El valor de lo local
La distribución desempeña un papel clave en poner en valor el trabajo del campo, acercando al consumidor la realidad de los productores, su esfuerzo y la importancia de mantener viva la actividad agraria. Porque sin vida rural no hay productos de calidad ni soberanía alimentaria. En esta ocasión, analizamos la estrategia de Sorli, Supermercados Plaza y bonÀrea. 3 retailers que centran sus estrategias en el apoyo a pequeños proveedores locales, permitiéndoles tres cosas: ofrecer los mejores productos, trasladar al consumidor el valor de lo local y contribuir a revitalizar y vertebrar el territorio.
Sorli
Más vida rural a través del producto local
Para el dristribuidor catalán las secciones de frescos son uno de los pilares fundamentales de la compañía desde sus inicios y sigue siendo la prioridad hoy. Representan el 40% de la facturación y su oferta se compone de 2.000 productos de proximidad y locales de cooperativas agrícolas, pequeños productores y cofradías pesqueras del territorio. Concretamente su gama “productes d’aquí” alcanzó el pasado año una facturación de 45 millones de euros, un incremento del 5% respecto al ejercicio anterior. Segín José Antonio Calle, director de Ventas de Sorli, «cuando apoyamos a los productores locales, contribuimos directamente a mantener viva la actividad de nuestros pueblos y al futuro del mundo rural”.
Supermercados Plaza
Alma de mercado
Los productos frescos son la base del negocio y la gran diferenciación de este distribuidor madrileño, y representan más del 55% de las ventas de la compañía. Para Pascual Campos, su director general, la clave es trabajar junto a pequeños proveedores que garantizan la mejor calidad, precio y sabor para sus clientes. Ante la polarización y la uniformidad del mercado y los grandes que marcan el paso, el directivo dice que hay que hacer algo diferente: “Mientras otros retailers reducen las secciones de frescos y ponen murales de libre servicio, nosotros las mantenemos y potenciamos. Somos ‘alma de mercado’”.
bonÀrea
Un modelo único que vertebra el entorno
La compañía nació en 1959 en Guissona, en la provincia de Lleida, para “ayudar a la frágil economía de los agricultores de secano de la comarca”. Así lo explica Ramón Alsina, su consejero delegado y miembro de la segunda generación.
El grupo ha creado su modelo de negocio directo del campo desde su propio entorno rural, donde está toda la producción ganadera y agrícola, a las ciudades con una amplia red de tiendas propias. El kilómetro cero es el eje central de las tiendas bonÀrea. Por ejemplo, el 100% de los cárnicos, la leche y los derivados de la leche que se venden en sus tiendas se producen en las instalaciones de la compañía.



