Revitalizar la vida rural
La falta de relevo en el campo sigue siendo un gran desafío: la mayoría de los titulares de fincas tienen más de 50 años y muchas tierras quedan abandonadas. Pero hay esperanza. Conocemos a 4 jóvenes que han decidido apostar por la agricultura y la ganadería, recuperando cultivos, cuidando ganados y combinando tradición con nuevas tecnologías. Sus proyectos revitalizan la vida rural y conectan con nuevas audiencias en redes sociales, mostrando que el campo puede ser moderno, sostenible y atractivo.
LAURA VALLEJO
Ganadera y agricultora (31 años)
“Es imprescindible que los precios reconozcan el esfuerzo detrás de cada alimento y hagan viable seguir en el campo”.
En Cabana (Meira), una pequeña aldea lucense de apenas 15 habitantes, Laura Vallejo ha encontrado no solo su modo de vida, sino también una forma de explicar el campo desde dentro. A sus 31 años reparte sus jornadas entre la ganadería familiar, la producción forestal y la creación de contenido en redes sociales, donde muestra sin filtros lo que significa trabajar en el rural gallego. “Me dedico a esto desde siempre”, cuenta. No recuerda un momento concreto en el que empezara: nació en una familia ganadera y creció entre establos, cultivos y rutinas marcadas por el cuidado de los animales.
GUILLERMO ASIN
Agricultor de cereales y hortalizas (39 años)
“Un futuro viable para los jóvenes en el campo requiere garantizar precios justos y políticas de apoyo”.
En la zona de Peralta, Navarra, Guillermo Asin dirige una explotación agrícola que combina tradición y tecnificación. Con 39 años, gestiona en solitario unas 100 hectáreas de regadío y 60 de secano, cultivando cereales y hortalizas con un enfoque eficiente y sostenible. Socio de la cooperativa local, vende trigo, cebada y maíz a través de esta red y el resto directamente a clientes de agroindustria, manteniendo plena autonomía sobre su trabajo.
LANDER DE BEVERE
Agricultor ecológico y agroinfluencer
(45 años)
“La tecnología abre la puerta a que las nuevas generaciones se animen a dedicarse al campo”.
En la zona rural del levante de Mallorca, Lander de Bevere ha encontrado en la tierra un proyecto que combina agricultura, sostenibilidad y educación. Belga de nacionalidad pero mallorquín de nacimiento y padre de 5 hijos, gestiona junto a su socio una finca de 3 hectáreas dedicada a frutales, hortalizas, animales de razas autóctonas y espacios subtropicales. A ello se suma una hectárea más de cultivo de verduras, que él maneja de manera integral: producción, cuidado y venta directa.
AINOA DOÑAS
Agricultora y técnico agrícola (29 años)
“Es urgente incentivar a los jóvenes, facilitar trámites y ofrecer condiciones que permitan plantearse una vida en el campo”.
Ainoa Doñas, de 29 años y natural de Balerma (Almería), creció entre invernaderos. Cada domingo acompañaba a su padre a ver los cultivos y aquellas visitas marcaron para siempre su relación con la tierra. “Cuando iba sin mí me enfadaba”, recuerda. Hoy sus propios cultivos se encuentran en Adra, donde trabaja en solitario 5.500 m2 repartidos en tres parcelas. Comenzó hace seis años con 2.000 m2 que habían sido de su abuela. Después, un vecino le ofreció alquilar otros 3.500 m2 y Ainoa no lo dudó: cogió la oportunidad aun siendo joven y sabiendo que no es un camino fácil.



