Eva Pérez Gerente de Agromontes
2.000 hectáreas de campo. 45 millones de euros de facturación. El 85% de la producción se vende fuera de España. Y una sola familia sosteniendo el pulso desde el semillero hasta el lineal de la gran distribución. Agromontes, empresa murciana que produce y comercializa lechugas, brócolis, pimientos y cítricos, representa un modelo de agricultura familiar que, tres generaciones después, sigue creciendo con foco en Europa.
Eva Pérez es la mayor de tres hermanos –Mercedes, al frente de Miratrans (logística internacional) y financiera del grupo, y José Eladio, al frente del campo– y dirige la compañía que nació en 2014, cuando decidieron construir su propio proyecto tras más de tres décadas dentro de una cooperativa. Desde entonces Agromontes Fresh Group ha levantado en El Mirador (San Javier, Murcia) una estructura que controla el 100% del proceso productivo –semillero, cultivo hidropónico, manipulación, transporte propio y venta– y que hoy envía lechugas, pimientos California, brócolis y, desde hace poco, cítricos a toda Europa.
Detrás de la marca hay unas manos: las de su padre, homenajeado en el logotipo por haber sido pionero en la zona en apostar por el cultivo hidropónico hace más de 28 años. Con él conviven hoy sus nietos, la tercera generación, ya incorporándose a la empresa. Hablamos con Eva Pérez de frescos, de internacionalización y de por qué, para ella, el campo sigue siendo “un mundo apasionante”.
Agromontes nace de un apellido y de un apodo ¿Cómo empezó todo?
Somos la cuarta generación de agricultores. Mis bisabuelos y mis abuelos se dedicaban a la almendra y al pimiento de bola. El nombre viene del apodo de mi padre. Él siempre fue “el Montes”. Pusimos sus manos y su apodo en la marca como homenaje a su trabajo y su esfuerzo. Tiene 76 años y sigue al pie del cañón. Se levanta a las 6 de la mañana y sigue controlando el campo, disfrutándolo. Está muy orgulloso, sobre todo de ver a sus nietos ya encaminados a continuar lo que él empezó.
Él, pese a no tener estudios, siempre fue un visionario: junto a otras tres personas fundó en los años 70 una cooperativa, de la que fue presidente casi 30 años. Viajaba mucho y esa inquietud le llevó, hace 28 años, a traer aquí el cultivo hidropónico que había visto en un viaje a Holanda. Cultivamos pimiento así desde entonces, todo por iniciativa suya, con muchas ganas de aprender y de probar cosas nuevas.
¿Por qué dar el salto y montar un proyecto propio?
En 2014 los tres hermanos vimos la oportunidad de construir algo nuestro. Decidimos crear Agromontes de cero, con cero clientes, pero con muchas ganas, mucha ilusión y un proyecto común. Partíamos con una ventaja enorme: el campo, lo más difícil de todo, ya lo conocíamos, así que pudimos centrarnos en aprender a comercializar y a llegar al cliente final con las garantías de un producto de calidad.
¿Cómo se reparten las distintas patas del negocio?
Mi hermana Mercedes dirige Miratrans, empresa de transporte internacional del grupo. Empezó con 2 camiones hace 30 años y hoy tenemos una flota de 110 vehículos propios, más autónomos. Además es la financiera del grupo de empresas. Mi hermano José Eladio lleva el cuaderno de campo y todo lo relacionado con el cultivo. Y yo me ocupo de comercialización y producción, de hacer de nexo entre el campo y el cliente final. Tenemos también una ganadería, Explotaciones El Montes –el hobby de mi padre–, con la que aprovechamos para cerrar la cadena alimentaria.
«Queremos ofrecer producto de calidad, controlando el proceso de principio a fin y humanizando todo lo que hacemos».
¿Qué peso tiene la exportación en el negocio?
Alrededor de un 85% de lo que producimos sale fuera de España. A Alemania, Francia y países nórdicos, sobre todo. Y en España trabajamos principalmente con un gran distribuidor.
¿En qué punto está la digitalización de Agromontes?
Estamos automatizando muchísimo: tractores autónomos, plantadoras automáticas, robots en planta , visión por drones, oxigenación de agua , sensores de humedad y ondas…. Es un sector que avanza a una velocidad enorme y a nosotros nos apasiona estar en primera línea probando cosas nuevas.
¿Cómo convencer a los jóvenes para volver al campo?
Es un mundo muy bonito, mucho más de lo que la gente imagina. Y es de los sectores que más se ha automatizado en los últimos años. Es dinámico, cada día aprendes algo distinto, y la gente que trabaja en él es maravillosa. Al final estamos produciendo alimento, que es de lo más bonito y necesario que se puede hacer, y me encantaría que más gente joven lo descubriera.
¿Cómo imagina Agromontes dentro de 10 o 20 años?
Dentro de 10 o 20 años imaginamos Agromontes como una empresa familiar más moderna, eficiente y sostenible, pero fiel a los valores que nos han permitido llegar hasta aquí: trabajo, constancia, cercanía y compromiso con la calidad.
Nuestro objetivo seguirá siendo controlar todo el proceso, desde el semillero hasta la distribución. Esto nos permite garantizar la seguridad alimentaria, conocer con precisión nuestros costes y ofrecer un producto de máxima calidad. Continuaremos incorporando automatización, nuevas tecnologías y prácticas más respetuosas con el medioambiente, siempre entendiendo la innovación como una herramienta al servicio de las personas y del campo.
El mundo seguirá cambiando y tendremos que adaptarnos, como hemos hecho siempre. Pero queremos crecer sin perder nuestra esencia: seguir siendo una empresa familiar, generar empleo y oportunidades en nuestro entorno y transmitir a las siguientes generaciones el conocimiento, la responsabilidad y el cariño por la agricultura.
En definitiva, vemos a Agromontes preparada para afrontar el futuro, conservando aquello que nos hace fuertes y diferentes. Porque, aunque cambien las herramientas y las formas de producir, nuestra misión seguirá siendo la misma: alimentar al mundo con productos de calidad y hacer las cosas bien, de principio a fin.



