FUENTE:
Marta Munné

AECOC ShopperView

 

¿Cómo compra, cómo consume y cuáles son las preocupaciones del consumidor en torno a la carne? Desde AECOC ShopperView, y junto con FECIC, se ha elaborado un estudio sobre los indicadores de compra y consumo de productos cárnicos para entender cómo se comporta el shopper en esta categoría. Con este estudio se quiere dar voz al shopper, al comprador y consumidor español de productos cárnicos.

El aspecto de la carne, factor principal para su compra

El lineal del supermercado sigue siendo el lugar donde más se acude a comprar, especialmente para compras cotidianas donde se busca la rapidez, evitar colas y la comodidad de hacer toda la compra en un mismo lugar. Uno de cada 4 compradores también acude a la sección de venta asistida del supermercado/hipermercado buscando, principalmente, una mayor personalización del producto.

Por otro lado, el consumidor acude al canal independiente buscando un producto para ocasiones especiales o para platos donde la carne sea la protagonista. En este tipo de establecimientos interesa recibir el consejo del prescriptor, se tiene plena confianza en las recomendaciones del dependiente y se busca también una personalización del producto según lo que se quiera en cada momento.

En cuanto al árbol de decisión del comprador, el aspecto visual y el color de la carne es uno de los factores más importantes a la hora de la compra, así lo considera el 77% de los shoppers. Pero también lo es que la sección esté ordenada por tipo de animal o que se identifique claramente si es de producción ecológica.

Una vez en el punto de venta, y frente al lineal de envasado, que es donde se ha observado que se compra principalmente la carne, la información que contienen las etiquetas es muy importante para más de la mitad de los compradores.

De hecho, 9 de cada 10 compradores dicen leer las etiquetas. La información imprescindible es la fecha de caducidad, el tipo de animal -que ya se ha visto que es uno de los principales factores de decisión de la compra- y el precio por kg del producto.

El comprador dividido ante el consumo de carnes

Desde hace un tiempo se puede observar una tendencia determinada en cuanto a los productos cárnicos: la dicotomía en el consumo. Por un lado, los consumidores viven la experiencia de consumo con ilusión y disfrute. Esto es porque los productos cárnicos son un alimento gustoso al paladar y fáciles de introducir en la dieta, con opciones versátiles que caben en cualquier bolsillo.

Sin embargo, a veces aparece también un sentimiento de culpa en el consumidor. Este sentimiento se activa por la presión social que se transmite a través de los medios, con mensajes como que comer carne es malo para la salud y el medioambiente, o que hacen referencia al maltrato animal. Todo esto interfiere en la frecuencia de consumo de la carne, y provoca que algunos consumidores opten por nuevas tendencias en auge, como el flexitarianismo o incluso el vegetarianismo.

Pese a todo, 8 de cada 10 consumidores consumen carne mínimo 1 vez a la semana. En concreto, se consume carne poco más de 3 veces a la semana. Especialmente en el caso de los jóvenes (3,86 veces/semana), que aumentan su consumo hasta casi 4 veces a la semana.

¿Pero cuáles son los principales motivos por los que consumimos carne? Principalmente por el placer que nos aporta su consumo. Pero también por motivos de salud o por seguir una dieta equilibrada. De hecho, casi la mitad de los consumidores de carne, la consumen por placer (48%), un 42% porque entienden que el consumo de carne forma parte de llevar una dieta equilibrada, y un 30% por mantener una buena salud.

Pero la disminución del consumo de productos cárnicos por parte de algunos compradores también es una realidad. Se puede ver que casi uno de cada tres dice consumir menos cantidad de carne que hace unos años. Aunque no han abandonado por completo su consumo, sí que lo han reducido. Esto se refleja en las frecuencias de consumo expuestas previamente. Y el perfil que más ha reducido este consumo son las mujeres (33%) y los mayores de 55 años (39%).

La ya mencionada dicotomía en el consumo se refleja también en los motivos por los que se ha disminuido este consumo. Las causas principales de esta disminución se relacionan con la salud en general, el colesterol, o porque se tiene la percepción de que engorda. Si se observan los datos, se puede ver que 2 de cada 3 han reducido su consumo por temas de salud, un 30% porque cree que aumenta el colesterol y un 11% porque engorda. En el caso de los embutidos, este porcentaje aumenta considerablemente a más de un 20%.

Pero es cierto que no todos los tipos de carne son percibidos igual por el consumidor. Las carnes de pollo o pavo y la carne de conejo son percibidos de forma más positiva. Esto está en línea con el driver de saludable y su intención de consumo futura es más elevada. Son más los consumidores que van a aumentar su consumo el próximo año.

En el otro extremo, se encuentran aquellos tipos de carne donde el consumidor dice que reducirá su consumo. Estos porcentajes son especialmente altos en el caso de la carne procesada donde 1 de cada 3 indica que el próximo año consumirá menos cantidad de estos productos.

Como se ha visto, el consumidor tiene muchas cosas interesantes a decir. El mensaje principal es que al consumidor le gusta consumir carne, es una experiencia de la que disfruta, pero que a veces vive con cierto remordimiento. Remordimiento que viene dado por temas relacionados con la salud, aunque también un 22% dice que ha reducido su consumo de carne por temas relacionados con el bienestar animal y un 15% por el impacto que tiene la producción de cárnicos en el medioambiente.

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