FUENTE:
Redacción C84

¿Qué depara el 2018 a las empresas? ¿Cuáles son los factores positivos que impulsarán la economía española? ¿Y qué riesgos planean de cerca? Tres expertos y economistas analizan la evolución económica y esbozan en unas pinceladas los principales desafíos a los que tiene que hacer frente el país para seguir creciendo, así como las palancas que afianzan este buen comportamiento.

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David Cano Socio y Director General de AFI (Inversiones Financieras Globales, EAFI, S.A.)

“Ningún país relevante está en recesión. Este es el principal soporte de un escenario positivo”

Consolidación del crecimiento

  • A buen ritmo. Se acumulan más de 15 meses consecutivos con indicadores económicos favorables que permiten pensar que la aceleración del crecimiento de la economía mundial de 2017 (el PIB creció al 3,7% frente al 3,2% del 2016) va a continuar en 2018 (hasta registros del 3,9%).
    La sincronización en el avance del PIB (ningún país relevante está en recesión) es el principal soporte de este escenario positivo.
  • El riesgo más importante. Está vinculado con los nuevos pasos en la normalización de las políticas monetarias: subidas de tipos en EEUU (hasta el 2%) y el final del programa de compras de renta fi ja por parte del BCE. Un repunte de la inflación en la parte central del año (provocada por el encarecimiento del petróleo) podría acelerar este endurecimiento de las condiciones financieras, convirtiéndose en otro riesgo para el entorno económico.
  • ¿Y España qué? Debe ir moderando su ritmo de crecimiento del PIB, más que nada porque resulta prácticamente imposible mantener un año más (sería el quinto consecutivo) tasas de avance del 3,0%.
  • El principal riesgo tiene que ver con la situación en Cataluña, dado que esta vez, a diferencia de otras fases expansivas, no se han acumulado desequilibrios macroeconómicos.
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Juan Rosell Presidente de CEOE

“La buena evolución empresarial ha sido posible gracias a la mejora de la competitividad y el aumento de la demanda externa e interna, lo que se trasladará a una mayor inversión”.

Luces y sombras para 2018

  • Perspectivas 2018. Siguen siendo positivas y, si no aumenta la incertidumbre en Cataluña, pueden revisarse al alza las previsiones actuales hasta aproximarse de nuevo a ritmos cercanos al 3%.
  • Crecimiento. Algunos de los factores que han impulsado la economía en 2017 seguirán estando vigentes en 2018. Así, la generación de rentas empresariales está siendo muy positiva gracias a la mejora de la competitividad y el aumento de la demanda externa e interna. Esto se verá trasladado a una mayor inversión empresarial a lo largo del año, apoyada por unas condiciones financieras que seguirán siendo muy favorables.

Además, la recuperación del sector constructor continuará, tanto en el segmento residencial como en el de edificación.

3 motivos para la preocupación. Existen factores que pueden limitar el crecimiento de este año:

  • Es difícil que el consumo de las familias mantenga los ritmos actuales dado que la tasa de ahorro se ha reducido considerablemente en estos tres últimos años.
  • El sector público debe seguir mostrando su compromiso con el cumplimiento del objetivo del déficit, por lo que su gasto corriente y la inversión pública seguirán contenidos.
  • La evolución de los precios del petróleo, que está mostrando una senda ascendente en la actualidad, debe vigilarse por su posible repercusión sobre la inflación.
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José Mª Gay de Liébana Profesor de la Universidad de Barcelona

“La banca empieza a dar crédito a las empresas. Las condiciones financieras han jugado una baza clave para que la economía española, al igual que otras de la zona euro, crezca”.

Presente agridulce, futuro intrigante

Motivos para el optimismo.

  • El crecimiento viene impulsado por un producto interior bruto que, de nuevo, vuelve a superar el 3% en 2017.
  • El número de cotizantes a la Seguridad Social crece: casi 18,5 millones.
  • Sumando, encontramos la caída de la tasa de paro por debajo del 17% y del preocupante número de 4 millones de desempleados.
  • La banca empieza a dar crédito a las empresas. Las condiciones financieras acomodaticias han jugado una baza fundamental para que la economía española, al igual que otras de la zona euro, crezca.
  • El turismo ha sido determinante en esa euforia que contagia a nuestras autoridades y les imprime un triunfalismo singular.
  • Los precios repuntan, aunque la inflación no acaba de tirar y el petróleo deja atrás los felices meses de abaratamiento.
  • Hasta aquí todo más o menos bien.

No obstante…

  • El empleo es precario. Los salarios no se reaniman y el consumo tira a golpe de endeudamiento.
  • El déficit sigue siendo escabroso. La deuda pública alcanza límites insospechados y sigue sumando. El gasto público sigue sin frenarse.
  • El problema catalán recorta alguna décima a nuestro crecimiento en 2018. La financiación autonómica golpea a diestro y siniestro.
  • Y encima el debate sobre las pensiones entra en su vertiente negativa: ¿sostenibles y suficientes o no? Crecemos sí pero socialmente las cosas no mejoran.
  • Entretanto, la sombra de la automatización y robotización se va alargando y robotizables y automatizables son más de un tercio de los puestos de trabajo en España.

Presente agridulce, futuro intrigante. La economía va por barrios.

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