Charo Toribio, TDN
Nº 35 – DICIEMBRE 2020

Juan Verde es contundente cuando afirma que las empresas más innovadoras, eficientes y competitivas son también las más sostenibles. Desde hace dos décadas este canario que ha formado parte del equipo de gobierno de Barack Obama y ha colaborado con Al Gore, centra su carrera como asesor internacional y presidente de la Advanced Leadership Foundation en explicar cómo y por qué tiene sentido que las empresas sean sostenibles. Construye sus argumentos sobre evidencias: el cambio climático nos obliga a adaptar nuestra economía, los flujos de capital se dirigen a las energías renovables y a las empresas sostenibles, y los consumidores se están movilizando a escala mundial. estos factores confluyen en un nuevo modelo económico en el que solo perdurarán las empresas sostenibles, asegura Juan Verde.

Juan Verde
Experto internacional en estrategia empresarial y sostenibilidad

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Nacido en Gran Canaria, Juan Verde es experto internacional en estrategia empresarial, innovación y sostenibilidad y presidente de la Advanced Leadership Foundation (Washington D.C.).

En el ámbito político, ha ocupado diversos cargos en los equipos de los expresidentes de EE.UU. Barack Obama y Bill Clinton, el exvicepresidente Al Gore y los exsecretarios de Estado Hillary Clinton y John Kerry.

En el ámbito corporativo, ha asesorado a empresas como Google, Cisco, SAS o el Banco Santander en Estados Unidos y ha colaborado con instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Universidad de Harvard o el Banco Mundial

Charo Toribio: Cuenta con una extensa trayectoria como asesor empresarial y político. ¿Pero cuándo y por qué empezó a dedicarse a analizar y promover la sostenibilidad?

Juan Verde:Más allá de que con un apellido como Verde podríamos decir que nací predestinado para dedicarme al medio ambiente, el factor decisivo fue mi colaboración en la campaña electoral de Al Gore. Aquella campaña, en el año 2000, la ganó George Bush, pero a mí me aportó la oportunidad de conocer a Al Gore. Me impactó la pasión con la que abordaba la sostenibilidad y cómo hablaba del cambio climático. En aquel momento era muy valiente tratar ese tema porque todavía no se comprendía el problema, era muy nicho. Sin embargo, para él era fundamental. Años más tarde creó su Fundación y me pidió que le ayudara a liderar proyectos fuera de Estados Unidos. Y esa fue mi primera oportunidad de profundizar en este problema. Su labor fue clave, como demuestra el hecho de que le concedieran en 2007 el Premio Nobel de la Paz, el Príncipe de Asturias y el Oscar por su documental «Una verdad incómoda», que marcó un antes y un después. Gracias a Al Gore se puso el debate sobre la mesa pública. La comunidad científica llevaba más de 30 años hablando de cambio climático, pero fue él, con su perfil mediático y su gran habilidad de comunicación, quien logró colocarlo en la agenda política y económica mundial.

Cuando trabajé con él me di cuenta de la necesidad de actuar. Y él me demostró que la política era la forma más efectiva y probablemente la única de alcanzar los cambios necesarios, que tienen que ser globales.

«Vamos en la dirección correcta, pero necesitamos más velocidad».

¿Cree que estamos logrando esos cambios globales?

Estoy convencido de que ya estamos inmersos en la transición hacia un nuevo modelo económico. Hay quien lo cuestiona, quien sigue pensando que es una moda pero no lo es. Hay evidencias y estadísticas que demuestran que estamos en mitad de esa transición. El cambio climático nos está obligando a vivir en un planeta y en una economía muy distinta a la actual. Sus consecuencias ya son evidentes en todo el mundo. En 2017 se contabilizaron 68,5 millones de refugiados ambientales en todo el mundo. Tres de ellos fuimos mi familia y yo. Vivíamos en Puerto Rico y la llegada del huracán María, que destrozó la isla, nos obligó a trasladarnos. Nadie está inmune. El cambio climático debe ser nuestra primera preocupación. Además, es obvio, pero hay que recordar que sin planeta no hay economía. La pregunta no es si la economía y la sociedad mundial serán más ecológicos y más responsables con el medioambiente o no. Seguro que viviremos en una economía de bajas emisiones. Lo que no sabemos es si llegaremos a tiempo para adaptarnos a las consecuencias del cambio climático. Vamos en la dirección correcta, pero necesitamos más velocidad.

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“La inversión en energías renovables crece más de un 42% año tras año, rompiendo los récords mundiales”.

Decía que hay evidencias que muestran la transición de modelo económico, ¿cuáles son esas evidencias?

Los datos muestran que las empresas más innovadoras, eficientes y competitivas son también las más sostenibles. Cada vez son más las empresas punteras, disruptivas y, sobre todo, competitivas que aceleran esta transición porque saben que así son más rentables.

Y la inmensa mayoría del resto de empresas ya están dando sus primeros pasos, aunque todavía no han entendido que la sostenibilidad debe ser su eje estratégico. Ese es el dilema de las empresas y es también el reto de quienes, como yo, intentamos dar a conocer el cómo y por qué tiene sentido ser sostenibles, no solo desde un punto de vista ético o moral, sino sobre todo desde un punto de vista competitivo

Un profesor de Harvard decía que es sencillo entender la diferencia entre moda pasajera y realidad: “follow the money”, sigue los flujos de capital. Pues bien, BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, que gestiona 7 trillones de dólares, ha decidido este año desinvertir en todos los activos con impacto negativo en el medio ambiente y acelerar sus inversiones en empresas que tuvieran la protección del medio ambiente como prioridad

El Banco Mundial prevé que en los próximos 10 años se inviertan más de 29.000 millones de dólares en economía verde (gestión de residuos, transporte público, coches eléctricos, edificios sostenibles, etc.). Jamás se había invertido tanto dinero en tan poco tiempo en un sector estratégico de la economía mundial.

La inversión en energías renovables crece un 42% año tras año, rompiendo los récords mundiales, llegando en 2019 a superar los 300 mil millones de dólares. Desde el 2009, de forma ininterrumpida, se invierte exponencialmente más dinero en las energías renovables que en las fósiles.

Lo vemos también en la evolución de la agenda del foro económico de Davos. En 2007 ninguno de los grandes temas que se trataron allí estuvo vinculado con el medio ambiente. Sin embargo, en 2020 la agenda completa estuvo relacionada con la sostenibilidad.

Tuve la fortuna de formar parte del gobierno de Barack Obama en EE.UU.- Juan Verde fue Subsecretario Adjunto para Europa y Eurasia en el Departamento de Comercio- y él tenía una frase muy elocuente para explicar por qué las empresas sostenibles son más competitivas. Decía que cualquier empresario puede entender la diferencia entre ganar mucho dinero durante poco tiempo o ganar mucho dinero durante mucho tiempo. Esa es la clave: entender que la sostenibilidad aporta visión a futuro, continuidad en el tiempo. Y esto es especialmente importante ahora, cuando los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos, la competencia es global y más feroz que nunca y tienes que innovar. Parte de esa innovación tiene que centrarse en la sostenibilidad. Obama pasará a la historia por haber sido el gran innovador. Cuando llega a la presidencia en el 2008 coincide con la debacle financiera en EE.UU., el inicio de la crisis económica mundial y él, lejos de cortar las inversiones, impulsa la mayor inversión en I+D de la historia. La innovación cambia por completo la competitividad de las naciones.

«Estamos en la transición hacia un nuevo modelo económico».

¿Y qué papel juega la innovación en la lucha contra el cambio climático?

El mundo se enfrenta a grandes retos derivados del cambio climático, contundentemente claros. Según la mayoría de expertos y economistas estos retos solo se van a superar con tecnología e innovación. Y podemos interpretarlo desde la perspectiva de aplicar nueva tecnología y también como una forma distinta de pensar en los modelos de negocio. Por primera vez en la historia nos cuestionamos que el único motor sea la rentabilidad. Esto marca un antes y un después. La comunidad científica no exagera cuando asegura que el cambio climáticos es el mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad. Por eso, si pensamos en ser más competitivos, tenemos que pensar en ser más sostenibles.

CIFRAS DE LA COMPETITIVIDAD SOSTENIBLE

  • Un 42% crece la inversión en energías renovables año tras año en la última década.
  • El 62% de la energía mundial será renovable en 2050 y de esta el 50% será solar o eólica (Fuente: Bloomberg).
  • 29.000 millones de dólares prevé el Banco Mundial que se inviertan en economía verde en los próximos 10 años
  • Un 80% ha descendido el precio de las baterías de vehículos eléctricos desde el 2010. Y estamos a 2 o 3 años de que los precios bajen de nuevo en un 50%.
  • El 25% de los vehículos serán eléctricos en 2030, según BNP Paribas.

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