El reto del relato
El sector porcino de capa blanca rara vez ocupa los titulares. Sin embargo, en términos de impacto, estructura, sofisticación y capacidad de adaptación, estamos ante uno de los sectores productivos más relevantes y con mayor proyección mundial de la economía española.
Lo es por volumen, por su potente capacidad exportadora, por su grado de tecnificación y trazabilidad, por el nivel de los profesionales que lo protagonizan y también por el papel estratégico que juega en la cohesión territorial y la sostenibilidad social de España.
El porcino español produce anualmente más de 4,9 millones de toneladas de carne y productos transformados. Es el primer productor de la Unión Europea y tercero mundial, solo por detrás de China y Estados Unidos. Exporta por un valor de más de 8.780 millones de euros, con un saldo comercial neto superior a los 8.100 millones. Su contribución directa al PIB industrial ronda el 9,5% y su peso dentro de la Producción Final Ganadera supera el 44%.
No es una industria menor. Es un sector que da empleo de manera directa, indirecta o inducida a más de 415.000 personas, articula una red de casi 68.000 granjas activas, cuenta con más de 2.400 industrias transformadoras y mantiene un ritmo inversor constante, incluso en periodos de crisis.
Compromiso y acción inmediata: la respuesta del porcino español ante la PPA
- Rápida respuesta. La detección de casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes en Cataluña ha supuesto un reto importante para el porcino español, pero también una oportunidad para volver a demostrar su capacidad de respuesta, profesionalidad y coordinación con las administraciones.
Gracias a un sistema de vigilancia sanitaria sólido y a la implicación de todos los agentes, la enfermedad se identificó de forma rápida, permitiendo aplicar, desde el primer momento, los protocolos previstos.
- Preservar las explotaciones. Tan rápida como la detección ha sido la posterior aplicación de medidas como la limitación del acceso a zonas forestales sensibles. Todo ello con un objetivo claro: evitar la entrada del virus en las explotaciones ganaderas y preservar el estatus sanitario del país, que es la base de la confianza internacional en nuestro modelo de producción.
- Un sector sólido y seguro. El sector porcino español trabaja desde hace años con los más altos estándares de bioseguridad de Europa. Esto, junto a la preparación de sus profesionales y el compromiso colectivo, ha permitido que más del 80% de las exportaciones continúen operando con total normalidad, incluso ante esta situación excepcional.
Hoy, el porcino español demuestra una vez más su unidad, solidez y compromiso. Seguiremos actuando con la misma determinación, sabiendo que proteger la sanidad animal es también proteger nuestra economía, nuestro medio rural y la confianza de los consumidores en todo el mundo
Palancas que activan el futuro del sector
- Relevo generacional. El sector necesita atraer todavía a más jóvenes mostrándoles que el campo puede ser un lugar de progreso y desarrollo profesional.
- Digitalización. No es una opción, es la vía para mejorar eficiencia, sostenibilidad y competitividad. Desde sensores para control ambiental hasta blockchain para mejorar la trazabilidad, el porcino es una industria cada vez más conectada.
- Innovación transversal. Que conecta con programas de economía circular, genética, nutrición, bienestar animal, gestión ambiental, logística o comunicación. Una innovación que no entiende de compartimentos, sino de colaboración y visión de cadena.



