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17/03/2022

El sector cárnico apuesta por la comunicación y la ciencia para rebatir la desinformación y los ataques a su reputación

El sector cárnico apuesta por la comunicación y la ciencia para rebatir la desinformación y los ataques a su reputación

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El 22º Congreso AECOC de Productos Cárnicos y Elaborados reunió en Lleida a más de 350 asistentes. Las empresas, científicos y académicos que participaron en el encuentro analizaron las buenas prácticas del sector en materia de sostenibilidad y modelos productivos y las estrategias de comunicación necesarias para responder a los ataques recibidos en los últimos meses. 

En su intervención, la CEO de Campofrío Frescos, Camille Greene, aseguró que “nunca había escuchado la palabra macrogranja como en los últimos meses” y consideró que el término “se está utilizando intencionadamente para generar confusión y activar campañas contra la ganadería”. En este sentido, afirmó que en España se cumple con la legislación vigente y recordó que las granjas porcinas del país tienen de media 420 cerdos, mientras que países como Alemania tienen 1.900 y Dinamarca hasta 3.500.

El catedrático Carlos Buxadé explicó que, a pesar de estas cifras, en Alemania los ganaderos son considerados empresarios ejemplares y advirtió que “la comunicación negativa que se está generando pone en riesgo a las ganaderías españolas y compromete su rentabilidad”. En este sentido, recordó que el consumo de proteína animal está bajando tanto en España como en Europa.

Buxadé defendió que los empresarios son los primeros en promover sistemas productivos sostenibles para asegurar la viabilidad de sus negocios. “El sector busca minimizar la generación de residuos y evitar dañar el entorno, ya que de lo contrario su actividad no es sostenible”. El catedrático aseguró que “las empresas del sector cárnicos son ejemplares y ejemplarizantes”, y les reclamó “pasar a la ofensiva con una comunicación basada en criterios técnicos y científicos, no emocionales”.

También desde la ciencia, la química y divulgadora científica Deborah García insistió en que “los datos científicos refuerzan que el consumo de carne es totalmente compatible con una dieta sana y sostenible, pero defenderlo conlleva problemas, ya que el discurso de moda es el de no comer carne”.

Dos modelos compatibles
En su intervención durante el congreso, el director general de la división avícola de Vall Companys, Josep Solé, aseguró que tanto la ganadería extensiva como la intensiva son necesarias. La primera, para sanear limpiar y sanear los campos y la segunda para garantizar el suministro de carne. En el mismo sentido se expresó el director general de Novafrigsa-Grupo Coren, Dino Grobas, que describió las granjas con más cabezas de ganado como “modernas, eficientes y viables”.

Grobas también rebatió el argumento sobre la falta de sostenibilidad de los modelos de ganadería intensiva. “La ganadería genera el 5% de los Gases de Efecto Invernadero, mientras que la producción de tecnología digital supone el 4%, pero no existen campañas en su contra”.

La gerente de RSC de Lidl en España, Michaela Reishcl, incidió en la necesidad de comunicar las buenas prácticas del sector para llegar a un consumidor cada vez más concienciado. “El comprador quiere saber de dónde vienen nuestros productos, de qué están hechos y cómo los envolvemos”. Reischl remarcó que una buena comunicación repercute en las ventas, y puso como ejemplo que las ventas de huevos de Lidl han crecido un 26% desde que apostaron por poner en sus lineales únicamente variedades ecológicas.

Impacto del conflicto de Ucrania
El Congreso AECOC de Productos Cárnicos y Elaborados también contó con la participación del profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, que analizó el actual contexto económico, marcado por el conflicto bélico en Ucrania. “Las sanciones impuestas a Rusia van a afectar al precio de las materias primas, del gas y, por tanto de la industria agroalimentaria”, aseguró. Para paliar sus efectos reclamó un “pacto de rentas”, siguiendo el modelo de los Pactos de la Moncloa de 1977, en el que los trabajadores sacrifiquen parte de su poder adquisitivo y los empresarios parte de sus beneficios.

Bernardos pronosticó que “la guerra no va a alargarse y sus efectos van a ser limitados”, por lo que ha recomendado a las empresas “no repercutir el total de la subida de sus costes a los consumidores para conservar su clientela y pasar este año sin mayores impactos”.

El académico también reclamó al gobierno medidas para paliar los efectos de la inflación y evitar que dañen al sistema productivo. En este sentido, consideró necesario aprobar cuanto antes subvenciones al transporte y reducir el impuesto de sociedades.

A pesar de la situación actual, Bernardos auguró que la década de los años 20 será de crecimiento y aseguró que los Fondos Europeos son una oportunidad para España. “El problema que vamos a tener es en qué gastamos el dinero”. El profesor también avanzó que las afectaciones sobre la cadena de suministro vividas a raíz de la pandemia y de la crisis de Ucrania provocarán cambios en la Unión Europea. “Se replantearán cuestiones como la soberanía energética y la Política Agraria Común e iremos hacia un proteccionismo estratégico para que Europa no dependa tanto de mercados exteriores”.