Rosa Galende, C84
Nº 233 – ENERO 2021

Las cosas han cambiado. Es lo que hay. Puedes ignorarlo o adaptarte. Tú eliges. Pero de nada sirve el enfado ni la queja. El mundo hoy es distinto y va a serlo cada día más. Lo dice el formador y conferenciante José Ballesteros. Su discurso está salpicado de grandes palabras: resiliencia, confianza, verdad, positivismo, propósito… A él le planteamos cuestiones cómo: ¿Con qué actitud afrontar los cambios? ¿Cómo gestionar la empresa en tiempos de coronavirus? ¿Cómo liderar a distancia?

José Ballesteros
Formador, conferenciante y autor de El séptimo sobre.

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MIRANDO HACIA DELANTE CON RESILIENCIA E ILUSIÓN

  • “Hay muchos empresarios que lo están pasando tremendamente mal no porque no puedan ni sepan hacer las cosas bien sino porque, lamentablemente, por las circunstancias tienen que estar parados o al 20% o 30% de su capacidad”.
  • “El gran desafío hoy es la educación ética y moral de nuestra sociedad, del individuo”.
  • “Si algo nos puede enseñar el momento actual es que tenemos que vivir desde la colaboración, desde la cooperación, no desde la competición”.
  • “Tenemos que pararnos un rato y pensar hacia dónde vamos, hacia dónde va mi empresa. Y hay que ser claros: vamos a tener que tomar decisiones diciendo ‘esto ya se ha acabado, no va a funcionar más’”.
  • “No tenemos que preocuparnos del ‘cómo’ sino de lo que yo llamo las tres grandes preguntas: el qué, el por qué y el para qué. Si la respuesta a estas tres preguntas la tenemos clara, la vida nos irá abriendo caminos de millones de formas”.
  • “El mundo de la hostelería y de la restauración, y sus proveedores en España, mueve una parte muy importante del PIB. Es vital mantener el enfoque pensando en que vamos a salir de esta, porque si no
    estamos muertos”.
  • “Mi más sincera enhorabuena y mi tributo de respeto a todos los empresarios por cómo están afrontando la situación. La solidaridad que están mostrando es impresionante”.
  • “El transhumanismo, junto con el relativismo, hacen que seamos prescindibles. Hace que seamos cosificables. Somos más grandes que cualquier máquina por mucho que nos pueda ayudar. Si no nos andamos con cuidado el transhumanismo puede llevarnos a que Terminator no sea ficción”.
  • “No podemos estar encerrados en la pena, la tristeza y la desesperación porque no nos va a llevar a ningún lado bueno. Rodearnos de buen rollo no es ser idealista, es ser inteligente”.

Conversamos con José Ballesteros. Formador, conferenciante, emprendedor, escritor y orgulloso padre de familia numerosa. Tiene 7 hijos, ya casi todos adultos –la más pequeña de 14 años– de los que aprende algo cada día. Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada, cuenta con un master empresarial por Boston University. Es ‘master del universo’, como le gusta decir irónicamente.

Una vez su sueño fue llegar a sentarse en el comité de dirección de una multinacional. Lo consiguió con tan solo 26 años. Y durante un tiempo fue feliz. Pero un día tuvo que elegir entre su trabajo y sus principios. De fuertes convicciones religiosas y éticas, no tuvo dudas. Ese fue todo un punto de inflexión. Con 33 años dejó a un lado la vida corporativa y, tras una transformadora formación con Dale Carnegie, inició una exitosa carrera como formador de personas. Acaba de publicar su libro: “El séptimo sobre”. La suya es sin duda una de esas ‘voces que suman’.

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  • El séptimo sobre, de José Ballesteros, es un libro para aprender a convertir nuestro diálogo interior en fuente de poder interno.

Balance de un año de pandemia

El balance personal y familiar, por muy extraño que pueda sonar, es extraordinariamente positivo. En casa todos hemos pasado el covid y, aunque yo estuve unos días francamente mal, en conjunto esa experiencia nos unió todavía más como familia.

En el terreno profesional el cambio ha sido radical. El covid ha provocado una aceleración absoluta de la digitalización. Los primeros meses se cancelaron muchísimos cursos presenciales, así que era cuestión de reinventarse. Hoy el 80% de la actividad formativa se hace a través de internet, con lo cual, ha cambiado totalmente la forma en la que estamos gestionando las cosas.

La principal lección de un periodo de oscuridad

Tenemos que valorar muchísimo más a las personas, a las relaciones humanas. El ser humano es un ser de encuentro. Tú y yo nos perfeccionamos fruto del encuentro. Solos no somos nada, pero juntos podemos hacer maravillas.

“Me parece increíble que haya gente que diga que estamos cambiando. Ya hemos cambiado. Esto no va a volver a ser como era antes”.

Pasar de preocuparnos a ocuparnos

Estos días estoy viendo mucho miedo por la incertidumbre acerca de qué va a pasar mañana, algo que escapa totalmente a nuestro control. Es el momento de gestionar muy bien nuestra zona de preocupación y nuestra zona de influencia. Tenemos que ser cada vez más conscientes de cuánto podemos influir sobre aquello que nos preocupa, para ocuparnos de ello, y dejar de preocuparnos por aquello en lo que no podemos influir. Este es un momento para la resiliencia.

El séptimo sobre

En plena pandemia sale mi libro El séptimo sobre, que trabaja el tema de nuestro diálogo interior. La vida me ha dado la oportunidad de poner en práctica todo lo que escribí en él. ¡Y funciona!

El séptimo sobre es una analogía en formato de relato sobre cómo trabaja nuestra mente. Porque nuestra mente puede ayudarnos a vivir una vida plena o desgraciada. Está demostrado que cómo nos hablamos a nosotros mismos genera toda la fuente de lo que podemos o no podemos lograr. Tomar conciencia de que nos debemos hablar de determinada manera, y no de otra, nos puede ayudar muchísimo en nuestra vida. Y más en momentos como éste.

Los 4 pilares de la comunicación interior constructiva

  1. “Tanto si creo que puedo como si creo que no puedo, estoy en lo cierto”, decía Henry Ford.Si tú y yo creemos que de aquí no salimos, no vamos a salir. Pero si tú y yo creemos firmemente que podemos salir de aquí, vamos a salir, porque buscaremos la forma de tirar para adelante. Hay un ejercicio que suelo hacer en mis conferencias que muestra un círculo y un rectángulo. Pero hasta que alguien no nos pinta el cilindro no nos damos cuenta de que es la misma figura. Porque un cilindro visto desde arriba es un círculo y visto desde los lados es un rectángulo. Tenemos que aprender a ver el cilindro en cualquier situación, y mucho más los líderes, porque siempre hay una solución.
  2. Cuidado con quien me comparo. Vivimos en una sociedad extraordinariamente competitiva. Si algo nos puede enseñar el momento actual es que tenemos que vivir desde la colaboración, la cooperación, no desde la competición.

    No tenemos que compararnos con nadie. Tengo que ver lo que me gusta de otras personas para hacerlo mío, por mi bien y por el de las personas que me rodean. Pero a mi forma, porque somos seres distintos. Tengo que compararme conmigo mismo. ¿Soy hoy mejor que ayer? Voy bien. ¿No estoy mejorando? Voy mal. Hay que mejorar continuamente.
  3. Debo tratarme con el mismo cariño que le exijo a mi mejor amigo. Robert Kiyosaki, autor de “Padre rico, padre pobre” y “El negocio del siglo XXI”, decía que si a los seres humanos nos encarcelaran por hacernos bullying a nosotros mismos no habría cárceles suficientes en el mundo. A nosotros mismos nos hablamos de pena, mientras que a las personas que queremos les hablamos con cariño. ¡Tenemos que hablarnos de forma constructiva, no destructiva! No es lo mismo decirte a ti mismo: “¡Valiente imbécil que soy! ¡Nunca voy a aprender!”, que decirte: “La he fastidiado. ¿Qué podría haber hecho mejor?”.
  4. Hay palabras que nos construyen y palabras que nos destruyen. Hay preguntas que nos destruyen y preguntas que nos construyen. Si yo me digo a mí mismo palabras como difícil, complicado o imposible me quito posibilidades de hacerlo bien. Pero si me digo: “Esto es retante”, ¿qué me va a exigir? Más esfuerzo. Estoy dispuesto a darlo? Vamos para adelante.

    La pregunta más tremenda que muchas veces nos hacemos, cuando las cosas salen mal, es: “¿Por qué a mí?”. ¿Y por qué no? Hay cosas que van a salir mal. Lo inteligente es plantearte: ¿para qué ha pasado eso? ¿y puedo aprender de ello?

Las ‘enfermedades’ que nos destruyen

Son 6 las enfermedades que nos destruyen. Citaré solo tres:

  • La ‘isitis’: ¿Y si pasa esto? ¿Y si pasa lo otro? ¿Por qué en lugar de enfocarte en lo negativo no te enfocas en lo positivo? Esta enfermedad es muy peligrosa porque muchas veces nos va a llevar a la parálisis.
  • La ‘analisitis’. Vivimos en una sociedad con tal nivel de información que si esperamos a tenerla toda sobre un tema concreto no haríamos nada. Es lo del “por el análisis la parálisis”.
  • La ‘quediranitis’. La tenemos cuando vivimos nuestra vida en función de lo que digan los demás. Recuerdo una persona de éxito en su trabajo que un día lloró en mi despacho porque se sentía vacío por no llevar la vida que él quería, sino la que le hacía ilusión a su padre. Yo tengo siete hijos y les digo: estudiad lo que os apasione, no una carrera ‘que tenga salida’. Las carreras no tienen salidas ni entradas. Lo que tiene salida son las personas. Cuando te dedicas a algo que te apasiona lo vas a hacer bien.

“No puedo ser un buen líder si no lidero desde la verdad. Para crear cualquier realidad primero tengo que creérmela yo”.

Lo que nos apasiona

Cuando me despidieron –con 33 años, dos niños y mi mujer pronto embarazada del tercero– me decía: “¿Ahora qué hago con mi vida”. Iba para la vicepresidencia europea y me fui a la cola del paro. Hice entonces un curso de Dale Carnegie, que siempre recomendaré, y en una ocasión le pregunté al presidente de la empresa en España: “¿Cómo sabes lo que de verdad te apasiona?”. Él me respondió: “¿José, qué harías a pesar de no cobrar?”. Esa pregunta es la que me abrió la puerta a lo que hoy es mi vida.

Otra de las cosas que tenemos que aprender es que no tenemos que preocuparnos del “cómo” sino de lo que yo llamo las tres grandes preguntas: el qué, el por qué y el para qué. Si la respuesta a estas tres preguntas latenemos clara, la vida nos irá abriendo caminos de millones de formas.

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“El líder es el que crea líderes, no seguidores. El buen líder no se rodea de seguidores sino de otros líderes”.

EL LIDERAZGO EN TIEMPOS DE TELETRABAJO

  • “Hoy más que nunca hace falta liderazgo de verdad. Ya que lamentablemente no lo estamos viendo en los dirigentes políticos, los empresarios deberían enseñar ese liderazgo a la clase política”.
  • “Ahora más que nunca es cuando tenemos que acercarnos en un plano personal a nuestra gente y tener microconversaciones que transmitan nuestra visión a largo plazo y permitan que nuestro trabajo a corto y a medio plazo sea el correcto”.
  • “No puedo ser un buen líder si no estoy liderando desde la verdad ni desde la creencia. Para crear cualquier realidad primero tengo que creérmela yo”.
  • “La terrible cultura española del presencialismo se está trasladando en muchas empresas a estar todo el rato conectados. Sinceramente, si no confiamos en nuestra gente tendríamos que preguntarnos: ¿tú no harías lo que tienes que hacer si no te estuvieran controlando?”.
  • “Si cada uno cuidara su jardín, en lugar de mirar hacia el del vecino y criticarle, la foto en Google Earth saldría mucho más bonita”.
  • “¿Cómo sabes lo que de verdad te apasiona?, pregunté una vez. La respuesta: ¿Qué harías a pesar de no cobrar?”.

Los valores del líder del s.XXI

  1. La verdad. La falta de información verídica genera mucho miedo, frustración, desengaño y cinismo. El cinismo impide cualquier progreso. No hay que tener miedo a la verdad. Hay que buscarla.
  2. Hay que ser generadores de confianza. Tenemos que dotar a nuestra gente de mucha confianza, que sepan que estamos para servir. El líder que no sirve no sirve para liderar. El liderazgo es servicio, no la cultura del selfie: ‘yo, mí, me, conmigo’.
  3. El liderazgo es también comunicación. Ahora más que nunca es cuando tenemos que acercarnos en un plano personal a nuestra gente y tener microconversaciones que transmitan nuestra visión a largo plazo y permitan que nuestro trabajo a corto y a medio plazo sea el correcto. Tenemos que estar constantemente compartiendo una visión grande, a largo plazo, aunque hay muchas cosas que no sabemos de lo que va a pasar. Todo está yendo tan rápido que tenemos que estar preparados; y para estar preparados para el futuro lo más importante es la actitud. Todo lo demás lo podemos aprender.
  4. El liderazgo comienza en el autoliderazgo. Hoy más que nunca el líder tiene que ser exquisito en sus modos. Tiene que dar mucha confianza y evitar ese control casi policial de muchos empleados que se está viendo. La terrible cultura española del presencialismo se está trasladando en muchas empresas a estar todo el rato conectados. Sinceramente, si no confiamos en nuestra gente tendríamos que preguntarnos: ¿tú no harías lo que tienes que hacer si no te estuvieran controlando? Eso se lo tiene que cuestionar más de uno. Estamos viviendo un momento que llama al autodominio, a la coherencia, a la congruencia, y eso es de las cosas más difíciles y más retantes que tiene un ser humano.

Mirando hacia adelante con ilusión

Este tiempo nos tiene que ayudar para convertirnos en una versión mejor de cada uno de nosotros. Puede sonar idealista, pero ni en San Sebastián, cuna de la Real Sociedad, hay monumentos a los ‘realistas’. Los monumentos se hacen a los idealistas. Ahora más que nunca tenemos que creer en el ser humano, en nuestro enorme potencial y permitirnos trabajar cooperando unos con otros. Mi querido amigo Alberto Rodríguez-Toquero, director general del Grupo Mahou San Miguel, es un gran ejemplo, pues tiene una actitud de mirar hacia adelante con una ilusión que es absolutamente vital hoy en día.

El liderazgo en tiempos de teletrabajo

Para liderar a distancia lo primero que se necesita es confianza: demostrarte con mis hechos y mis palabras que confío plenamente en ti. Mi primer jefe, en 3M, me enseñó el arte de la delegación, que implica una confianza plena en la persona en la que delegas. Eso significa que si has quedado con esa persona en que haga cualquier cosa, tú ya te puedes olvidar hasta la fecha que hayáis fijado.

En segundo lugar, es necesaria una actitud total de servicio. Tengo que recordarte que estoy para servirte y ayudarte a que hagas mejor tu trabajo. Ese jefe del te hablaba me decía. “José, ayúdame a ser un buen jefe contigo, ayúdame a sacar lo mejor de ti”. También me decía que el líder es el que crea líderes, no seguidores. El buen líder no se rodea de seguidores sino de otros líderes.

Es importante también el acto de comunicarnos continuamente en temas que no tienen que ver con lo profesional. Hoy en día es fundamental que el empleado que está al otro lado de la pantalla sepa que su jefe le aprecia como persona. Vivimos en una sociedad que cosifica a las personas y personaliza las cosas. Hoy en día utilizamos a las personas y amamos las cosas. Ése es el gran error.

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“Para liderar a distancia solo se necesita confianza, actitud de servicio y comunicación real positiva”.

Propósito

El corto y el medio plazo están totalmente determinados por la visión a largo plazo, de ahí que sea vital, insisto, tener clara la respuesta a las tres grandes preguntas: qué quiero conseguir, por qué y para qué. Estas tres preguntas tenemos que hacérnoslas tanto en el plano profesional como en el personal. Creo firmemente que si Dios nos ha dado la posibilidad de visionar y de soñar es porque nos ha dado la posibilidad de hacerlo realidad. Pero, claro, no viene gratis, hay que currárselo.

En el corto y medio plazo tengo que ajustarme al largo plazo. Quitar lo que me estorba. Tenemos que pararnos un rato y pensar hacia dónde vamos, hacia dónde va mi empresa. Y hay que ser claros: vamos a tener que tomar decisiones diciendo “esto ya se ha acabado, no va a funcionar más”. Me parece increíble que haya gente que diga que estamos cambiando. Ya hemos cambiado. Esto no va a volver a ser como era antes. Esto va a ser distinto y cada día va a serlo más. Tenemos que llevar a cabo una asignatura fundamental que es la de la actitud constructiva. Resiliencia. Pero sólo se es capaz cuando se tiene clara una visión a largo plazo.

Las cosas han cambiado. Es lo que hay, por lo tanto, si actúo molesto me va a salir mal, pero si me adapto y saco el mejor partido de lo que tengo será muy diferente. De nada sirve la queja. En lugar de quejarnos y criticar aportemos soluciones. Seamos más autocríticos. Preguntémonos, ¿qué puedo hacer y hago yo para mejorar mi entorno?

3 consejos

  • ¿Sigues creyendo en lo que haces? Porque, de lo contrario, lo mejor que puedes hacer es dejarlo.
  • Rodéate de gente alegre, ilusionada, vital, con buena actitud. No podemos estar encerrados en la pena, la tristeza y la desesperación porque no nos va a llevar a ningún lado bueno. Rodearnos de buen rollo no es ser idealista, es ser inteligente.
  • Busca la verdad. No puedo ser un buen líder si no estoy liderando desde la verdad ni desde la creencia. Para crear cualquier realidad primero tengo que creérmela yo. Eso de querer es poder, no es cierto. Puedes querer muchas cosas, pero si no te crees capaz de construirlas ni haces nada al respecto, olvídate.

Mi propósito vital

Servir, servir, servir. Repito: una vida que no se vive para servir no sirve para vivir.

 

 

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ROSA GALENDE
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