Rosa Galende, C84
Nº 235 – MARZO 2021

En la historia, tras las peores crisis o los momentos de mayor oscuridad llega la luz y el esplendor. Así nos lo recuerda Carina Szpilka en esta entrevista. Y lo dice con conocimiento de causa, porque ella ha visto de cerca las dos caras de la pandemia: la del dolor y la impotencia, pero también la de la evolución y el progreso. Dice Carina que en España seguimos en segunda división en temas de digitalización, pero que ahora los fondos Next Generation –fondos europeos de recuperación y transformación– nos ofrecen una oportunidad única para mejorar si somos capaces de utilizarlos “de forma sensata e inteligente”, avanzando hacia una digitalización sostenible y humana, que nos permita afrontar uno de los grandes retos que tiene nuestro país: generar empleo haciendo a la vez nuestra economía más productiva y competitiva.

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  • Szpilka es presidenta de Adigital y CEO de Kfund, un fondo de inversiones desde el que se dedica a impulsar la economía digital. Asimismo, es consejera independiente de Meliá Hoteles, Grifols y Abanca. En el pasado, ‘en su otra vida’, su vida corporativa, trabajó durante 22 años en el sector financiero, donde llegó a ser directora general de ING Direct Francia y posteriormente de ING Direct España.

“No se trata de volver a la economía anterior, sino de avanzar hacia una economía distinta, más productiva, más competitiva, de la mano de la digitalización. Pero una digitalización sostenible y humana”. Carina Szpilka – Adigital

 

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IMPULSANDO LA DIGITALIZACIÓN PARA CAMBIAR PARADIGMAS

  • “Los datos del Banco Mundial confirman que los países más digitalizados tienen más renta per cápita y mayor bienestar».
  • “Tenemos que hacer upskilling, formando a la gente dentro de las empresas para optimizarsu desempeño, y reskilling, para aprovechar la experiencia que tenemos y canalizarla a través de las nuevas tecnologías”.
  • “España es un hub tecnológico muy interesante, donde hay ingenieros a precios muy razonables; podemos ser un centro de atracción de talento”.
  • “Los emprendedores quieren cambiar los paradigmas. Son incansables, porque están alimentados por un propósito, y son capaces de aglutinar al equipo en torno a su visión”.
  • “Estamos en un momento en que la economía se está generando en ecosistemas. También nosotros tenemos que pensar en cómo generar más ecosistemas, en cómo trabajar más juntos, en proyectos de colaboración”.
  • “Tenemos que ser hábiles y aprovechar los recursos que tenemos a nuestra disposición, no para hacer lo que hacíamos antes, sino para hacer algo distinto. Y ese ‘hacer algo distinto’ tiene que venir
    con dos componentes: la digitalización y la sostenibilidad”.
  • “Además de la digitalización y la sostenibilidad tenemos otro gran reto, como país: generar empleo”.

Balance de un año de pandemia

Después de la peste vino el Renacimiento. Esta frase resume el espíritu con el que he intentado afrontar este año, que ha sido muy duro. Todos hemos visto de cerca el sufrimiento de mucha gente y el esfuerzo de aquellos que han estado luchando en primera línea de fuego. Mi familia también se ha visto afectada por el covid-19. Y eso impacta. Sientes una mezcla de impotencia y dolor.

Pero, al mismo tiempo, he tenido la suerte de ver la otra cara de la pandemia; la de la evolución y el progreso. En un año la digitalización se ha acelerado el equivalente a cinco años. La pandemia, que nos aisló durante un tiempo y nos sigue obligando a mantener la distancia física, ha impulsado la digitalización de las empresas y ha hecho que muchos se suban al carro de lo digital.

Me gusta quedarme también con el progreso que ha llegado al mundo de la medicina. En un año se han producido tantas vacunas (como las de ARN mensajero con ese potencial de cambiar tanto las cosas) que intento pensar que todo este dolor va a servir para seguir avanzando como sociedad. Y la digitalización también va a ser uno de los vectores que va a impulsar ese cambio. Porque, además, los datos del Banco Mundial confirman que los países más digitalizados tienen más renta per cápita y mayor bienestar.

Aceleración digital

En 2019 la economía digital representaba el 19% del PIB. No tenemos datos más actuales, pero tenemos algunos indicadores muy positivos:

  • En 2019 el comercio electrónico solo representaba el 5% del total del comercio minorista, a pesar de haber crecido un 25% respecto al año anterior. Sin embargo, durante los primeros meses de la pandemia observamos picos de ventas online en retail de hasta el 200%.
  • Muchas empresas se han visto forzadas a adoptar la fórmula del teletrabajo y han seguido funcionando con bastante normalidad.
  • El delivery ha permitido que muchos restaurantes y muchos servicios de hostelería siguieran abiertos.

Hay varios indicadores que nos hacen pensar que este 19% va a subir, aunque solo sean 1 o 2 puntos. Por supuesto, no podemos dejar de ver la otra cara de la moneda. En comercio electrónico hay sectores que se han visto afectados muy negativamente por la situación, como el turismo, pero lo que está claro es que en su conjunto en 2020 se ha dado un verdadero impulso a la digitalización.

España, en segunda división

A pesar de los avances, España encabeza la segunda división en materia de digitalización, porque los dos vectores que hacen que estemos ahí no han cambiado. Las infraestructuras están; se está haciendo mucho por llegar incluso a las zonas rurales, a la denominada ‘España vaciada’. ¿Qué nos está fallando? El entorno y el mercado, es decir, la capacitación digital de la población.

Con entorno me refiero a cuáles son las facilidades que estamos dando para la creación de nuevas empresas o para que emprendedores, los empresarios, actúen en un entorno de confianza. En este ámbito todavía tenemos mucho recorrido por hacer. También en la digitalización de las pymes tenemos un espacio infinito por andar.

En el otro ángulo, el de la capacitación digital, tenemos que darle la vuelta al calcetín y cambiar el enfoque. No solo desde la educación (la escuela, la universidad y la formación profesional) sino también haciendo upskilling, formando a la gente dentro de las empresas para optimizar su desempeño, y reskilling, porque hay unas edades, entre las que me encuentro yo misma, en las que lo que tenemos que hacer es aprovechar la experiencia que tenemos y saber canalizarla y adaptarla a través de estas nuevas tecnologías.

En España seguimos en esa segunda división en digitalización, pero tenemos una oportunidad muy interesante para dar un gran salto si somos capaces de canalizar los Fondos Europeos Next Generation –que yo prefiero llamar fondos de transformación– de una manera sensata e inteligente.

Fondos Next Generation

El Plan Europeo de Recuperación, Transformación y Resiliencia es una gran oportunidad para las empresas. Pero no se trata de volver a la economía anterior, sino de avanzar hacia una economía distinta, más productiva, más competitiva, de la mano de la digitalización. Pero digitalización sostenible y humana. Digitalización y sostenibilidad son dos ejes que tenemos que incorporar en todo lo que hacemos.

Los fondos nos van a permitir avanzar muchísimo en la capacitación de la sociedad y de las pymes, en reskilling –reciclaje profesional de trabajadores– y upskilling –mejorar capacitaciones profesionales–.

Como decía, para mí es clave la digitalización de las pymes, que van a necesitar a profesionales que las acompañen en ese proceso, para que el acceso a la nube sea sencillo.

El gran reto de los fondos es la ejecución. Por eso, desde Adigital vamos a lanzar la Oficina Adigital Next Gen para dar apoyo personalizado e individualizado a las empresas para que cada una vea dónde está la oportunidad y en cuáles de esos proyectos estratégicos tienen cabida. Es muy importante que los grandes trabajen con los pequeños, ayudándoles a avanzar para que nadie se quede atrás.

Tranformación digital

La verdadera transformación digital vendrá cuando cambiemos la manera de gestionar las empresas. Este es un proceso que tiene que venir impulsado por los líderes de las organizaciones, que se lo tienen que creer y entender las ventajas que tiene para su modelo de negocio. Porque digitalizar no es tener una web, ni es hacer e-commerce. Digitalizar es revisar todos los procesos y reconfigurar cuál es la mejor manera de hacer las cosas, de generar valor para sus clientes. Esto último pasa por repensar los procesos desde el cliente hacia atrás y no al revés. Esta es la gran diferencia que hay entre las startups y las empresas.

Las startups empiezan todo su modelo de negocio con la identificación de un problema, desde el cliente hacia atrás, buscando la manera de resolverlo. Las empresas ya consolidadas muchas veces piensan al revés: “Yo hago esto y esto que hago voy a ver cómo consigo que me lo compren más”.

La digitalización, además, pasa por embarcar dentro del proceso a todos los equipos. Se lo tienen que creer todos, y todos tienen que pensar cómo pueden hacer mejor aquello que hacen.

Aumentar la productividad

Uno de los grandes problemas de la economía española es la productividad. La nuestra va hacia abajo cuando en el resto de países de nuestra órbita va hacia arriba. Nuestra obsesión debería ser cómo hacer nuestra economía más competitiva, y para eso tenemos que pensar en cómo ser más eficientes en nuestras empresas. Y ser más eficientes pasa necesariamente por la digitalización, especialmente, en el caso de las pymes. Las pymes que este último año, como consecuencia del covid-19, han sido capaces de adaptarse rápidamente a las circunstancias y digitalizarse han podido capear esta situación; las que no, se han quedado atrás.

Digitalización de las pymes

Para la digitalización de la pyme el apoyo de la administración es clave. Y todo pasa por que entiendan todas las herramientas que tienen a su alcance. Te pongo mi propio ejemplo: desde K-Fund invertimos en las empresas más punteras, pero yo estoy aprendiendo de mis compañeros y descubriendo gracias a ellos herramientas de trabajo que me permiten hacer ciertas tareas más rápido. Hay herramientas a disposición de todos en la nube. Creo que la nube es uno de los grandes tractores en la digitalización de la pyme. Por tanto, se trata de enseñar estas herramientas a las pymes y poner a su disposición mecanismos para que puedan acceder a ellas.

La tasa digital

El impuesto digital es una traba al crecimiento. Estamos de acuerdo en que hay que repensar el marco tributario; lo que nos parece complicado es hacerlo de forma unilateral, solo en nuestro país. Estamos convencidos de que el impuesto digital derivará en una fuerte pérdida de productividad, competitividad e innovación en las empresas españolas, y de que va a perjudicar especialmente a las pymes. La tasa digital nos separa de Europa, provocando la fragmentación del Mercado Único Digital, frenando las inversiones en nuestro país y aislando a España internacionalmente.

Además, es un freno a la innovación. Aunque en principio se supone que los umbrales del impuesto afectan solo a las grandes multinacionales, esta tasa también afecta a sus subsidiarias. Porque una gran empresa puede crear una spin-off o trabajar con otras pequeñas empresas en las que el impuesto va a repercutir en cascada. Porque las pymes son las que van a sufrir en mayor medida el incremento del coste. Por estos motivos, hemos venido rechazando la puesta en marcha de este impuesto de manera unilateral en nuestro país y apoyamos, por el contrario, una solución coordinada en el marco de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

 

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LECCIONES DE LIDERAZGO

  • “El liderazgo con propósito ha sido el que ha sabido tirar de los equipos en estos tiempos de pandemia. Hoy necesitamos líderes que sean capaces de conectar cabeza y corazón”.
  • “Hay una máxima que para mí es esencial: ‘Elige bien a las personas’. Una vez elegida la gente, el otro aspecto fundamental es ‘estar en el terreno siempre’. Y eso significa leer las señales, mirar las tendencias, ser curiosos, no confiarnos nunca…”
  • “Tenemos que sentirnos siempre un poco vulnerables; no podemos caer nunca en la autocomplacencia”.

Ley de startups

Confiamos en que la Ley pueda impulsar el emprendimiento en nuestro país, reduciendo burocracia y agilizando procesos. Desde nuestro punto de vista, la Ley tiene tres grandes retos:

  1. Facilitar la creación de empresas, la contratación de personas y la atracción de talento. Hoy hay grandes trabas por los marcos laborales y por la imposición y la fiscalidad que hay que pagar cuando atraes talento a través de equity dentro de tu empresa.
  2. España es un hub tecnológico muy interesante, donde hay ingenieros a precios muy razonables. Esta es una ventaja competitiva y podemos ser un centro de atracción de talento, pero aquí hay un tema de marco tributario que también es muy importante. Por ejemplo, lo que tiene que ver con el exit tax, que hace que, si montas una empresa, tengas que pagar una fiscalidad enorme por moverla a otro sitio.
  3. Dentro del marco tributario también es muy relevante ver cómo se impulsa la financiación. Se está canalizando mucho dinero público y hay mucha infraestructura para hacerlo (Enisa, Cedeti, red.es…), pero no hay incentivos para la inversión privada y eso hace que estemos muy por detrás de la media europea, y ya ni te digo si nos comparamos con EE.UU. o Israel en inversión de venture capital. Nos faltaría dar un impulso para el acceso a la financiación.

Espero que la Ley toque esos tres ejes. En cualquier caso, en este tema hay una cosa muy buena: en los ministerios y el Alto Comisionado para España Nación Emprendedora hay mucho diálogo, mucho debate; se escucha, y eso facilita el intercambio de ideas.

Mentalidad emprendedora

En momentos de gran dificultad, como los actuales, hay mucha gente emprendedora que trata de avanzar y que tiene la voluntad de que las cosas ocurran y el “sí se puede” por respuesta. Son personas que en lugar de buscar “el por qué no” siempre buscan “el por qué sí” y “el por qué voy a poder”. Los emprendedores saben ver los ‘pain’ –los puntos de fricción, las oportunidades–, encuentran la solución para esos problemas y ponen toda su energía para que las cosas ocurran. Quieren cambiar los paradigmas. Son incansables, porque están alimentados por un propósito, y son capaces de aglutinar al equipo en torno a su visión. Lógicamente, tienen también sus momentos bajos, porque es mucho lo que están cargando. Pero, insisto, son incansables porque tienen un propósito; ese es su denominador común.

España es un país de grandísimos`emprendedores, empresarios, que lo que hacen es crear empresas y generar empleo. Amancio Ortega es un claro ejemplo, pero existen muchos otros. Yo misma tengo la suerte de estar en el consejo de dos empresas que han creado dos grandes familias emprendedoras (Meliá y Grifols). Ambas tienen mucho de eso que yo veo en los emprendedores: vocación de transformación.

El liderazgo en tiempos de coronavirus

El liderazgo con propósito ha sido el que ha sabido tirar de los equipos en estos tiempos de pandemia. Hemos sabido ser grandes profesionales, pero también grandes padres y grandes cocineros… porque teníamos que hacerlo todo en casa. Y ha sido ese liderazgo el que nos ha permitido seguir adelante, el que ha sido capaz de ponerse ante sus equipos con propósito.

Mucha gente estos meses ha puesto de manifiesto la soledad del teletrabajo. Cuando tienes que hacer un onboarding, cuando tienes que crear… la presencia física es imbatible. El gran reto ha sido conseguir que eso siguiera ocurriendo en el entorno virtual. Para lograrlo se necesitan líderes que entiendan a las personas y que sean capaces de conectar cabeza y corazón. En una situación como la que hemos vivido, y seguimos viviendo, empatizar con las personas es fundamental.

Grandes aprendizajes como directiva

Hay una máxima que para mí es esencial: “elige bien a las personas”. Cuando acudí a la entrevista para unirme al proyecto de ING Direct en el despacho había un cartel que decía: “It’s all about people”. Las personas son la clave. Cuando tienes que asociarte con otros para crear empresas, lo fundamental es el equipo; cuando tienes que dar entrada a capital, de nuevo el equipo es básico. Las personas son determinantes en todos los proyectos. Lo hemos visto durante todo este año. En los momentos de gran tensión, ¿con quién hemos contado? Con las personas que teníamos cerca, con nuestro entorno. Elegir bien de quién te rodeas es el mejor consejo que podría dar a cualquier directivo.

Una vez elegida la gente, el otro aspecto fundamental es “estar en el terreno siempre”. Y eso significa aprender a leer las señales, mirar las tendencias, ser curiosos, no confiarnos nunca… Tenemos que sentirnos siempre un poco vulnerables; no podemos caer nunca en la autocomplacencia. Tenemos que sentir que cualquier cosa puede pasar y, por tanto, tenemos que ir viendo cómo nos podemos renovar.

Retos 2021

Estamos en un momento en que la economía se está generando en ecosistemas. También nosotros tenemos que pensar en cómo generar más ecosistemas, en cómo trabajar más juntos, en proyectos de colaboración. Tenemos que ser hábiles y aprovechar los recursos que tenemos a nuestra disposición, no para hacer lo que hacíamos antes, sino para hacer algo distinto. Y ese ‘hacer algo distinto’ tiene que venir con dos componentes: la digitalización y la sostenibilidad. La sostenibilidad es clave.

Y el último mensaje: todo esto tenemos que hacerlo pensando en el bienestar de la sociedad y pensando que en España tenemos otro gran reto como país: generar empleo. Tenemos que trabajar para que nadie
se quede fuera, para que todo el mundo se sienta parte de este proyecto de país, que ni su edad ni el lugar donde vive le impiden formar parte de él.

 

 

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ROSA GALENDE
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