Analizamos, de la mano de varios expertos, las fortalezas y los riesgos de la economía española y de las empresas, cuyo comportamiento dependerá en gran parte de cómo evolucione el contexto global, con el Brexit como principal hándicap.

La economía española en 2020

Ignacio-la-Torre

IGNACIO DE LA TORRE
Socio y Economista Jefe de ARCANO

Es una conocida afirmación del mercado la de que “las predicciones económicas hacen de la astrología una ciencia respetable”. Con todo, hace unos días muchos periódicos nos alarmaban en sus portadas con la bajada de estimaciones que había efectuado el Fondo Monetario Internacional sobre el crecimiento de nuestra economía durante este año. Aunque la alarma genere atención, es importante tener claro que el FMI se ha caracterizado por ser uno de los peores predictores del crecimiento de la economía española. A nosotros nos generará preocupación, pero al mundo financiero no, porque sabe de su poca fiabilidad, y por eso se le tiene poco en cuenta. Recuerden su famosa predicción de 2008 “lo peor de la crisis ha pasado ya”.

Cuando pensemos en nuestra economía es relevante manejar dos vectores: crecimientos y riesgos. En mi opinión concentrarse en el primero sin navegar en el segundo nos lleva a tomar decisiones erróneas (como invertir en España en 2006 porque se crecía al 4%, cuando los riesgos eran formidables).

3 líneas para el crecimiento

Si nos atenemos a los crecimientos, es importante entender que nuestra economía no crece por una sola moción (en 2006 se sustentaba en el boom inmobiliario, que no sólo generaba actividad, sino también consumo y financiación en dosis no sostenibles) sino por tres. Así, hoy en día nos sostenemos sobre una inversión que se sitúa en un territorio positivo (uno de los pocos países occidentales que puede afirmar tal cosa), unas exportaciones que se comportan mejor que las de otros países comparables, y un consumo que tiende a sorprender al alza. En otras palabras, tenemos tres motores que tiran de nuestra economía y están diversificados, lo contrario que en 2006.

Los fundamentales que explican esta triple moción son positivos. Así, en España se invierte porque la relación entre productividad y coste laboral es la más atractiva de muchos países occidentales (recuerden, un español produce según la OCDE 41 euros por hora trabajada, y cuesta 21, según Eurostat, frente a un alemán o un francés, que producen unos 50 y cuestan unos 40, o un italiano, que produce igual que nosotros, pero cuesta 29). Del punto anterior también se deduce por qué España se ha convertido en una gran potencia exportadora (exportamos más en proporción de PIB que Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia o Italia). Respecto al consumo, en diferentes informes que hemos escrito desde Arcano Economic Research hemos defendido (contra consenso) cómo la confluencia de crecimientos del mercado laboral superiores a los de la zona euro, subidas de sueldos superiores a la inflación (proceso que no acaba más que comenzar), incrementos de precios de las casas (que generan efecto riqueza y por lo tanto consumo inducido) y financiación abundante en crédito al consumo, explicaban el por qué el consumo español presentaba un futuro prometedor. Los datos de PIB del tercer trimestre nos han dado la razón, y en nuestra opinión este fenómeno se prolongará unos años.

Crecimientos y riesgos. Es mejor crecer al 2% con riesgos acotados que al 4% con riesgos alocados.

3 riesgos a tener en cuenta

Respecto a los riesgos, hay que tener en cuenta tres: políticos, de deuda y de financiación exterior. Si analizamos los primeros, creemos que se magnifica la capacidad de la política convencional para perjudicar en la economía. A más deuda pública, menos capacidad de un político populista para hacer el mal, ya que su margen de actuación está muy acotado por la prima de riesgo, como bien saben en Grecia, Italia o Portugal. Es más importante la política monetaria, y creemos que la política del BCE se mantendrá estable un buen tiempo, algo que favorecerá el crecimiento español. Si analizamos el riesgo de deuda, lo peligroso en un país occidental siempre es la deuda privada (familias más empresas). Cuando ésta se acerca a dos veces el PIB el país acaba en una profunda crisis (Japón 1990, Tailandia 1998, Estados Unidos 2007, España 2008… Y lo veremos pronto en China). Pues bien, España ha reducido su deuda privada desde 2,1 veces en 2008 hasta 1,3 veces en la actualidad. Creo que este ejercicio será estudiado en los libros de historia económica, y proporciona un muy confortable margen para que España pueda crecer con riesgo más que moderado. Por último, crecer con dinero extranjero (déficit de cuenta corriente) es peligroso, porque si en algún momento los cambios en coyuntura provocan que cese el fl ujo de dinero exterior, entonces el país sufre ajustes muy dolorosos. En 2006 España presentaba un déficit de cuenta corriente de casi un 10% de PIB, el segundo mayor del mundo en euros (tras Estados Unidos). Desde 2013 España acumula superávit de cuenta corriente, algo que no ocurría en los últimos 40 años. España exporta capital consistentemente al resto del mundo.

Por lo tanto, si analizamos retornos y riesgos la ecuación resultante para España es más que positiva. Así piensa un inversor institucional, que al final tiene que elegir entre varios países, y por eso, entre otras razones, nuestra prima de riesgo sigue en mínimos. Es mejor crecer al 2% con riesgos acotados que crecer al 4% con riesgos alocados.

Los seres humanos somos homo sapiens, nuestra especie ha vivido más de 200.000 años, siempre en cavernas, en las que para sobrevivir hacía falta estar siempre acongojado. Empezamos a construir casas hace unos 10.000 años, y aunque ahora pretendemos ser racionales, en realidad nuestros genes siguen siendo irracionales y acongojados. Por eso leíamos con alarma todas las amenazas de apocalipsis económicos que se publicaban en verano sobre España… Sin embargo, nuestro PIB creció un 0,4% el tercer trimestre… igual que el segundo trimestre.

Por eso es tan relevante el análisis objetivo y racional… para defendernos de nuestros acongojados genes.

Expectativas 2020. Si analizamos retornos y riesgos, la ecuación resultante es más que positiva para España.

Empresas preparadas

Antonio-Garamendi

ANTONIO GARAMENDI
Presidente de la CEOE

El año 2020 viene cargado de incógnitas. Ese podría ser un buen punto de partida a la hora de explicar cómo enfoca el mundo empresarial este ejercicio que empieza. Es difícil anticipar cuál será el devenir de la actividad económica y de las empresas en un contexto de desaceleración y sin que se conozca además el alcance que tendrán las políticas económicas del nuevo Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

Afrontar un nuevo ciclo económico

Sin embargo, los empresarios siempre estamos en marcha. Es una forma de vivir que conlleva planificar en el medio y largo plazo, con independencia de quién gobierne, y siempre dentro de los márgenes que permite la estabilidad institucional y legislativa. Es sabido que mayor estabilidad y seguridad jurídica hacen más posible también que los negocios se desarrollen con normalidad y viceversa.

Esta planificación, en estos momentos, supone afrontar una serie de retos para que las empresas puedan superar el actual ciclo económico, tan crítico, en el que las tasas de crecimiento y creación de empleo comienzan a frenarse, y que se puedan preparar para los cambios económicos que vienen.

Esta labor exige ser conscientes de que los cambios tecnológicos son cada vez más profundos y veloces. Que ello exige una adaptación constante de las capacidades y cualidades de los empresarios y de sus plantillas. Que abrazar esos procesos es la vía para garantizar la competitividad de las empresas en un mundo cada vez más globalizado, como lo es también el impulso de la internacionalización de las empresas.

Todo ello se debe abordar dentro de un marco ineludible que es el de la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un camino que CEOE está liderando desde hace algo más de un año, sin olvidar también los esfuerzos en materia de igualdad de oportunidades y el valor del talento, más allá del género.

El secreto. Los empresarios siempre estamos en marcha. Es una forma de vivir que conlleva planificar en el medio y largo plazo.

Superar barreras y mejorar la competitividad

Sabemos que se trata de retos difíciles de llevar a cabo en un clima de incertidumbre política y económica como el que vivimos. También porque fuera de nuestras fronteras cunde también la desconfianza ante el desenlace final del Brexit o la guerra comercial entre EE.UU. y China.

Por eso, mientras desde CEOE ponemos el acento en el impulso de la innovación o en la apuesta decidida por la FP Dual, también reclamamos a la clase política que sea sensible a las necesidades reales de las empresas, que incumben tanto a los empresarios como a los trabajadores.

Los empresarios españoles necesitan tener, ahora más que nunca, mucha capacidad de adaptación para poder acometer las decisiones necesarias en el seno de las empresas de forma que se pueda garantizar su supervivencia y la de los puestos de trabajo que albergan. Reducir ese margen de maniobra debilitará a las empresas frente a sus competidores.

En este sentido, también está en la brújula de las empresas lograr en el medio plazo el poder disponer de una fiscalidad competitiva, es decir, que no coloque a España en una desventaja respecto a terceros en los mercados internacionales.

Por todo ello, del mismo modo que decimos que no hay claridad a la hora de precisar cuál será el camino que seguirá la economía, sí tenemos la certeza en el seno de las empresas de que el esfuerzo enfocado a la anticipación de los retos de futuro y la constante adaptación a los tiempos y las coyunturas económicas será una garantía de éxito. Solo esperamos que las administraciones y el resto de los interlocutores sociales compartan esta visión.

BrexitEl Brexit. ¿Qué pasará?
Más incertidumbre y complejidad

El 31 de enero Reino Unido salió oficialmente de la Unión Europea. Una fecha que lo único que pone sobre la mesa es una decisión firme. Lo difícil viene ahora: negociar. El 1 de febrero empieza otra vez un ‘período de transición’ en el que los acuerdos comerciales, aduaneros, de movimientos de personas y mercancías, y la nueva regulación que regirá las relaciones entre Gran Bretaña y la UE y el resto del mundo marcarán el 2020. La próxima fecha clave será el 31 de diciembre. Iremos viendo qué pasa…

Objetivo: evitar un ‘mal acuerdo’

Alejandro-GOnzalez-de-Aquilar

ALEJANDRO GONZÁLEZ DE AGUILAR
Socio de Financial Advisory de DELOITTE

  • Cerca del final. Tras más de tres años de indefinición sobre cómo será la desconexión del Reino Unido de la UE, parece que el impulso que le está dando Boris Johnson y la aprobación del Parlamento británico se ha traducido en mayor visibilidad del potencial resultado final.
  • Los retos de la economía española. Desde diferentes análisis se ha cuantificado el riesgo de un Brexit desordenado en el entorno del 0,8%-1,0% del PIB y no menos del 0,2%. No hay que olvidar que sólo las empresas del IBEX tienen una exposición de 80.000 millones y el volumen de exportaciones hacia las islas se sitúa en los 20.000 millones, con un claro saldo comercial a nuestro favor.
    Dichas exportaciones se concentran en automoción, agroalimentación y bienes de consumo. Esto implica que la incertidumbre del futuro acuerdo comercial y el potencial establecimiento de barreras arancelarias, unido a la evolución del tipo de cambio euro-libra, podría generar efectos muy negativos en estos sectores de actividad.
  • El impacto en el turismo. La actividad relacionada con el turismo proveniente del Reino Unido se ha visto ya afectada. Las últimas cifras publicadas ya muestran un descenso en la entrada de turistas británicos, 120.000 menos entre enero y junio respecto a 2018, y la venta de vivienda a británicos se desploma cerca de un 20%.
  • En busca del mejor acuerdo. Las diferentes partes implicadas en la negociación del acuerdo siguen trabajando para evitar un ‘mal acuerdo’, por lo que se continuará monitorizando los avances alcanzados, a la espera que el contexto económico y político favorezca el desenlace

Por fin Brexit, aunque incierto

Fernando-Faces

FERNANDO FACES
SAN TELMO BUSINESS SCHOOL

  • Los entresijos de los tiempos. Tras la aprobación por el Parlamento Europeo el 29 de enero de la Ley de Salida del Reino Unido de la UE, por fin el Brexit es una realidad, aunque incierta. A partir del 1 de febrero las comisiones del Reino Unido y de la UE empezarán a trabajar para definir y aprobar su relación futura comercial y financiera. El plazo es muy limitado, hasta el 31 de diciembre de 2020. No habrá prórrogas. El tiempo es insuficiente para un acuerdo de tan gran complejidad. Sólo se podrá llegar a un acuerdo de mínimos.
  • Objetivos divergentes. El acuerdo completo se realizará por fases, en varios años. El Reino Unido todavía no sabe qué tipo de acuerdo quiere. Su objetivo es conseguir participar en el Mercado Único sin detrimento de su soberanía y autonomía normativa y legislativa, manteniendo el control del tránsito de personas en sus fronteras. La UE mantiene que las cuatro libertades de mercancías, servicios, capitales y personas son indivisibles y que velará por la integridad del Mercado Único.
    El futuro acuerdo exigirá la armonización de la legislación y normas técnicas, legales y sociales, en un marco de equivalencia y equilibrio normativo que no altere la competencia. El Reino Unido pretende conseguir una asociación económica similar al Espacio Económico Europeo, pero manteniendo su total soberanía legislativa y normativa, sin las exigencias de compartición de políticas transversales y sectoriales. Un acuerdo difícil e incierto. Si se alcanzase un acuerdo de libre comercio ampliado, se eliminarían los aranceles y gran parte de la incertidumbre.
  • El impacto en las empresas españolas. Será importante. Las empresas españolas tienen una estrecha relación con el Reino Unido: 80.000 millones de euros de inversión en el país, 20.000 millones de exportaciones, 18 millones de turistas, un millón de ingleses con vivienda en España, 200.000 españoles residentes en Reino Unido… Además. el 50% de las empresas españolas tiene relaciones comerciales allí. Sus principales preocupaciones son un menor crecimiento de la economía inglesa, la devaluación de la libra, las barreras arancelarias y los cambios regulatorios.

“El 1 de febrero se ha empezado a trabajar. El plazo es muy limitado, hasta el 31 de diciembre de 2020. No habrá prórrogas”.

El acuerdo entre ambas economías marcará el 2020

David-del-Val

DAVID DEL VAL
Analista de Mercados de AFI

  • Un proceso lleno de dudas. Finalmente será 2020 el año en que el Reino Unido salga de la UE, lo que ha conseguido hacer de forma ordenada, con un acuerdo de salida y un período transitorio. No obstante, las dudas respecto a la futura relación entre ambas economías siguen plenamente vigentes y seguirán generando incertidumbre económica todo el año.
  • Los aranceles, el caballo de batalla. El Gobierno de Johnson quiere salirse de la Unión Aduanera y no estar bajo la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE, mientras que la UE no tiene intención de trocear el mercado único. Así las cosas, todo parece abocarnos a un acuerdo de tipo CETA (el que tiene la UE con Canadá) que supondría que no se levantasen aranceles al comercio de bienes y un amplio acceso recíproco a los mercados de servicios con compromisos adicionales a los de la OMC. CETA contiene también disposiciones para eliminar barreras no entre las dos áreas, tanto las de naturaleza técnica (controles en frontera, inspecciones, certificación) como las de naturaleza regulatoria. Este último ámbito resultará el más controvertido de todo el proceso de negociación, ya que las barreras no arancelarias que puede inducir la divergencia regulatoria del Reino Unido respecto a la UE representarán los mayores costes al comercio bilateral. Si Reino Unido no queda bajo la jurisdicción del TJUE, tendrá que disponerse un mecanismo de la resolución de confl ictos causados por divergencias regulatorias, punto difícil en la negociación.
  • Los riesgos que más preocupan. Los sectores más expuestos a la divergencia regulatoria serán los de manufacturas y agroalimentario, porque si se fijan nuevos estándares de producción o sanitarios puede trastornar severamente las cadenas de producción.

“Los sectores más expuestos serán los de manufacturas y agroalimentario, porque si se fijan nuevos estándares de producción o sanitarios puede afectar a las cadenas de producción”.

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