un consumidor más joven a la categoría. También tiene grandes esperanzas puestas en As Burger porque considera que es un punto de contacto clave con el producto de calidad. Un camino que –según su experiencia– exige más trabajo que azar: “la suerte no existe; es cuestión de constancia”, concluye.

LAS FRASES

“Vi que el oficio de carnicero se estaba perdiendo. No había gente joven ni detrás del mostrador ni comprando. Tenía que hacer algo y descubrí la clave en las redes sociales”.

“Si solo vendes carne, ya hay muchos que lo hacen. Yo quería ir más allá, y crear alrededor de la carne una experiencia”.

“El cliente normalmente viene a comprar con prisas. Eso fue lo primero que quise anular. La gente viene a comprar un producto top y, por tanto, se tiene que llevar una experiencia top”.

“La suerte en redes no existe; es constancia. Trabajo las redes sociales con la misma disciplina que el mostrador. Tengo casi 5.000 publicaciones en Instagram y eso lleva una estrategia y mucho trabajo diario detrás”.

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