Por qué debemos reducir nuestra huella ecológica

Cada año se deforesta una superficie equivalente a Andalucía. Este dato lo ha dado Ignacio Gavilán, que ocupa el puesto de Environmental Sustainability Director en el Consumer Goods Forum, durante el Congreso de Desarrollo Sostenible AECOC. El mensaje es claro: antes de 2020 se ha de eliminar la deforestación en commodities -soja, aceite de palma, papel y pasta de papel y vacuno-. 500 empresas controlan la mayor parte del suministro, y actualmente el driver de compra sigue siendo el precio, no la sostenibilidad. La CGF está trabajando en una herramienta para dotar de trazabilidad y transparencia a estas operaciones, de modo que si todas estas compañías colaborasen en bloque, se podría acabar con la deforestación en pocos años.

Gavilán también ha hablado de otro problema poco mediático pero que tiene mucho impacto en la huella ecológica: los gases refrigerantes de las neveras. Pasar del refrigerante sintético al natural sería el mecanismo más eficiente para combatir el calentamiento global y reducir la huella ecológica. La primera resolución para hacer la transición a refrigerantes naturales surgió en 2010, y empresas como Carrefour están haciendo pilotos con muy buenos resultados en este sentido.

Y por supuesto, si hablamos de sostenibilidad tenemos que entrar en el terreno del plástico. Johanna Drake, Directora General adjunta de Medio Ambiente de la Comisión Europea, ha hecho una interesante reflexión en su ponencia sobre economía circular y estrategia de plásticos. En su presentación se ha referido a la realidad de esta problemática no solo a nivel medioambiental, sino también a nivel de pérdidas económicas para las empresas.

Economía circular en la era del Big Data

Según un estudio del World Economic Forum, un 90,5% del plástico producido no se recicla. El 95% del valor del material envasado de plástico se pierde. ¿Podemos permitirnos esto? Johanna Drake nos alerta de que no. Producimos 7,2 billones de bolsas de plástico. Si las pusiéramos una encima de la otra, podríamos ir y volver de la Luna 5,790 veces. La economía circular nos haría no solo más sostenibles, sino también más competitivos y nos permitiría ahorrar aproximadamente unos 600 billones de euros.

La Comisión Europea va a publicar pronto un paquete de 54 acciones para cerrar el bucle del reciclaje, y España es uno de los países que están adoptando esta estrategia circular. De hecho, el año pasado se invirtieron 100 millones de euros en innovación de plásticos y el objetivo es que en 2030 el 30% del plástico de todas las botellas sea reciclado.

El futuro de la industria alimentaria

La prestigiosa estratega en cambio climático y energía Gabrielle Walker nos ha dado un insight durante el congreso que confirma hasta qué nivel la mentalidad de las empresas está cambiando: el inversor es consciente de que no invertir en sostenibilidad es perder dinero, y no gastarlo en algo que no le reporta beneficio, como ocurría hasta hace unos años.

¿Cómo han de plantearse en futuro las marcas? Lucy Shae ha explicado a los asistentes del congreso varios insights muy interesantes para las estrategias de las compañías. Ella es la CEO de Futerra, una agencia internacional de estrategia de sostenibilidad, donde trabajan para marcas como Danone o Kering. Al 88% de los consumidores les gustaría que las marcas les ayudasen a llevar un estilo de vida más sostenible, sin embargo más del 40% creen que estas se lo ponen más difícil.

En Futerra han detectado tres megatendencias que la industria alimentaria tiene que potenciar aún más de cara a los próximos años: plásticos, dietas planetarias y transparencia.

De los beneficios que reporta la reducción de plásticos ya hemos dado datos, pero ¿cómo están influyendo en los resultados de la industria alimentaria los cambios en la alimentación? Por ejemplo, Ikea está consiguiendo márgenes de beneficio muy amplios gracias a su oferta de albóndigas vegetarianas y Sillicon Valley ha invertido más de 400 millones de dólares en la “Impossible Burger”, una hamburguesa que recrea en textura y sabe a la carne real, pero que es 100% vegetal.

Un dato para cerrar estas tres megatendencias y reflexionar de cara al futuro: el 43% de los consumidores no saben en qué marcas pueden confiar. La trazabilidad, la transparencia y la honestidad son valores que no solo van a aportarnos soluciones para el medioambiente, sino que además van a ser las claves para que la industria sea más competitiva y más rentable.

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