FUENTE:
Patricia Daimiel

Directora General de NIELSEN España y Portugal

By:

nielsen

La inteligencia artificial (IA) está hoy en boca de todos, pero pocos entienden su alcance y sus implicaciones como Daniel Hulme. El experto y CEO de Satalia, compañía especializada en servicios de IA, dice que las empresas no están utilizando esta tecnología en todo su potencial. En su opinión, además de para vender más y mejorar la eficiencia, la IA debe ser una herramienta para reinventar la forma de operar de las organizaciones: cambiar su cultura, contribuir al desarrollo del talento y fomentar el bienestar, la creatividad y la innovación. Sin embargo, Hulme advierte que la IA no está exenta de riesgos. Antes de 2050 los humanos podríamos llegar a crear un sistema de IA ‘superinteligente’, mejor que nosotros en todos los aspectos posibles. Hulme cree que, si no cooperamos como especie y fijamos una meta más allá del crecimiento económico, es probable que dicho sistema nos vea como una amenaza y, simplemente, nos saque de la ecuación.

“El valor real de la IA provendrá de aquellos sistemas que tomen mejores decisiones y sean capaces de adaptarse”.

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Daniel Hulme es CEO de Satalia, compañía con sede en Londres especializada en servicios de IA que cuenta con 100 empleados y con clientes como Tesco, PwC y la BBC. Tiene un máster y un doctorado en Inteligencia Artificial por la University College de Londres. Es director del máster de business analytics en dicha universidad, además de speaker recurrente y asesor de numerosas empresas.

Patricia Daimiel. La inteligencia artificial ha sido definida de muchas formas. ¿Qué es para ti la IA?

Daniel Hulme. Hay dos definiciones de IA. La primera, más popular, hace referencia a que las máquinas realizan tareas que antes hacían los humanos. Pero comparar la inteligencia humana -que puede encontrar patrones en cuatro dimensiones- con la inteligencia de las máquinas -capaces de hacerlo en miles de dimensiones- es un error básico. Para mí el verdadero paradigma de un sistema de IA es que esté dirigido a un objetivo y sea capaz de adaptarse continuamente a un mundo cambiante, es decir, si toma una decisión y aprende sobre ella para tomar una decisión mejor la próxima vez. De lo contrario, sólo se trata de una automatización. Hoy en día es difícil encontrar sistemas de producción que cuenten con esta definición de IA. Las empresas están empezando a crear sistemas relativamente simples, como cambiar los colores o la forma de una página web en función de cómo interactúa la gente con ella, pero aún no vemos sistemas adaptativos para problemas más complejos que suelen solucionar los humanos.

La inteligencia artificial se ha convertido en un término tan de moda que me da la sensación de que las empresas no tienen muy claro cómo abordarla. ¿Dónde están sus principales aplicaciones en el mundo empresarial?

La inteligencia artificial se compone de cuatro elementos:

  1. Los datos. Implica reunir todos los datos disponibles. Todas las empresas se están sumando a la transformación digital, porque saben que así pueden empezar a plantearse preguntas interesantes.
  2. La comprensión. Se trata de utilizar el machine learning para intentar encontrar patrones en esos datos. Las empresas se están focalizando en este punto, pero yo creo que su problema reside, en realidad, en la siguiente etapa: la toma de decisiones. El machine learning puede utilizarse para extraer insights interesantes de un conjunto de datos, pero no debería usarse para tomar decisiones.
  3. La toma de decisiones. Es la que menos tienen en cuenta las empresas, pero es crucial. Requiere de profesionales con habilidades completamente diferentes a los científicos de datos. Creo que en la próxima década las empresas se van a dar cuenta de que hay una gran burbuja en la ciencia de los datos y que lo que realmente necesitan son expertos en optimización, matemáticos y expertos en lógica.
  4. La adaptabilidad. Requiere de ‘arquitectos’ de la IA capaces de unir los tres elementos anteriores para construir sistemas adaptativos.

Las empresas no acaban de saber qué significa construir sistemas que tengan y aprovechen todos estos componentes.

“Las nuevas tecnologías permiten desbloquear el potencial creativo de la gente y hacer que mejore”.

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  • Daniel Hulme dice que, para adaptarse más rápido a un mundo cambiante, las empresas deben crear un ‘gemelo digital’, una réplica de todos sus activos físicos, su infraestructura y su personal. En su opinión, el ‘gemelo digital’ es la evolución de la transformación digital.

DESCENTRALIZAR LA TOMA DE DECISIONES

¿En qué sectores se ha avanzado más en la adopción de la IA y en qué aspectos pueden las empresas aprovechar más esta tecnología?

Los sectores que más están aprovechando la IA son la industria financiera y el retail. Las empresas de dichos sectores están utilizando la IA con dos objetivos: para crear un perfil de sus clientes y conseguir vender más, y para optimizar la cadena de suministro. El problema es que si no la utilizan para cambiar el modo de operar (cambiar su cultura, posibilitar el desarrollo de su talento, fomentar el bienestar, la creatividad y la innovación…), entonces están perdiendo grandes oportunidades, están muriendo desde dentro. Mi interés en la IA se centra en cómo utilizarla para reinventar completamente una organización y asegurarse de que todo el mundo tenga la posibilidad de contribuir a una idea y recibir una compensación por ello.

¿Tienes alguna respuesta o hipótesis sobre cómo hacerlo?

Me gusta el concepto de descentralización, que implica redistribuir la toma de decisiones a lo largo de toda la organización. Por ejemplo, aunque ahora aplicamos otro método, en Satalia todo trabajador solía decir públicamente cuánto quería cobrar y los demás votaban sobre si ese importe debía aumentarse, reducirse o mantenerse. Después utilizábamos machine learning para determinar cuánto poder de voto tenía una persona con respecto a otra dependiendo de si habían trabajado juntas previamente y del conocimiento de sus respectivas áreas. Soy un convencido de que las nuevas tecnologías pueden democratizar la toma de decisiones en una organización, permitiendo que funcione mucho más como un equipo.

“Los sectores con más oportunidades para aprovechar las ventajas de la IA son aquellos que tienen la disposición y la capacidad de adoptarla, como el retail”.

¿Cómo se puede llevar esto a las multinacionales, que tienen miles de empleados y grandes infraestructuras físicas?

Hay grandes empresas que están empezando a explorar medidas relativamente fáciles de implementar como las vacaciones flexibles o trabajar de forma remota. Pero cuando se plantean descentralizar la toma de decisiones, se enfrentan a un desafío mucho mayor. Yo creo que el cambio no va a empezar en las organizaciones más grandes, sino en las start-ups, que están promoviendo estas nuevas ideas y son capaces de adaptarse más rápidamente.

¿Cómo pueden las grandes empresas adaptarse a ese escenario?

Si volvemos a la definición de inteligencia artificial, que es el comportamiento adaptativo dirigido a un objetivo, podemos concluir que una organización que tiene un objetivo y no puede adaptarse tan rápido como otras a un mundo cambiante es menos inteligente. La adaptabilidad es sinónimo de inteligencia. Y la clave para crear una estructura que pueda adaptarse con más rapidez es desbloquear el potencial de los empleados y permitirles que mejoren.

En muchas grandes empresas los empleados tienen sesiones anuales de feedback con su jefe, en las que escriben sus objetivos del año que luego guardan en un cajón y los vuelven a abrir un año después. Este proceso no tiene ningún sentido. La toma de decisiones descentralizada proporciona un feedback mucho más rápido. Implica mirar los datos e identificar a las personas que trabajan bien juntas para detectar sus posibles áreas de mejora. Las nuevas tecnologías como la IA permiten desbloquear el potencial creativo de la gente y hacer que mejore.

EL CONCEPTO DE ‘GEMELO DIGITAL’

“Para poder adaptarse más rápido a un mundo cambiante, las empresas deben crear una réplica digital de todos sus activos físicos, su infraestructura y su personal. Una vez cuenten con este ‘gemelo digital’, podrán comenzar a hacer pruebas y simular escenarios para operar sus negocios de manera más efectiva. Con el tiempo, pueden incluso tener una IA que configure y ejecute esas pruebas sin la ayuda de un humano. La gran mayoría de organizaciones está muy lejos de llegar a este punto. El desafío es que aprendan a recopilar los datos adecuados y a crear las aplicaciones necesarias para contar con este ‘gemelo digital’, que es, en realidad, la evolución de la transformación digital”.

Daniel Hulme

“Las empresas que no están invirtiendo en cambiar su forma de operar (cambiar su cultura, `posibilitar el desarrollo de su talento…), están muriendo desde dentro”.

TENER UN PROPÓSITO FUERTE

Como líderes, ¿cómo podemos subirnos al tren de las nuevas tecnologías y cambios?

Lo que veo cada vez que voy a una conferencia tecnológica es que, mientras antes se hablaba de tecnología, ahora se habla de cultura, de diversidad, de innovación y de cómo aumentar el bienestar de la gente. Creo que no es posible contestar a la pregunta en términos tan amplios. Algunas empresas lo están haciendo muy bien, otras ni siquiera han empezado. Pero creo que la mayoría de líderes entiende que tienen que embarcarse en ese viaje. Su papel es desarrollar una visión y un propósito sólidos, es decir, determinar a qué objetivo clave debe aspirar su organización. Espero que se den cuenta que dicho objetivo debe ir mucho más allá del retorno financiero para poder conectar con la sociedad actual y atraer, empoderar y motivar a las personas. Un talento excepcional quiere alinearse con un propósito fuerte y con líderes inspiradores. En el futuro, sin un propósito fuerte no se podrá atraer ni retener el talento.

¿Cómo estas nuevas organizaciones con un propósito fuerte pueden impulsar la innovación utilizando la IA?

La mayoría de las herramientas de IA, entre ellas las que se usan para crear chatbots o para encontrar patrones en los datos, son de código abierto, es decir, son gratuitas. Así que el verdadero reto está en cómo desbloquear o empoderar a las personas para que las utilicen para resolver problemas que detecten en la organización. La compañía debe proporcionarles libertad, tiempo, recursos y espacios en los que puedan reunirse. Eso puede reforzarse, por ejemplo, estableciendo un día a la semana de trabajo libre, en el que el empleado lo dedique a proyectos que no tengan que ver con su trabajo habitual. En Satalia hemos establecido ese sistema el 100% del tiempo. Las personas puedan hacer básicamente lo que consideran oportuno y trabajan en proyectos que son beneficiosos no sólo para la empresa, sino también para ellas mismas.

¿Cómo ve el desarrollo de la IA en el sector de gran consumo?

Siempre que evalúo un sector me pregunto dos cosas: si tiene disposición y si tiene capacidad. La disposición es si el equipo directivo comprende la importancia del cambio, si está dispuesto a invertir dinero en él, y si están a favor todos los accionistas. La capacidad hace referencia a si el sector dispone de los datos y de la infraestructura para afrontar el cambio. El sector sanitario, por ejemplo, tiene disposición, pero no capacidad. El financiero tiene capacidad, pero no disposición, porque su cultura le bloquea. El retail tiene ambos, porque es consciente que debe vender más y cuenta con sistemas muy sofisticados que le permiten acceder a los datos. Las mayores oportunidades se encuentran en aquellos sectores que cumplen los dos requisitos o que cumplen uno de ellos pero se están moviendo para alcanzar el segundo en los próximos años.

“Las ‘redes semánticas’ o ‘gráficos de conocimiento’ son una forma de representación de los datos que será tendencia en la próxima década”.

Cuando hablas del sector financiero se me viene a la cabeza el blockchain y las bitcoins, y me pregunto: ¿cómo se conecta la IA con las demás tecnologías?

Recordemos los cuatro componentes de la IA: los datos, la comprensión, la toma de decisiones y la adaptabilidad. Las bases de datos están conectadas con el blockchain, una tecnología que trata de asegurar que dichos datos sean incorruptibles. Otros términos relacionados con los datos son las “redes semánticas” o “gráficos de conocimiento”, una forma diferente de representación de los datos que los muestra como interacciones entre dos conceptos. Esta será la próxima tendencia, seguramente de aquí a una década.

El machine learning trata de extraer patrones de esos datos para inferir cosas nuevas y ampliar el conocimiento sobre el mundo.

La toma de decisiones se relaciona con el internet de las cosas (IoT). Por ejemplo, si instalamos sensores de IoT en las papeleras y nos comunican que hay una que siempre se desborda, deberíamos ser capaces de adaptar nuestra planificación en tiempo real para recoger esa basura en lugar de tener un plan fijo. El IoT nos permite obtener esos datos, usarlos para conseguir feedback y luego aprender y adaptar nuestros modelos en consecuencia.

¿Hay algún país que actualmente esté más adelantado en lo que respecta a la IA?

El caso de China es interesante, porque está invirtiendo mucho en nuevas tecnologías y el gobierno impulsa a las compañías tecnológicas a jugar limpio. Para nosotros, intentar sincronizar los calendarios de Apple, Google y Microsoft es misión imposible, cuando en realidad podría ser muy sencillo. En China, la aplicación móvil WeChat puede hacer de todo. Las empresas chinas son conscientes que cooperar es la única forma de crecer y de crear una sociedad sin fricción. Tienen la disposición del gobierno, la inversión y el juego limpio, por lo que creo que China tiene el potencial de crecer mucho más rápido en este campo.

“Las nuevas tecnologías pueden democratizar la toma de decisioners en una organización, permitiendo que funcione mucho más como equipo”.

“Sin un propósito fuerte, en el futuro será imposible atraer y retener el talento”.

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LA ÉTICA DE LA IA

¿En qué punto nos encontramos respecto a la resolución de los problemas éticos asociados a la inteligencia artificial?

Hay quien dice que en la IA la ética no existe, pero yo creo que eso es falso. Hoy el debate se centra más en la seguridad de la IA, pero la ética es sumamente importante. Ahora las máquinas pueden hacer cosas que tradicionalmente solo estaban en el dominio de los humanos, y nosotros llevamos siglos debatiendo sobre cuestiones como cuál es la forma correcta de vivir y qué decisión es la correcta en un conjunto de circunstancias concretas. Estamos poniendo a las máquinas en situaciones en las que tienen que tomar decisiones humanas complejas y esto valida el hecho de hablar de ética de la IA. Por ejemplo, llegará el momento en el que la IA tendrá que decidir si un tranvía debe arrollar antes a un niño o a dos adultos.

¿Cómo lidiarán los sistemas de IA con ese tipo de decisiones?

Personalmente, creo que en ese tipo de circunstancias, de una manera o de otra, serán las personas quienes tomen las decisiones en última instancia. El verdadero reto está en que, como especie, los humanos no nos ponemos de acuerdo sobre cuál es nuestra ‘función objetivo’, es decir, nuestra meta. Algunos dirían que tal vez nuestra meta hoy en día es maximizar el crecimiento económico, y en ese caso la decisión sería que el tranvía arrolle a las personas con una menor esperanza de vida. Pero creo que considerar el crecimiento económico como función objetivo es un error. Tenemos que ponernos de acuerdo en fijar una función objetivo viable para nuestra especie, ya sea facilitar que todo el mundo tenga acceso al bienestar, minimizar el sufrimiento innecesario, hacer posible la sostenibilidad y la supervivencia de nuestra especie… Son funciones objetivas complejas, pero si podemos comenzar a definir una, cuando construyamos máquinas que tomen decisiones por nosotros podremos preguntarnos si dichas decisiones van o no en línea con nuestra meta como especie.

Seremos nosotros quienes tendremos que reflexionar en este ‘supermundo’ sobre cuáles son realmente nuestros valores.

Exactamente. Si miras la definición de valor, se relaciona con la función objetivo, porque cuando tomas una decisión, decides si algo tiene valor o no en función de lo que intentes conseguir. El valor viene determinado por nuestro objetivo. Uno de los proyectos que llevará a cabo Satalia es analizar todos los corpus religiosos, las declaraciones de objetivos de las empresas Fortune 500, los textos del taoísmo y el budismo, y usar la IA para intentar identificar si existen temas éticos comunes. Mi hipótesis es que saldrán cuatro temas y uno de ellos será la integridad, que aparece en casi todas las declaraciones de objetivos de las 100 mejores empresas del mundo. Habría que reflexionar sobre qué significa realmente tener integridad, pero el hecho de que sea un término recurrente hace que uno se pregunte si es algo que los humanos valoramos.

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  • “En algún momento crearemos una IA que será más inteligente que los humanos. Será nuestra última creación como especie y acelerará nuestra inteligencia a niveles infinitos”. Daniel Hulme

POR UN NUEVO MODELO EMPRESARIAL

“Creo que el modelo actual está roto. Me gustaría formar parte de un mundo que cooperase como una comunidad global, en el que cualquier persona pueda proponer una idea, contribuir a su desarrollo y obtener una remuneración por ello. No creo que nuestro actual modelo económico y político sea sostenible para el planeta”.

Daniel Hulme

UN FUTURO ‘SUPERINTELIGENTE’

¿Cuáles son los próximos pasos en el uso de la IA?

Creo que la gente empezará a darse cuenta de que necesitan los componentes de la toma de decisiones y de la adaptabilidad de la IA, y esto ayudará a crear más valor. Habrá una cierta burbuja con respecto a esta tecnología y se avanzará mucho en machine learning, pero el valor real provendrá de aquellos sistemas capaces de tomar mejores decisiones y de adaptarse. Aconsejaría a los directivos que no se dejen seducir por los términos de moda sin más, que hablen con expertos y obtengan una perspectiva real de la situación. Me gustaría ver a corto plazo que la IA se usa para reinventar el modo de operar de las organizaciones además de para vender más productos y ganar eficiencia.

¿Algún mensaje final?

Me preocupa el impacto de la tecnología y el futuro de la IA, porque tiene el poder de hacer que todo sea infinitamente más eficiente. Esto implica que, a largo plazo, destruirá más puestos de trabajo de los que creará, y la gente no será capaz de reinventarse lo suficientemente rápido. El propósito de Satalia es tratar de abordar estos problemas futuros. Necesitamos crear una especie de infraestructura global que apoye a las personas que se quedarán sin trabajo, porque nuestras economías no estén preparadas para lidiar con ello y los gobiernos no se están moviendo lo suficientemente rápido. En los próximos 15 años podríamos llegar a ver mucho malestar social por este motivo.

También me preocupa el impulso para construir sistemas cada vez más inteligentes, porque esto implica que en algún momento vamos a construir un sistema, un cerebro de IA, que será más inteligente que nosotros. Esta será la última creación que inventará la humanidad, porque podrá entender la física, el espacio, el tiempo y todo lo demás de forma más rápida y mejor que cualquier ser humano, y acelerará nuestra inteligencia a niveles infinitos. A esta hipótesis se le llama ‘singularidad tecnológica’. Mi preocupación es que, si en los próximos 30 o 40 años aún estamos compitiendo por el PIB y por los recursos, cabe la posibilidad de que dicho sistema nos vea como una amenaza y nos elimine del planeta; nos saque de la ecuación. Se estima que crearemos esta ‘superinteligencia’ a mediados de nuestro siglo y la única forma en la que podríamos evitar este futuro es averiguando cómo lograr que la humanidad coopere como especie. Creo que el blockchain, la IA y la descentralización son herramientas que pueden ayudarnos, pero requieren que todos cooperemos y pensemos a largo plazo en lugar de pelearnos por el corto plazo.

Me gustaría ver que la IA se utiliza para reinventar el modo de operar de las organizaciones además de para vender más productos y ganar eficiencia.

La IA destruirá más puestos de trabajo de los que creará, y las personas no serán capaces de reinventarse lo suficientemente rápido. Hay que crear una infraestructura global que les apoye.

En algún momento crearemos un cerebro de IA que elevará nuestra inteligencia a niveles infinitos. Si no cooperamos como especie, nos verá como una amenaza y nos eliminará de la ecuación.

Daniel Hulme

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