Repasamos las conclusiones del Congreso de Seguridad Alimentaria y Calidad de AECOC.

La necesidad de un cambio en el pensamiento para que las empresas sean más eficaces a la hora de conseguir resultados en integridad alimentaria hace que el sector ponga el foco en temas tan relevantes como el fraude alimentario, fake news y los usos del plástico. Todos ellos han sido abordados por expertos nacionales y directivos de compañías líderes en el 16º Congreso de Seguridad Alimentaria y Calidad AECOC. Estas son las novedad que hemos conocido en el congreso.

Nuevas tendencias de consumo

Con el auge de la tendencia healthy, una gran parte de los consumidores han comenzado a cambiar su alimentación y estilo de vida. Las categorías de productos veganos, vegetarianos, bio o sin gluten han pasado de ser productos nicho a referencias comunes en todas las tiendas de alimentación. Esto conlleva que la población cada vez exige más información sobre lo que compra, pero en épocas de saturación informativa, todo lo que llega a nuestras pantallas no siempre es verdad.

La industria alimentaria, al tratar temas de carácter nutricional complejos y variables en el tiempo gracias al avance de las investigaciones científicas, no se libra de las fake news. Son muchos los bulos que circulan por la red y que, promovidos por los propios consumidores, se hacen eco de falsos mitos que acaban afectando a la reputación del sector. ¿Qué pueden hacer las empresas cuando son víctimas de fake news? Tomando la recomendación de Rocío Pérez, coordinadora de MALDITA CIENCIA, es imprescindible intervenir de inmediato en la situación, mostrar transparencia y contrarrestar esa desinformación para conseguir que el índice de confianza del consumidor vuelva a restablecerse.

Otro desafío relacionado con las nuevas tendencias de consumo es el fraude alimentario. En el año 2018 se compartieron 239 casos de sospechas transnacionales, reportadas por los miembros de la Red Europea de Fraude Alimentario; esto supone un incremento de mas del 30% de notificaciones con respecto al año anterior, y del 50% si miramos datos de 2016. Combatir esta situación supone un reto y una necesidad para la industria, y se ha convertido en una nueva realidad desde la creación de esta Red.

Iniciativas en innovación de calidad y seguridad alimentaria

El futuro de la Industria Alimentaria pasa por focalizar el I+D en dar respuesta a las nuevas inquietudes y necesidades de los consumidores. César Casado, de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha acudido al congreso para hablar sobre uno de los temas que más preocupan a las autoridades sanitarias: la migración de materiales a la comida. Entre las muchas medidas que se van a llevar a cabo en los próximos años, ya podemos hablar de una revisión en sustancias como bisfenol A y las sustancias del grupo de los ftalatos, donde actualmente se están estudiando cuáles serían los límites de migración máxima.

Como novedad este año, basándose en la regulación 282/2008 publicada por la Unión Europea, se van a autorizar procesos del reciclado de plástico para uso alimentario, con el objetivo de que esa reutilización no afecte a la salud del consumidor. Y hablando de tendencias e innovación, ya está en la agenda el control de materiales que están en auge como el bambú, sobre todo para evitar que salgan al mercado productos que dicen ser de estos materiales, pero que en realidad solo tienen una pequeña proporción, siendo el resto de plástico.

Nuevos métodos de diagnóstico y control en la cadena alimentaria

En la actualidad, se siguen desarrollando tecnologías y nuevos materiales para conseguir envases más sostenibles y menos invasivos para el medio ambiente y la salud. Además, se pretende que la trazabilidad, tan importante para la seguridad alimentaria, aporte claridad y transparencia, imprescindibles para una percepción positiva del consumidor hacia el sector.

Y si hablamos de transparencia, hay una novedad que a finales del 2019 se implantará en España y que revolucionará el mercado. Se trata del sistema Nutriscore, aunque en los medios ya se lo conoce como el semáforo nutricional. Esta medida consiste en hacer una escala basada en 5 categorías. Cada una de ellas tiene asignada una letra y un color, que van desde la letra A a la E y de color verde oscuro a naranja oscuro -según si es más saludable a menos, respectivamente-. Victorio Teruel Muñoz, Subdirector General de Seguridad Alimentaria nos ha explicado por qué el Ministerio ha escogido este sistema frente a otras opciones: por una parte, tiene una base científica en Francia sólida y contrastada; por otra se valora muy positivamente que se hayan incluido a consumidores españoles entre los participantes de las encuestas que han realizado para testearlo. Además, cuenta con una gran reconocimiento a nivel mundial, pues tiene su base en una clasificación realizada por la Autoridad de Seguridad Alimentaria Británica.

Curiosamente, estamos viviendo una época en la que la seguridad alimentaria está más controlada que nunca y, sin embargo, el nivel de confianza del consumidor es alarmantemente bajo. El sector trabaja sin descanso para cambiar esta percepción pública, y todas estas medidas van a ayudar en gran medida a que el consumidor valore la transparencia de las empresas españolas.

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