Ana Martínez Moneo, C84

04/05/2020

Dice en esta entrevista Alfredo Díaz, director general de Comafe y también presidente del Comité AECOC de Ferretería y Bricolaje, que en el sector de ferretería y bricolaje en particular, pero en todo el comercio en general, habrá un antes y un después del Covid-19. Que desconocemos los cambios que provocará en el mercado y en el consumidor, pero que ambos serán distintos, y por ello las empresas “deben planificar y prepararse para lo inesperado y ser resistentes y flexibles en su forma futura de hacer negocios”. Ante este nuevo futuro que viene, considera necesario que todos los actores del sector trabajen conjuntamente en una reflexión profunda para establecer una estrategia post-crisis, porque “unidos, como personas, saldremos adelante”.

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Alfredo Díaz
Director General de Comafe y Presidente del Comité AECOC de Ferretería y Bricolaje

Ana Martínez Moneo: ¿Cómo está impactando la crisis del Covid-19 en el sector de ferretería y bricolaje?

Alfredo Díaz: Desde la declaración por el Gobierno de España del Estado de Alarma, el pasado 14 de marzo, todas las empresas del sector de ferretería y bricolaje, tanto fabricantes como distribuidores, han tomado distintas medidas urgentes (cierre temporal de fábricas, almacenes y establecimientos comerciales, teletrabajo, establecimiento de servicios mínimos operativos, etc.) destinadas a afrontar el primer impacto de esta crisis de dimensión global y generar, en la medida de lo posible, serenidad, prudencia y confianza entre todas las personas y actores del sector. Actualmente, este sector se puede encontrar en un nivel de actividad del 20%-25% frente a una situación normalizada.

“El sector de ferretería y bricolaje se encuentra a un nivel de actividad en torno al 20%-25%”.

¿Cuáles son las principales problemáticas a las que las empresas están teniendo que hacer frente?

Desde el punto de vista económico, estamos ante una de las mayores crisis de demanda temporal que se hayan producido y, por tanto, la mayor prioridad inmediata que están abordando las empresas es solventar la liquidez empresarial. No olvidemos que más del 90% de las empresas españolas son pymes. Tanto nuestro sector, como el país en general, necesitarán que se articulen medidas y herramientas muy eficaces, que permitan solucionar la problemática del corto plazo.

Y dependiendo del escenario y tiempo de recuperación, probablemente la mayor problemática es rediseñar la estrategia y el proyecto de empresa ante una pandemia que ha provocado una interrupción extrema de la actividad empresarial. La nueva cepa de coronavirus (Covid-19) es un urgente recordatorio de que las empresas deben planificar y prepararse para lo inesperado y ser resistentes y flexibles en su forma futura de hacer negocios.

“Las empresas, sobre todo pymes y autónomos, necesitan medidas fiscales, económicas y sociales que tengan una aplicación viable y muy práctica a corto plazo”.

¿Cómo valora las medidas adoptadas por el Gobierno respecto a la apertura/cierre de establecimientos comerciales, así como de ayudas económicas?

Nuestro sector apoya totalmente las numerosas medidas de seguridad sanitaria adoptadas. Son cruciales y totalmente necesarias para luchar contra la pandemia. Cerrar temporalmente todas las tiendas es correcto y necesario, con excepción de las tiendas de alimentación, farmacias, bancos y otros servicios considerados esenciales.

Pero también sería necesario analizar y profundizar si las ferreterías y centros de bricolaje no forman parte de las tiendas minoristas esenciales. Las tiendas de nuestro sector venden artículos esenciales como equipos eléctricos, de calefacción, productos de limpieza y desinfección, herramientas y servicios para mantenimiento de hospitales, supermercados, industrias y talleres, etc.

Por tanto, la labor que pueden realizar nuestras tiendas en la lucha contra la pandemia, ofreciendo a los ciudadanos productos de primera necesidad, puede ser muy importante y complementaria con las actividades esenciales, y estaría en línea con la jurisprudencia emitida por el Tribunal Supremo y el Real Decreto 1507/2000 de 1 de septiembre, actualizado en febrero de 2008.

Asimismo, a medida que el Gobierno apela a las medidas de confinamiento, y a las subsiguientes fases de desescalada del mismo, nuestras tiendas pueden colaborar socialmente con los ciudadanos para que puedan disponer de hogares funcionales, que presenten un entorno de vida seguro y protegido, contribuyendo, incluso, a un ordenamiento de la movilidad de forma escalonada, dado nuestro carácter de comercio de proximidad.

Por otra parte, también es importante resaltar nuestra solicitud al Gobierno y a las comunidades autónomas, acerca de que en esta crisis excepcional que estamos viviendo es necesario que todas las medidas de carácter estratégico y financiero que se están adoptando y regulando por la Administración, y que afecten no sólo a nuestro sector sino a todo el comercio en general, deben tener una aplicación viable y muy práctica a corto plazo. Y, lamentablemente, comprobamos que, a fecha de hoy, no se está produciendo la agilidad necesaria, sobre todo de cara a las pymes y autónomos del sector.

“Como sociedad nos encontramos ante un gran reto, que nos obligará a redefinir nuestro modelo de cohesión social y de conciencia crítica como especie”.

Una gran parte de los establecimientos comerciales de ferretería son pymes, el colectivo más vulnerable de esta crisis. ¿Cómo evitar que este tipo de empresas desaparezcan durante esta crisis? ¿Qué tipo de medidas necesitan para garantizar su supervivencia?

El sector de ferretería y bricolaje en nuestro país está formado por más de 8.000 puntos de venta y da empleo de forma directa a alrededor de 150.000 personas entre distribuidores y proveedores. Como he indicado anteriormente, la situación actual -desde el punto de vista empresarial y económico- viene marcada por un shock de demanda, que afecta directamente e indirectamente a toda la cadena de valor del sector.

A corto plazo la gran mayoría de empresas del sector, tanto fabricantes como minoristas, necesitan de un plan básico de soporte por parte de la administración, que despliegue medidas fiscales, económicas y sociales que permitan hacer frente al primer impacto de la crisis, que seguramente tendrá una extensión en el tiempo superior al pensado inicialmente.

Igualmente, sería muy recomendable que las medidas legislativas a aplicar sobre el comercio minorista fueran consensuadas con los diversos sectores comerciales, al objeto de obtener la mayor claridad y eficiencia en la aplicación de las mismas.

“En España hay más de 8.000 ferreterías, la mayoría pymes, que dan empleo de forma directa a alrededor de 150.000 personas entre distribuidores y proveedor”.

¿Cuáles serían sus recomendaciones para que las empresas puedan afrontar con mayor fortaleza esta crisis?

Desde un punto de vista general será prioritario proteger la liquidez a corto plazo, estableciendo un plan que cubra las distintas fases de la crisis, así como mantener una comunicación muy fluida y positiva con empleados y todos los actores de la cadena de valor que permita establecer sinergias y colaboraciones para superar conjuntamente esta crisis, sobre todo en la primera fase del impacto.

¿Qué cabe esperar del sector cuando esta etapa termine? ¿Cuáles serán los retos que tendrá que afrontar?

Nuestro sector en particular, pero el comercio en general, tendrá un antes y un después, debido a la tremenda crisis acaecida y las consecuencias provocadas. Los clientes volverán, pero siendo distintos, porque están viviendo una pandemia que los cambiará, tal vez para siempre. Hoy por hoy no sabemos cuánto durará la crisis y, sobre todo, desconocemos los cambios que provocará en el mercado. Cuanto más largo sea el impacto, mayor será la evolución de los procesos de consumo.

Con mucha probabilidad la cifra de negocio a medio plazo descenderá y exigirá un proceso de reflexión profunda conjunta de todos los actores del sector para establecer una estrategia post-crisis, en un escenario muy competitivo que será, sin duda, distinto al actual. Este será el gran reto como sociedad, que nos obligará a redefinir nuestro modelo de cohesión social y de conciencia crítica como especie. Lo que tengo claro es que unidos, como personas, saldremos adelante.

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