La economía mundial crecerá en 2019 entre el 3,5% y el 3,7% según diferentes organizaciones. Serán los países emergentes y en desarrollo y no las economías avanzadas quienes impulsen el crecimiento. Y, según el FMI, China ya no será el motor, sino países como Yemen, India, Bangladesh, República Eslovaca, Irlanda, Luxemburgo, Israel… España se sitúa en el puesto 24, con un crecimiento del 2,2%. La situación política de Europa, una posible recesión en Estados Unidos, la desaceleración económica en China o la caída de las exportaciones en Alemania son solo algunos de los factores que empiezan a frenar el crecimiento mundial y que, sin duda, impactarán de una manera u otra a la evolución de los negocios.

 

ANTONIO GARAMENDI, PRESIDENTE DE CEOE

El reto y la tarea de las empresas, crear empleo

“Para seguir creciendo en 2019, las empresas necesitamos que no se suban impuestos. Subirlos es un error”.

  • Motivos para la preocupación.La mayoría de los organismos nacionales e internacionales coinciden en que 2019 va a ser un año con crecimiento económico, pero menor que el que se ha producido en los últimos ejercicios. Se habla ya de ralentización. De ahí la preocupación que los empresarios tenemos ante los Presupuestos Generales del Estado que parecen olvidar este contexto.
    Para CEOE, estos presupuestos no son los que necesita España. No crean un marco atractivo para la inversión y no contienen medidas para solucionar los grandes retos con los que se encuentra nuestra economía. Retos tan importantes como la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones o la reducción del paro, a través de políticas activas de empleo.
  • No a los impuestos; sí a la estabilidad política. Para seguir creciendo en 2019, las empresas necesitamos que no se suban impuestos. Subirlos es un error. El problema del déficit está en que no se recorta el gasto, no en la falta de ingresos. Y necesitamos también estabilidad política y confianza de los inversores. Conseguirlas supone otro aspecto importante para que la actividad de los empresarios se mantenga y sirva a la hora de crear empleo y progreso para España y Europa.

FERNANDO FACES, PROFESOR DE SAN TELMO BUSINESS SCHOOL

Incertidumbre política y desaceleración económica

“Esta vez, el riesgo no está en la economía sino en la calidad y responsabilidad de los políticos”.

  • El ciclo económico ha llegado a su techo. La economía mundial se desacelera, pero todavía con una previsión de notable crecimiento: 3,5% en 2019. La economía española también pierde impulso, pero con un potencial de crecimiento superior a la media europea (2%) y con capacidad para seguir creando empleo. El consumo de las familias continúa fuerte, el gasto público se está disparando, la inversión declina ante la incertidumbre política interna y externa, y el sector exterior ha dejado de contribuir positivamente al crecimiento. Desde el punto de vista económico estamos asistiendo a una inflexión normal y benigna del ciclo económico.
  • Esta vez el problema son los políticos. Las incertidumbres y el riesgo de que esta desaceleración degenere en recesión vienen de la política. En España un Gobierno en minoría, incapaz de acometer las reformas pendientes, ni sacar adelante los presupuestos, prolonga su agonía intentando posponer las elecciones. El gasto público se dispara y la previsión es que no se cumplan los objetivos de déficit y deuda pública comprometidos con Bruselas. Ante una próxima crisis continúan las principales vulnerabilidades de España: alto endeudamiento externo y público, baja productividad y alto desempleo.
  • También la política mundial es un problema. Globalmente las amenazas y riesgos para el crecimiento también provienen de la política: la loca guerra arancelaria de Trump, un Brexit suicida, la rebeldía presupuestaria de Italia, el acceso de los populismos al poder en las próximas elecciones europeas y las tensiones geopolíticas en Asia y Oriente Medio.
  • Medidas ante la incertidumbre. Preocupa la coincidencia de la doble inflexión del ciclo de negocios y del ciclo financiero. Los bancos centrales están extremando la prudencia en la suave subida de los tipos de interés ante un endeudamiento global que ha seguido creciendo durante la crisis. La prudencia en la subida de los tipos de interés de los bancos centrales y la capacidad de los gobernantes de China para garantizar un aterrizaje suave, son los dos factores más relevantes para poder evitar que la desaceleración degenere en recesión.
    Y es que, esta vez, el riesgo no está en la economía sino en la calidad y responsabilidad de los políticos.

GONZALO GARCÍA, ANALISTA DEL ÁREA DE MERCADOS DE AFI

Preocupación que viene de China

“Las principales fuentes de incertidumbre son la desaceleración en China, la posible guerra comercial con EE.UU y el desenlace del Brexit”.

  • Ralentización económica. El último tramo de 2018 ha ensombrecido las perspectivas para la economía mundial, con una desaceleración brusca de la actividad en el área euro y Japón, así como dudas crecientes sobre la economía china. Aunque el crecimiento mundial medio del año sigue siendo robusto, en torno al 3,7%, la economía global ha dado muestras de fragilidad que complican el panorama.
  • China, en el punto de mira. La principal fuente de incertidumbre macroeconómica para 2019 es la intensidad de la desaceleración en China, derivada de la digestión de los excesos de inversión y de deuda con el que salió del anterior bache de crecimiento. Aunque las autoridades han aprobado estímulos financieros y fiscales, crecen las dudas sobre la capacidad de la economía de seguir expandiéndose y transformándose al mismo tiempo. Si se llega a producir una escalada en la guerra fría comercial que mantienen chinos y estadounidenses, el riesgo de un freno más brusco en la economía mundial se exacerbaría. El desenlace del Brexit también afectará al desempeño económico europeo y español en 2019.
  • La economía española. Ha resistido bien hasta ahora el abrupto deterioro de la actividad en el área euro, gracias al buen tono del empleo y del consumo, pero en cualquier caso seguirá la pauta de desaceleración de la actividad también en 2019.
  • Previsiones sólidas 2019. Todo apunta a un crecimiento ligeramente inferior, del 3,6% para la economía mundial en 2019, sobre todo por la evolución de Alemania, China y Estados Unidos. No obstante, aunque
    los riesgos de la previsión son a la baja, creemos que los fundamentos del crecimiento son sólidos, de manera que el riesgo de que se entre en una dinámica recesiva es todavía bajo para el conjunto.

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