Charo Toribio, C84
30/03/2020

Carlos Buxadé, catedrático y profesor universitario, experto en agricultura y ganadería, señala en esta entrevista los impactos que provoca y seguirá provocando la pandemia en el sector cárnico y en toda nuestra economía. El bloqueo del turismo, del consumo interno, las dificultades logísticas y el impacto de los nuevos hábitos, incluido el teletrabajo, cambian la relativa bonanza que vivíamos por una economía desglobalizada, en la que tendremos que redoblar esfuerzos para conseguir lo mismo.

* Nota del entrevistado

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¿Cómo está impactando la crisis del COVID-19 en el sector cárnico?

Carlos Buxadé: La magnitud de la pandemia y su evolución está afectando muy significativamente, en un sentido o en otro, a todos los sectores productivos y empresariales del país y también al sector cárnico, lógicamente.

Dos mercados clave, como la hostelería y la restauración, están prácticamente en cero. Y la evolución del consumo interior, especialmente en el hogar, sólo puede cubrir una parte de este descenso. Además, este consumo se está sesgando y retrayendo poco a poco a causa de nuestro confinamiento (no deporte, no paseos, no actividad física, etc.).

Paralelamente habrá que ver cómo evolucionan en las próximas semanas las exportaciones, que hasta marzo estaban creciendo, para analizar con cierta objetividad el impacto.

El FMI (Fondo Monetario Internacional) acaba de advertir a España que la pandemia paralizará, durante un importante periodo de tiempo, sus dos grandes motores económicos: el turismo y el consumo.

¿Cuáles son las principales problemáticas a las que las empresas están haciendo frente?

Aparte de la complicada evolución de los mercados, que en la inmensa mayoría de los casos lleva inexorablemente a una disminución del margen bruto, han aumentado las dificultades logísticas (tanto de entrada como de salida) y las de gestión del personal, cada vez más difícil por las diversas medidas que se van adoptando a causa de la evolución del COVID-19.

Adiós bonanza. Se ha acabado la relativa bonanza económica por un largo periodo de tiempo. Todos (no solo las empresas) tendremos que “trabajar el doble o, incluso, el triple, para ganar la mitad”.

¿Cómo está afectando a la demanda, el aprovisionamiento y la gestión del punto de venta?

Estos parámetros se han visto afectados por una sociedad sumida en el pánico. Los primeros días del estado de alarma la demanda subió hasta el 150%, se produjo un desabastecimiento de diferentes productos, entre ellos la carne, y luego se ha ido regularizando la situación -aunque siguen faltando algunos productos puntualmente en algunas zonas- y actualmente la demanda se está retrayendo.

Sí que hay que indicar que empieza a registrarse una significativa y lógica mayor demanda de productos no perecederos (por ejemplo, conservas) y una notable disminución de la demanda de productos perecederos, como consecuencia directa de salir “lo menos posible” de casa.

Pienso que vamos a vivir dos fases: la actual, que poco a poco va menguando, dónde la gente se sobre-abastece (el miedo es libre) y una segunda fase en la que las cifras de compra bajarán. No obstante, tardaremos en volver a la normalidad.

Todo ello lleva a que algunos puntos de venta hayan cerrado o estén cerrando, por miedo (es el caso de las tiendas regentadas por ciudadanos chinos) o por falta de abastecimiento o de negocio.

En los puntos de venta activos el personal está asumiendo con gran entereza los riesgos conocidos, tomando todas las precauciones posibles, y haciendo una gestión realmente encomiable y muy adecuada a las circunstancias actuales, regulando los flujos de personas y las distancias, generalmente con ayuda del personal de seguridad.

Descenso en perecederos. Evidenciamos una notable disminución de la demanda de perecederos, como consecuencia directa de salir “lo menos posible” de casa.

¿Cómo está afectando a las exportaciones e importaciones?

Aún tenemos que esperar para ver los efectos reales, pero seguro que se verán afectadas por las restricciones al transporte y las limitaciones de descarga en muchos puntos. Además, en la Unión Europea hemos cerrado nuestras fronteras exteriores hasta el 17 de abril…de momento. Y esto tiene un claro efecto psicológico.

Tomando la referencia de China que asume, en el ámbito agroalimentario, el 4% de nuestras exportaciones, sobre todo de carne de porcino, y el 3% de nuestras importaciones, lo lógico es que disminuyan tanto las exportaciones (por la caída de los consumos), como las importaciones (por prevenciones sanitarias). Este ejemplo, en términos globales, se puede generalizar con una visión a corto – medio plazo.

El turismo chino, el más importante del mundo, ha desaparecido. Se han suspendido los grandes eventos mundiales y nacionales.

¿Y cómo afecta a la gestión de los recursos humanos?

De forma muy importante. No olvidemos que ya tenemos casi 50.000 personas diagnosticadas con coronavirus. Esto significa que en los puestos de trabajo se registran “bajas médicas”; “bajas sociales”, de quienes han de atender a niños o a personas de tercera y cuarta edad; y “bajas voluntarias”, las de personas que se recluyen en sus casas y personas afectadas por un ERTE (expediente de regulación temporal de empleo). En mi opinión, esta gestión se va a seguir complicando significativamente en las próximas semanas.

¿Cuáles serían sus recomendaciones para que las empresas puedan afrontar con mayores garantías esta crisis?

La OCDE ha pronosticado una tasa de crecimiento mundial del 1,4%; las bolsas caen y el precio del petróleo se ha situado al nivel de hace 17 años. Las empresas deben tomar muy en cuenta lo que dijo el Presidente hace un par de días: “lo peor está por llegar”.

Dentro de lo posible han de adecuarse, no ya al presente, sino al futuro que a medio plazo es realmente preocupante. Es decir, deben avanzar hacia “una gestión de guerra”. La economía está cambiando y la propia globalidad se tambalea.

En mi opinión, se ha acabado la época de relativa bonanza económica por un periodo de tiempo relativamente largo. Por ello, tendremos que aplicar todos (no sólo las empresas en general y, por supuesto, las del sector cárnico, sino también las economías familiares y personales) aquel principio económico que dice: “trabajar el doble o, incluso, el triple de lo que se trabajaba, para ganar la mitad de lo que se ganaba”.

Y no nos olvidemos de que en un escenario en el que se parte de la hipótesis de que la pandemia se extienda en España hasta finales de junio puede haber hasta 3 millones de nuevos parados.

La referida hipótesis, hoy por hoy, no puede descartarse ante el comportamiento insolidario de “ciertas tribus” y “ciertos individuos” de nuestra sociedad y la demostrada ineficacia de nuestro Gobierno que, lamentablemente, se ve ampliamente superado por las circunstancias y va continuamente a remolque. En este sentido, recordemos, como contraposición, el comunicado del señor Putin: “los ciudadanos soviéticos tienen dos alternativas: o quedarse en casa o disfrutar de 5 años de cárcel. Fin del comunicado”.

El teletrabajo ha llegado para quedarse, con todo lo que implica.

¿Con qué escenarios se podría encontrar el sector cárnico tras superar esta crisis?

El escenario será muy complicado. Hay que tener muy en cuenta que ni el Fondo Monetario Internacional, ni la Comisión Europea, ni el Banco Central Europeo, ni la OMS han asumido un liderazgo político ante esta situación de emergencia.

Creo que estamos ante un proceso de desglobalización que no va a ser fácil de superar. Estábamos ante un “mundo global” en el que los bienes circulaban de una parte del mundo a la otra con agilidad y sin prácticamente limitaciones, excepto las sanitarias, claro. Pero esto ha cambiado radicalmente. Por ejemplo, el turismo chino, el más importante del mundo, ha desaparecido; se han suspendido los grandes eventos (en el mundo y en España); nuestras grandes zonas turísticas están cerradas; es posible que surja el desabastecimiento de las empresas logísticas; y ha llegado de forma muy importante el “teletrabajo” y lo ha hecho para quedarse, con todo lo que implica.

En definitiva, las previsiones económicas que realizó el Gobierno hace unos pocos meses para este año 2020 (de gastos, ingresos y déficit) deben tirarse a la basura, si no se han tirado ya.

Estamos, siempre en mi opinión, ante una más que probable recesión más importante que la depresión económica española, que se inició en 2008 y que concluyó en 2014, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.

Nuestro sector acusará esta situación durante un tiempo y se recuperará lentamente, una vez que hayamos superado los devastadores efectos económicos y sociales del COVID–19 y vaya mejorando la capacidad real de gasto individual y familiar y su voluntad de hacerlo efectivo.

Pero no olvidemos que “no hay mal que cien años dure” y que, como tantas veces hemos demostrado, los españoles somos capaces de superar esta contingencia y todo “lo que se nos ponga por delante”. Sin duda alguna, esta vez también lo haremos y con “matrícula de honor”. Eso sí, el futuro a corto y medio plazo será muy distinto al que nos imaginábamos hace tan sólo 6 meses y hay más de un culpable.

Nota: Es importante matizar que contesto a esta entrevista que me plantea AECOC sobre el impacto del COVID-19 en el sector cárnico el 25 de marzo de 2020 y que hablo de la situación en España, dónde se ha afrontado el problema muy tarde (cuando ya había más de un centenar de muertos; el 31 de enero Fernando Simón afirmaba: “no habrá en España más allá de unos cuantos casos diagnosticados”). Además, contesto en un entorno en el que la volatilidad continúa creciendo. Por ello, es muy importante este matiz introductorio, porque los escenarios están cambiando con una gran rapidez y la propia evolución de las curvas de referencia y de predicción, que se modifican día a día, apuntan que aún no hemos alcanzado el pico de la pandemia.

Ello significa algo muy importante para todos los sectores económicos: que no se sabe realmente cuándo va a llegar el mencionado pico y, lo más importante, cómo van a ser y cuánto se van a prolongar en el tiempo las curvas de descenso de la pandemia.

Además, a día de hoy, la referencia de China solo es relativa, porque el virus ya ha mutado varias veces y cabe esperar que siga haciéndolo en las próximas semanas.

Por tanto, por favor, relativicen mis respuestas.

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