FUENTE:
Código 84
28/12/2016

¿Cómo afectaría el SDDR tanto a la industria como a los consumidores? Los directivos de la Asociación Española de Cadenas de Supermercados (ACES),  Ecoembes, Ecovidrio y la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) ponen sobre la mesa las implicaciones que supondría esta propuesta de la Generalitat Valenciana, señalando aspectos como el incremento de costes para  la distribución y de precios para el consumidor o el descenso del reciclaje. Como alternativa, coinciden en apoyar la mejora del actual sistema desarrollado entre envasadores,  productores y distribución.

AURELIO DEL PINO | Presidente de la Asociación Española de Cadenas de Supermercados (ACES)

Sin competencias

Desde el punto de vista normativo, entendemos que la Generalitat Valenciana no tiene competencias para establecer un Sistema obligatorio ;de Depósito de Devolución y Retorno de envases (SDDR). La legislación estatal es muy clara: sólo puede decidirse una medida de ese tipo a través de un Real Decreto que además tenga en cuenta “la viabilidad técnica y económica y el conjunto de impactos ambientales y sobre la salud humana”, la garantía  de “correcto funcionamiento del mercado interior” y el cumplimiento de los objetivos de la UE (art. 31 de la Ley 22/2011). Por otra parte, los estudios de los que disponemos sobre las experiencias  en otros países en los que el SDDR sí que está implantado nos demuestran que los costes económicos son desproporcionados para los resultados obtenidos y que provoca grandes distorsiones entre empresas y consumidores. Además,
afectaría muy negativamente al funcionamiento normal del mercado interior.

ÓSCAR MARTÍN | Consejero delegado de Ecoembes

Retroceso en el reciclaje

El SDDR es un modelo que carece de objetivo medioambiental, mercantiliza  el acto cívico de reciclar, confundiendo y penalizando al ciudadano, y que desde un punto de vista económico es un despropósito. Los costes de su implantación son muy elevados. Se estima que en Valencia este coste podría ser de 170 millones de euros, mientras que si esta normativa se trasladara a España ascendería a 970 millones de euros,  entre costes operativos y amortización de infraestructuras. El SDDR, además, obliga a los comercios a realizar una labor que no les corresponde –la gestión de residuos–, y a invertir cantidades millonarias para adecuar los establecimientos  a esta nueva tarea. Por otro lado, es un sistema que complica al ciudadano, ya que le dificulta la separación de residuos en el hogar. Eso, sin hablar de que su cesta de la compra se encarecerá porque los envases serán cinco céntimos más caros de media, además del depósito de 10 céntimos por envase que sólo podrían recuperar si lo devuelven en perfecto estado.

En definitiva, este sistema supone un retroceso que genera desconfianza y desmotivación a la hora  de reciclar, como ya sucedió en Alemania, donde al implantarlo disminuyó la tasa de reciclado de otras fracciones. Tampoco supone una solución al littering (abandono de basura en espacios públicos) como demuestran las campañas de concienciación y educación que se están poniendo en marcha en Noruega y Alemania para solucionar  esta problemática. El planeta no nos va a dar una segunda oportunidad, por lo que debemos seguir apostando por mantener la línea de trabajo que iniciamos hace 18 años y que hoy ya ha conseguido que estemos reciclando el 74,8% de nuestros envases.

JOSÉ MANUEL NUÑEZ-LAGOS | Director general de Ecovidrio

Buscando el consenso

El sistema actual de gestión de recogida de todos los envases a través de los contenedores es el más eficaz  y eficiente. Así lo demuestran los resultados de reciclado conseguidos a lo largo de los años y la experiencia de la mayoría de los países europeos que también escogieron este sistema en su día. El sistema de depósito hoy no es el más adecuado ni para la Comunidad Valenciana ni para el resto de España. No solo es un sistema muy poco eficiente, sino que como se ha  puesto de manifiesto, no cuenta con el apoyo ni de los envasadores, ni de la distribución, ni de la hostelería. Además, ocasionaría muchísimos problemas al consumidor. Desde Ecovidrio pensamos que hay que ponérselo fácil y que a los ciudadanos  les tiene que costar lo menos posible. Por todo ello, y porque el reciclado es responsabilidad de todos y por lo  tanto requiere el consenso de todos, tenemos que llegar a un acuerdo entre todas las partes para diseñar e implantar medidas más eficaces, que ya existen y que son distintas al  sistema de depósito, para seguir mejorando la gestión de los residuos de envases y de los residuos en general.

PALOMA SÁNCHEZ PELLO | Directora de Competitividad y Sostenibilidad de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB)

Un sistema satisfactorio

La industria de alimentación y bebidas considera imprescindible un sistema de gestión de residuos de envases lo más eficaz y eficiente posible,  que cumpla o incluso supere, como ya ocurre, los objetivos marcados por la Directiva Europea, al menor coste  posible y de forma que favorezca la competitividad de las empresas.  El sistema de responsabilidad ampliada del productor con el que contamos actualmente en España es el resultado de un impulso conjunto  entre envasadores y Administración. Además, es fruto del buen hacer de los envasadores, que financian el sistema y contribuyen directamente a la sostenibilidad del medio ambiente impulsando, entre otras medidas,  el ecodiseño y la prevención en el reciclaje de los envases. Teniendo en cuenta las inversiones iniciales en el sistema actual, la implicación del consumidor y de los agentes de la cadena de valor de los envases, la opción más eficaz y eficiente en estos momentos es invertir esfuerzos  en la mejora del sistema actual. Los trabajos de sensibilización al consumidor, junto a su colaboración e implicación, han hecho posible que España sea uno de los países de la UE con la mejor gestión de residuos  de envases y que esté entre los primeros en cuanto al cumplimiento  de los objetivos marcados. En resumen, y en este caso, lo inteligente es proteger lo que es eficaz; mantener lo que es eficiente  y proteger un modelo que está ampliamente implantado en la sociedad con resultados demostrados.