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Rosa Galende

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Carlota Mateos es cofundadora de Rusticae, la marca de calidad de hoteles rurales líder en España y presente en más de 15 países. Juan Vila fue el cofundador de Meta 4, una empresa que en 7 años pasó de tener 3 empleados a 1.200. Sus caminos se cruzaron un buen día y juntos han puesto en marcha PlenEat, una empresa que se dedica a la elaboración de menús 100% ecológicos, a precios asequibles, para comedores de empresa, servicios de catering y máquinas de vending. A ambos les mueve el deseo de generar un impacto positivo en la sociedad, revitalizar el entorno rural y cuidar el medio ambiente.

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Juan Vila Cofundador PlenEat

“Queremos contribuir al asentamiento de población en el entorno rural, generar oportunidades de trabajo en ‘la España vaciada’, un movimiento que solo hace que avalar la necesidad de nuestro proyecto”.

Carlota Mateos Cofundadora PlenEat

“En Rusticae pusimos en marcha un modelo de desarrollo de las zonas rurales basado en el turismo. Ahora ponemos en marcha PlenEat, un proyecto basado en el sector agroalimentario que también busca revitalizar el campo a la vez que cuida el planeta”.

En la vida profesional de Carlota los encuentros afortunados han jugado un papel trascendental en al menos dos momentos claves de su trayectoria. La primera escena sucede en el aeropuerto de Heathrow (Londres) un 23 de diciembre de 1994.

El origen de Rusticae

Una densa niebla obliga a cancelar o retrasar varios vuelos. El de Carlota, en concreto, sufre una demora indefinida, que acaba siendo de 10 horas. En ese tiempo de espera, que propicia la empatía y solidaridad entre completos desconocidos, Carlota coincide con Isabel Llorens. La casualidad quiso, incluso, que despejada la niebla y ya dentro del avión tuviesen asientos contiguos. Con poco más de 20 años y experiencias similares, al aterrizar en Madrid ya eran buenas amigas y mantuvieron la relación al regresar a Reino Unido tras las vacaciones navideñas. La conexión fue tal que ella fue la primera persona a la que Carlota contó que sus padres querían abrir un hotelito rural en Asturias, pero que un contratiempo inesperado les obligaba a retrasar el proyecto un año. “¿Por qué no nos ocupamos nosotras del hotel durante ese tiempo?”, dijo Isabel. Dicho y hecho. Rápidamente prepararon en 7 folios un plan de marketing que convenció a sus padres y en agosto de 2015 ya estaban al frente del negocio. Como no podía ser de otra forma con ese arrojo y energía, la aventura fue un éxito.

Esa experiencia, no exenta de dificultades, les permitió conocer de primera mano las necesidades y problemáticas del sector, lo que un año más tarde las llevó a fundar Rusticae, una red de hoteles rurales con encanto que tenía como objetivo unir oferta y demanda a través de un sello de calidad. Hoy Rusticae tiene más de 300 hoteles rurales en 15 países.

El germen de PlenEat

La segunda escena se produce hace tan solo 3 años. Carlota había decidido pasar ese puente de mayo con su familia en Portugal. Mientras completaba la reserva en su ordenador se fue la luz y al volver a la página de Rusticae lo primero que vio fue el hotel ecológico Cuesta Patas, ubicado en Campillo de Altobuey (Cuenca). “Umm, Ecológico, me interesa… y está más cerca”, pensó. Y allá se fueron ella y su familia, no sin antes vencer la reticencia de los dueños a admitir niños (en su caso adolescentes). Lo primero que Carlota hizo al llegar fue sentarse a leer cerca de la generosa chimenea que preside el salón principal. Pronto llegó el propietario de la casa, Juan Vila, y se pusieron a hablar. Una conversación fluida y natural en la que Juan acabo explicándole qué le había llevado a poner su hogar a disposición de sus huéspedes.

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“Queremos extender la comida ecológica a todo el mundo. Ahora es el momento. Ahora está sucediendo y ahí estamos nosotros. Es un valor seguro”.

La historia de Juan Vila

Psicólogo de profesión, en los 90 Juan Vila había fundado, junto con otro socio, Meta4, una empresa de software de RRHH que en 7 años pasó de tener 3 empleados a 1.200. A finales de los noventa la compañía salió a bolsa y él acabó vendiendo su parte, lo que le permitió vivir sin trabajar. Entonces, en plan divertimento montó la bodega Aalto, con Mariano García, enólogo de Vega Sicilia, al frente. En su primer año su vino consiguió 99 puntos en la Guía Parker.

Posteriormente vende la bodega y durante un tiempo se dedica a la vida del millonario: casas, caballos, viajes… Hasta que un día se da cuenta de que la vida del millonario está vacía de contenido y de sentido.

Decide entonces, junto con su mujer, Mari Carmen, convertir su magnífica casa en Campillo de Altobuey, en Cuenca, en un hotelito rural, y dedicarse a ‘servir’ a los demás –1.500 m2 de casa y 22.000 m2 de jardín–. Él ejercía de camarero y su mujer de cocinera. Ésta, muy implicada con el desarrollo rural, decide además iniciar la producción ecológica de alimentos en las 70 hectáreas de la finca que rodean su hogar. Y desde el principio todos los alimentos que dan de comer en su hotel son 100% ecológicos, desde el desayuno al gintonic, unos de producción propia y otros adquiridos.

Tras sus cortas estancias en su hotel, muchos de sus clientes les decían lo buena que era la comida, y lo bien que les sentaba. Así Juan se da cuenta de que comer productos ecológicos tiene un impacto positivo en las personas en muy poco tiempo y ‘siente’ que tiene que poner esos productos al alcance de más personas, para ayudarles a cuidar su salud todos los días del año. Porque, además, al comer ecológico están obligando a que la producción sea también ecológica, contribuyendo así a limpiar la tierra de productos químicos. Y eso para Juan, preocupado por el cambio climático, es muy importante.

Con el fin de llevar los productos ecológicos de sus campos a la ciudad, Juan abre en el centro financiero de Madrid un restaurante 100% ecológico, Next. El local tuvo gran éxito a mediodía, de lunes a viernes, pero por la noche y los fines de semana esa zona de negocios se quedaba vacía. Gracias a esa experiencia aprendió 3 cosas:

  1. La gente quiere comer productos ecológicos, porque les sientan bien y mejoran su salud. Y está dispuesta a pagar un poco más por ello.
  2. La producción de productos ecológicos contribuye al desarrollo y fijación de población rural y genera un impacto medioambiental positivo.
  3. Para generar un impacto positivo en la sociedad y en el campo a través de la producción y venta de productos ecológicos, la apertura de restaurantes no es la mejor vía, pues ese es un modelo difícil de escalar que solo le permitía alimentar a pocos cientos de personas cada semana, y él quería alimentar a miles para tener un impacto positivo real en el campo y en la ciudad.

La Constitución de PlenEat

“Con nuestro modelo de negocio todos tienen que ganar: gana el consumidor, que come más sano; gana el proveedor, que ve compensado su esfuerzo de forma justa; ganan nuestros empleados y nuestros inversores; gana la tierra, herida de gravedad por el cambio climático. Todas las decisiones que tomamos deben respetar nuestra Constitución. Y si no es así, el proyecto no se hace. Este es el futuro. La empresa que no piensa así está muerta”.

Carlota y Juan, cofundadores de PlenEat

Salta la chispa

Todo esto se lo contaba Juan a Carlota en ese primer encuentro. Le decía:

  • «Estoy pensando en vender el restaurante y poner en marcha una cocina central, 100% de productos ecológicos, en la que se preparen y expidan a las empresas desayunos y comidas ecológicas de lunes a viernes, de manera que la gente que come fuera de casa pueda alimentarse con productos de temporada de máxima calidad, respetuosos con el medio ambiente, contribuyendo así al desarrollo y fijación de población en entornos rurales. Vivo en un pueblo y cada año veo cómo mueren 50 personas y nacen 3. No me gustaría alimentar a cientos, sino a miles, y gracias esa simbiosis natural entre el campo – que produce– y la ciudad –que consume– poder dar la vuelta a esta situación”.

Carlota, que vivía un momento de gran transformación personal, sintió que ese proyecto tenía alma y quiso participar en él.

  • «Lo veo. Tiene todo el sentido. Si te animas a ponerlo en marcha, quiero ser tu socia. Veo el modelo de negocio, me gusta el impacto social y medioambiental que va a generar y me gusta mucho todo lo que estás diciendo: La vida del millonario está vacía, si quieres transformar el mundo tienes que transformarte tú…”.

Esto sucedía el 2 de mayo de 2016, el 30 de junio Juan ya había traspasado su restaurante y el 15 de julio ya tenían su primer cliente: Meta 4 –la empresa que él había montado–. El desafío: tenían que empezar a darles servicio el 30 de agosto. Pero como no hay nada que más les motive a Juan y Carlota que un ‘imposible’, por supuesto, cumplieron los plazos y las recetas de Mari Carmen gustaron. Esa experiencia les permitió anticipar el éxito del modelo y conseguir el apoyo financiero de familiares y amigos para desarrollar toda su visión del negocio. En total ha sido un grupo de 40 personas que sintonizan totalmente con el triple impacto que promueve PlenEat: llevar salud a la ciudad a través de alimentación ecológica, contribuyendo a la vez a fijar población rural en zonas que se están despoblando y contribuyendo a cuidar el planeta, al no utilizar productos químicos. Y todos esos inversores, muy bien conectados, están siendo los principales prescriptores de PleanEat, abriéndoles muchas puertas.

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Proyecto Campo-Ciudad

Visitamos Cuesta Patas en la zona de la Manchuela (Cuenca) junto a los fundadores de PlenEat. A La Manchuela la llaman la Polonia del Sur, porque es la zona más despoblada de Europa, con 1,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Es primavera y un mar verde de cereales y legumbres rodea la casa donde se fraguó todo el proyecto. Mari Carmen, subida a su tractor, prepara la tierra para sembrar patatas y plantar tomates. Nos cuenta que en los campos que nos rodean crece la cebada, trigo, avena, yero, triticale, garbanzos, lentejas… Nos habla de la producción de espinacas, kale, espárragos, guisantes, azafrán, puerros y ajos que, en según las temporadas, crecen en sus tierras. Cerca, cabras y gallinas campan a sus anchas compartiendo espacio. Más arriba las ovejas se apiñan a la sombra de un nogal.

En poco más de 2 años el proyecto Campo-Cuidad con el que soñaban Juan y Carlota es una realidad. Este año PlenEat tiene previsto facturar más de 3 millones de euros con sus 5 líneas de negocio, todas ellas con productos 100% ecológicos:

  • Córners en empresas en los que ofrecen desayunos y comidas de lunes a viernes, con menús caseros y de temporada. En la actualidad tienen córners en 21 comedores de empresas y varios co-workings entre los que se cuentan, además de Meta 4, H.P.Inc, Disney, Ericsson, ICEX, INECO, HP, MásMóvil, Reale, etc.
  • Catering para reuniones y eventos que está cosechando muchos éxitos entre empresas de primer nivel y otras más pequeñas.
  • Máquinas de vending, que ofrecen comidas sanas (sándwiches, ensaladas, smoothies, frutas deshidratadas…). Para el desarrollo de este proyecto han llegado a un acuerdo en exclusiva con Selecta.
  • Línea de productos preparados de take away para supermercados, gimnasios y cafeterías de hospitales (ensaladas, sándwiches, smoothies…).
  • Entrega de menú del día a domicilio. El año pasado Correos premió a PlenEat en su programa de aceleración de empresas logísticas con alto potencial de crecimiento. Correos realiza una inversión de hasta 30.000 euros en un piloto para llevar comida ecológica hasta el domicilio de los consumidores.

Además, próximamente esperan llegar con su oferta a hospitales y colegios y en los próximos meses tienen previsto ampliar su radio de acción hasta Barcelona, pues algunos de sus clientes ya se lo están demandando.

El precio del menú diario no parece ser una barrera para consumir sus menús ecológicos.

  • «Nuestros menús del día cuestan entre los 9,5 y los 10,5 euros. ¿Dónde comes hoy un menú del día por menos de 10 euros? Tenemos precios muy competitivos y absolutamente en línea con los precios de convencional”, comenta Carlota.

Y añade:

  • Podemos dar un buen precio a nuestros clientes por 3 razones: 1, porque somos productores de una parte de lo que cocinamos; 2, porque de lo que no somos productores intentamos ir directamente el productor, eliminado intermediarios, y 3, porque estamos dispuestos a tener un margen inferior a otras empresas. Y por supuesto, las economías de escala: no es lo mismo tener un comedor que 25”. concluye.

LAS TRES OLAS DEL CAMBIO QUE VIENEN

Dice Juan Vila que PlenEat tiene todos los ingredientes para triunfar porque su estrategia está alineada con las 3 olas de cambio que vienen:

  1. Comer sano y su impacto en la salud. “Cada vez hay más gente concienciada con lo que come pero muchas veces resulta difícil y caro acceder a los ingredientes más saludables.
  2. La gente cada vez cocina menos en casa. “Con frecuencia preferimos que otro cocine lo que comemos, ya sea en la oficina o en casa”.
  3. Cuidar el planeta. “Cada vez somos más los que tomamos conciencia de hacer algo por el medioambiente, por la sostenibilidad”.

 

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Próximos pasos

En los próximos meses Carlota y Juan tienen previsto abrir 2 granjas para iniciar la producción de pollos ecológicos en la zona de La Machuela (Cuenca), un matadero, una fábrica de pienso y una compostera para cerrar el ciclo. También pondrán en marcha un obrador de pan y bollería y una planta de pre-elaborados del campo, con el fin de facilitar el trabajo en cocina. La idea es generar 150 puestos de trabajo en Campillo de Altobuy en 5 años.

Por último, y como cierre de todo el proyecto, en 2020 abrirá en lo que fue el Hotel Cuesta Patas un Club Ecológico; pero esta vez como un centro de formación en ecología y transformación humanista, para empresas y particulares que quieran realizar su transformación personal o corporativa alineada con el nuevo paradigma que viene en relación al cuidado de la sociedad y el planeta.

Dejamos a Carlota y Juan ideando cómo seguir avanzado en su proyecto, y a Mari Carmen impaciente por visitar “La Casilla”, una cabaña que tienen en medio de un monte de su propiedad –¡400 hectáreas!– a la que acuden con frecuencia para escuchar los sonidos del bosque. En esta ocasión la llevan allí sus colmenas. Está deseando aplicar lo aprendido en un curso de apicultura. Un día, quizás, podremos degustar también su miel ecológica en nuestro desayuno.

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