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Patricia Català | C84

Código 84 287 | Mayo 2026

pcatala@aecoc.es

Juan Antonio Relaño
CIO de Bosch España

Juan Antonio Relaño, CIO de Bosch España y presidente del primer think tank de CIOs del país, lleva más de dos décadas transformando una de las compañías industriales más grandes del mundo desde dentro. Y cuando habla de inteligencia artificial, computación cuántica o IA agéntica no lo hace desde el hype, sino desde la experiencia de quien ya ha visto morir varias olas tecnológicas y ha surfeado las que eran realmente relevantes.

Su consejo para los directivos que aún dudan: empezar ya. Porque el cambio, dice, no viene. Ya está aquí.

Grupo Bosch es tecnología de fondo: sensores, semiconductores, válvulas, sistemas de frenado, software industrial. Un gigante con más de 400.000 empleados y 91.000 millones en ventas que trabaja, sobre todo, para que los coches frenen, las fábricas piensen y las ciudades se conecten. En España lleva desde 1908, con 20 centros, 8.000 empleados y 2.500 millones de euros en ventas en 2024.

Juan Antonio Relaño es su CIO y responsable de Innovación y Transformación Digital: más de dos décadas en la compañía, arquitecto de su apuesta por IA, datos y AIoT, y fundador del primer think tank de CIOs en España. Fue reconocido CIO del año en los CIO 100 Awards Spain 2024 y no cree en la tecnología desde el despacho. Cree en los foros, en el debate, en el contacto con quien está resolviendo los mismos problemas desde otro sitio. Para él el ecosistema no es metáfora, es método.

Nos recibe en la fábrica, donde esta tecnología deja en parte de ser abstracta. El resto, reconoce, requiere a veces un cierto “ejercicio de fe”.

En 2005 entró como responsable de IT en la fábrica de Bosch España. Las tecnologías, el empleo y el propio papel de responsable de tecnología han cambiado mucho desde entonces.

Cuando yo llegué al final de cada línea había una persona separando piezas malas las 8 horas de trabajo; ahora eso es impensable.

Hace una década hicimos una gran reorganización: tras la migración tecnológica pasamos de un departamento muy grande, con mainframe y estructuras heredadas, a equipos más pequeños.

Ese equipo tenía que ser muy flexible, dar soporte a producción 24/7, donde una parada podía provocar una rotura de cadena en fabricantes como Mercedes o Volkswagen, con penalizaciones de millones de euros. Y, al mismo tiempo, atender a un comercial en una zona rural con poca conectividad y necesidad de mostrar material a clientes.

Se trata, así, de una innovación adaptativa.

Siempre he estado muy enfocado en innovar para ser más eficientes y productivos. Pero incluso en una gran compañía como Bosch no tienes la patente de la innovación, de la creatividad, de la colaboración. Por eso decidimos buscar talento y conocimiento fuera.

Así nació nuestro programa de innovación abierta, basado en tres pilares: el mundo académico, el ecosistema startup y organizaciones con las que decimos que “coopetimos”, incluyendo ONGs.

En el ámbito académico trabajamos con universidades públicas y privadas y escuelas de negocios de primer nivel, y en la Universidad Complutense de Madrid mantenemos desde hace 8 años una cátedra en inteligencia artificial.

¿Qué les aporta el sistema de innovación abierta?

La principal ventaja es el acceso a talento y conocimiento a una escala que internamente sería imposible. Nuestro modelo de innovación abierta es una red consolidada basada en confianza y colaboración, que no depende de grandes presupuestos ni de un retorno de la inversión (ROI) inmediato. Por ejemplo, gracias a este sistema creamos una herramienta interna de despiece 3D para amoladoras que sustituye los folletos en papel. Permite ver el producto desde móvil o tablet e interactuar con sus partes, algo muy útil para clientes profesionales. El proyecto se implantó en la central y se usa actualmente de forma interna.

La tecnología ya no es solo cosa de ingenieros. "Necesita una mirada humanista y analítica. Además de matemáticos, físicos o científicos de datos, se incorporan antropólogos, psicólogos, sociólogos o filólogos".

¿Qué papel está jugando la inteligencia artificial en Bosch?

No empezamos con la IA con la llegada de ChatGPT; lleva años operando en la empresa. Venimos de la inteligencia artificial tradicional, hemos pasado por la generativa y ahora trabajamos en la IA agéntica.

Ejemplo de la activación son nuestras líneas, que están sensorizadas, de modo que si el sistema detecta anomalías en vibración o temperatura anticipa posibles fallos. Eso nos permite pasar de averías a mantenimientos preventivos y paradas planificadas, algo crítico en producción.

Además, no hay retrabajos. El modelo de control de calidad que tenemos es un 20% más efectivo.

También la aplicamos a sostenibilidad y eficiencia: reducir tiempos de ciclo, optimizar procesos y disminuir desperdicio. En conjunto, mejora la productividad y el uso de recursos en planta.

¿Qué cambia realmente con la IA agéntica?

La diferencia es el grado de autonomía. La IA generativa responde a peticiones; la agéntica parte de un objetivo y es capaz de planificar y ejecutar los pasos necesarios para alcanzarlo dentro de unos límites. Eso cambia completamente la forma de trabajar: ya no interactúas con herramientas, sino con agentes que gestionan procesos completos y liberan tiempo de las personas.

Afirma que estamos en el hype de la inteligencia artificial. ¿Qué otra tecnología será clave para el liderazgo de Bosch?

La cuántica. En Bosch somos muy fuertes en sensórica y estamos invirtiendo mucho ahí. Lo que hace poco parecía a diez años vista se está acelerando por la inversión y la competencia. La computación cuántica encaja especialmente bien con nuestros sensores: permitirá dispositivos más eficientes, de bajo consumo y con enorme capacidad de cálculo, ideales para operar en tiempo real y a gran escala dentro del Internet de las Cosas.

LAS FRASES

“La presión mata la innovación. La gente deja de proponer ideas arriesgadas, y muchas veces precisamente de esas ideas ‘peregrinas’ es de donde surge la verdadera innovación”.

“No se trata de subirse a una ola, sino de liderarla. Convertir a los empleados en ‘champions’ de la tecnología”.

“No tiene sentido entrenar en algo que la máquina hará mejor; se deben potenciar las capacidades humanas que nos diferencian”.

“La IA no es la solución a todo, igual que ninguna tecnología lo ha sido. Adoptar IA por hype es un error. Se debe empezar por el problema, no por la solución”.

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