Jaboco de Silva, Socio de EY responsable Supply Chain y Operaciones
Nº 34 – AÑO 2020

Dice Jaboco de Silva, socio de EY responsable de Supply Chain y Operaciones, que estamos entrando de lleno en lo que se ha dado en denominar Industria 4.0, una revolución industrial basada en la digitalización que transforma el núcleo de las operaciones y la experiencia del trabajador, permitiendo a la vez crear nuevos modelos de negocio. Añade que en esta ocasión los cambios disruptivos no llegan de la mano de una sola tecnología, sino de la confluencia de muchas a la vez, lo que imprime una velocidad sin precedentes a nuestro entorno.

JACOBO DE SILVA
Socio de EY responsable Supply Chain y Operaciones

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Rosa Galende. ¿Qué significa realmente Industria 4.0?

Jacobo de Silva:Industria 4.0 es la reinvención digital de la industria, que transforma el núcleo de las operaciones y la experiencia del trabajador, a la vez que permite crear nuevos modelos de negocio.

La transformación del núcleo de las operaciones tiene dos componentes: por una parte, la mejorara de la eficiencia de las operaciones de la industria a través de la captura y la gestión avanzada del dato y, por otra, la mejora de las operaciones físicas mediante un incremento sustancial de la robotización de los procesos productivos y administrativos asociados.

¿En qué se diferencia esta 4ª revolución industrial de las precedentes?

Las anteriores se centraban, sobre todo, en la mecanización del trabajo. La primera revolución industrial llegó de la mano de la máquina de vapor y luego llegó la producción en masa, más basada en la especialización y división del trabajo, con la incorporación de la electricidad y de la electrónica, lo último ha sido la informática, los sistemas. En este caso, cuando hablamos de digitalización no hablamos solo de una tecnología, sino de un grupo de tecnologías que se van incorporando muy rápidamente. Y esa velocidad es importante. Antes entre la incorporación de una tecnología y otra podían muchos años, decenios; ahora hay tecnologías que se implantan en menos de un año e incluso en meses o días.

¿Sobre qué tecnologías se apoya esta nueva revolución industrial?

Son tantas que es difícil enumerarlas todas. Hablamos de internet of things -IoT-, de advanced analytics, cloud computing, realidad aumentada, 3D printing, inteligencia artificial, sistemas autónomos como pueden ser los drones, blockchain, 5 G., Cyber Security, robotics… Hay muchas tecnologías digitales nuevas, y más que se irá incorporando.

Todas estas tecnologías yo las agruparía en dos bloques: por una parte, están aquellas que se basan en la recogida y análisis del dato para ayudarnos a tomar decisiones inteligentes y, por otra parte, están aquellas tecnologías que lo que hacen es permitirnos ser más ágiles en nuestros procesos productivos o administrativos.

¿Cuáles son las tecnologías que nos ayudan a tomar mejores decisiones y cuáles las que nos permiten mejorar, agilizar o flexibilizar los procesos productivos o administrativos?

IoT va muy ligada a todo lo que es la captura de la información, la digitalización del dato, bien a través de voz, de imágenes, sensores, cámaras, etc. Luego, a través de big data, inteligencia artificial e incluso de machine learnig, procesamos esos datos y obtendremos información que nos ayudará a tomar mejores decisiones.

Por otro lado tenemos el mundo de la robótica física, de la impresión 3D y los robots, que son los que nos van a ayudar a que el componente físico de la producción sea también más eficiente. A esto cabe añadir la robótica RPA (Robotic Process Automation) que lo que ayuda es a optimizar procesos en la cadena de suministro.

“Cuando empiezas a sensorizar comienzas a ver el mundo, pero eso no quiere decir que estés sacándole provecho”.

¿Por dónde empezar a avanza hacia la Industria 4.0? ¿Qué tecnologías se deberían implantar primero?

Las empresas deberían empezar por analizar cuáles son sus retos. Por ejemplo, si yo tengo un proceso productivo muy manual, el que sensorice difícilmente me va a ayudar. En cambio, si incorporo robótica probablemente empiece a ganar rápidamente eficiencia. No obstante, si ya tengo un proceso suficientemente robotizado, como sucede hoy con casi todas las industria modernas, igual tengo que empezar por lo que nosotros llamamos smart operation. Pero tampoco se trata de sensorizar y recoger datos de todo. En primer lugar, tendremos que identificar nuestros retos y empezar a sesorizar y recoger la información necesaria para hacer frente a esos retos. Muchas empresas me dicen: “Mi empresa está muy sensorizada. Tenemos muchos datos. Los tenemos todos en cloud”. Y cuando le pregunto, “¿qué hacéis con esos datos”, la respuesta es: “De momento nada”. “Y qué datos capturas?”. “Miles”. “Y para qué los utilizas”. “No, de momento para nada”. Por eso, antes de empezar yo siempre les invitaría a realizar una reflexión para tener claros cuáles son los retos de negocio y cómo la industria 4.0 puede ayudar.

¿Cuándo podemos decir que una empresa está dentro del mundo de la Industria 4.0?

Cuando empiezas a sensorizar comienzas a ver el mundo, pero eso no quiere decir que estés sacándole provecho. Si lo único que hago es sensorizar, tendré datos, pero ¿qué hago con ellos? Si tengo sistemas que me ayudan a interpretar esos datos e identificar causas raíces de los problemas y las incidencias, e incluso a hacer acciones preventivas, pues ya empieza a tener un grado más de avance. Si a esto le doy una visibilidad end to end y lo llevo a cuadro de mando de negocio, empiezo ya a ver el mundo diferente. En todo caso, nuestro grado de avance depende en cómo nos comparemos con los demás.

Se habla mucho del gemelo digital, ¿qué es y cómo nos puede ayudar?

El gemelo digital nos permite obtener una réplica digital de un producto o un proceso productivo para ver cómo serán de forma previa, sin tener que llevarlo al mundo real. Cuando ya lo tenemos en el mundo real, ese gemelo digital -que representa nuestros procesos productivos y al que podemos dotar de información en tiempo real, utilizando inteligencia artificial y machine learning-, nos puede ayudar a entender nuestros procesos y mejorar el rendimiento o realizar mantenimiento preventivo, etc. Por tanto, tendremos una imagen digital de nuestro proceso productivo, con información real para poder mejorarlo y adelantarnos a las problemáticas que puedan surgir.

¿Cuáles son las principales barreras para avanzar hacia una Industria 4.0?

En muchas empresas las principales barreras son culturales y de aversión al cambio, si bien el miedo al cambio cada vez es menor. Otra barrera, sin duda, es no contar con un plan estructurado para obtener realmente un beneficio y evitar caer en inversiones que luego no tengan los resultados adecuados.

Vemos en las empresas muchos pilotos, pero no planes de actuación claros para transformar los resultados de la compañía, con una visión estructurada, una organización alineada, estrategia de cambio cultural y una organización en marcha. Hasta ahora se ha hablado mucho de transformación digital en el front comercial -nuevos canales de venta, analítica comercial, etc.-. Yo creo que eso simplifica el alcance de esta revolución logística, fabricación, diseño, back office

Muchos de los pilotos que vemos no responden a una estrategia ni tienen un fin claro. Otras forman parte de la estrategia de la compañía para que la organización vaya perdiendo el miedo al cambio, se vaya familiarizando con la tecnología y vean cómo puede aportar valor a la empresa, que si se lo pueden permitir, perfecto.

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“Para avanzar, el punto de partida siempre es el mismo: primero identificar los retos del negocio y luego ver cómo nos puede ayudar a resolverlos la industria 4.0.”

¿Cuáles son las principales ventajas aporta la Industria 4.0 a las empresas?

La mejora de la productividad, la disminución de riesgos en ciertos procesos productivos y la mejora de la sostenibilidad. Adicionalmente, abre la puerta a nuevos modelos de negocio con los que ampliar la cadena de valor actual e incluso pivotar hacia algo completamente nuevo y, por otra parte, cambia para mejor la experiencia que les damos a nuestros propios empleados y clientes.

¿De qué forma la Industria 4.0 puede abrir la puerta a nuevos modelos de negocio?

Un ejemplo claro, que podría aplicar a muchas industrias, es la servificación de los productos –product as a service-, algo que ya estamos viendo en el sector de la automoción. Toda la revolución que estamos viendo en la movilidad lleva a eso. En las grandes ciudades, aunque todavía se siguen comprando coches, motos y patinetes, muchos consumidores están pasando a utilizar el servicio de movilidad que más le interesa en cada momento.

¿Hasta qué punto la Industria 4.0 permite avanzar también vamos hacia la customización e incluso hiperpersonalización de los productos?

La industria 4.0 hace más ágil la customización de los productos. Creo que queda mucho camino que recorrer todavía, pero se avanza en esa dirección.

Lógicamente, la Industrria 4.0 ayuda a la flexibilidad de los procesos productivos, pero no es la única causa. Los nuevos canales de venta y la cultura de las nuevas generaciones también empujan en la misma dirección. La impresión 3D es una herramienta que va a contribuir a esa personalización de los productos.

Hoy hay empresas que son capaces de fabricar piezas a medida en muchos materiales, no solamente en plásticos, sino también en aleaciones de diferentes metales, y para eso no necesita hacer grandes tiradas. Se pueden hacer tiradas de uno, por ejemplo.

INDUTRIA 4.0 EN EL SECTOR DE LA AUTOMOCIÓN

El sector de la automoción es uno de los más avanzados en Industria 4.0. Hoy día el 35% o 40% del coste de un coche medio hoy en día corresponde a componentes electrónicos-digitales. El que puedan realizar el diagnóstico y parte del mantenimiento de nuestro coche en remoto, sin necesidad de pasarnos por el taller, es fabuloso. Y si necesitas llevarlo al taller el propio coche te avisa: “Llévame al taller que toca revisarme el aceite”.

¿Qué industrias están ya utilizando la impresión 3D para ganar agilidad y flexibilidad en sus sistemas productivos?

En la Guerra de Irak el ejército británico imprimía sus piezas de armamento sobre el terreno, sin necesidad de tener que llevárselas. En la actualidad la aeronáutica y la automación son sin duda los dos sectores más avanzados. La industria de la aviación, en concreto, está utilizando la impresión 3D para producir los alabes de las turbinas de los aviones, que son unas piezas metálicas que tienen una geometría bastante complicada. De hecho, un porcentaje pequeño todavía, pero significativo, de los aviones comerciales se imprime ya en 3D. La impresión 3 D se está utilizando más de lo que pensamos, porque, entre otras cosas, permite producir piezas con formas geométricas antes impensables. Un objeto que antes requería de la unión de varias piezas, ahora se puede hacer de una, que puede ser más ligeras y a la vez es más resistente, con menor probabilidad de rotura.

En el sector de la energía se están imprimiendo también piezas de equipos que interesa seguir manteniendo, pero que han quedado obsoletos y los fabricantes y no producen recambios. Hacer estos productos a medida sería muy costoso, mientras que con la impresión 3D son más baratos y fáciles de producir.

Más allá de la impresión 3D, ¿qué otras industrias están avanzando en Industria 4.0?

En general las grandes empresas, independiente del sector, están apostando claramente por Industria 4.0, y todos sus procesos productivos se van a ver beneficiados de forma importante. Las empresas farmacéuticas, las químicas y el gran consumo están realizando avances importantes. Lógicamente en los procesos más complejos es donde se pueden generar mayores beneficios.

Llegará un día en el que pase con muchos productos lo que sucedió con la música hace unos años, y en lugar de pagar por el producto pagaremos por acceso a un servidor que nos permitirá imprimir una pieza cuando la necesitemos, sin necesidad de tenerla en stocks ni de transportarla, y nos inviará la factura por dicho servicio. Se avecinan cambios brutales.

“Las grandes empresas, independientemente del sector, están apostando claramente por industria 4.0, y todos sus procesos productivos se van a ver beneficiados”.

En el ámbito del gran consumo, ¿qué tecnologías de la Industria 4.0 se están implantando en mayor medida y con qué objetivos?

En gran consumo lo que se busca sobre todo es la mejora de la eficiencia en el proceso productivo, lo que los técnicos en la materia llaman el Overall Equipment Efficiency. Básicamente se trata de responder a la pregunta: “¿Cómo consigo que mi fábrica funcione al 100% de rendimiento?”, porque la Overall Equipment Efficiency (OE) es el caballo de batalla en cualquier sector. Si tu fábrica pasa de un 60% a un 70% y ganas 10 puntos en productividad, eso tiene un impacto enorme en tus costes y tu productividad.

Por otra parte, la robótica en los procesos productivos lleva años implantándose; lo que hace la actual ola de digitalización es acelerar esos procesos. El gran cambio en la actualidad viene de la gestión de la información, de la captura y el análisis del dato y la toma de decisiones en base a esa información.

En el sector agroalimentario se están sensorización los campos para medir grado de humedad para el riego es un ejemplo de cómo optimizar el consumo de agua, que es un bien escaso.

También se están utilizando drones para ver el avance en producción, para aplicar abonos o insecticidas o herbicidas en el caso de plagas, de una manera más controlada y puntual, reduciendo su uso, mejorando la sostenibilidad y mejorando la producción.

En el ámbito del transporte, se está realizado el seguimiento mediante GPS, se están utilizando sensores para detectar la apertura y cierre de las puertas de los camiones, o para controlar la cadena de frío…

En temas de seguridad, más allá del reconocimiento por tarjeta o huella, que no impide el paso de dos personas, se impone el reconocimiento facial, que permite controlar totalmente el acceso a determinadas áreas de producción.

Desde el punto de vista de la sensorización de la maquinaria en procesos productivos, podemos estar midiendo la temperatura, la presión, las vibraciones en las máquinas… Si sube la presión te puede indicar que una válvula puede reventar. Una vibración puede indicarte que un eje o un cojinete está en mal estado y puede romperse. Hay muchos ejemplos. Necesitas recoger esa información, interpretarla… Necesitas saber que si algo sube de presión y de temperatura tiene un significado… De esta manera puedes realizar un mantenimiento predictivo.

En una empresa que hace tablones de madera contrachapados se dieron cuenta de que cuando cambiaban de una anchura a otra tenían que variar la presión de la maquina que hacía que se pegaran las dos chapas con lo que hay en medio. Bajaban o subían la presión de la maquina según las indicaciones del proceso productivo, pero resulta que estaba produciendo mal durante 2 o 3 minutos. La máquina indicaba que bajaba la presión, pero realmente esta no bajaba de forma inmediata, con lo cual durante 2 o 3 minutos se producía de manera incorrecta, generando problemas de calidad en el proceso.

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¿En qué medida pueden las pymes beneficiarse también de toda esta ola de innovación tecnológica?

La Industria 4.0 es para todos, no solo para los grandes empresas. Lo que sucede es que los grandes normalmente tienen un mayor músculo financiero para poder aventurarse y empezar a trabajar. La apuesta de las pequeñas y medianas dependerá de su músculo financiero, del know how existente, de la financiación disponible y de riesgo que quieran correr. Por tamaño, las grandes pueden llegar antes a estas tecnologías, pero sus ventajas son para todos, e incluso a las pequeñas les puede permitir dar un salto en su crecimiento que de otra forma no podrían alcanzar.

“La tecnología nos lo pone fácil para interactuar con ella como consumidores y también como trabajadores”.

Detrás de toda esas tecnologías, el análisis de datos y la toma de decisiones, hay personas. ¿Tienen las empresas el talento necesario para afrontar estos cambios?

Los skills de la industria van a requerir algún cambio. No obstante, de la misma manera que la tecnología nos lo pone fácil a los consumidores para poder interactuar con ella, la tecnología también nos lo pone fácil en los puestos de trabajo para que determinados perfiles pueden interactuar con ella con unos conocimientos mínimos. No obstante, en general podemos decir que se van a requerir perfiles más especializados, con una mayor capacidad de gestión digital y una mayor capacidad de análisis. Al final, los datos nos van a dar opciones y vamos a tener que interpretarlos y tomar decisiones. Algunas se podrán automatizar, pero otras no.

¿Habrá resistencia al cambio en los equipos?

Sí, como en todas partes. Pero al final la gente acaba entendiendo y asumiendo la necesidad del cambio.

¿Cómo puede afectar al empleo la digitalización de la industria?

No se perderán puestos de trabajo. Lo que va a cambiar es dónde y para qué se requiere la mano de obra. Por ejemplo, antes había un señor que ponía una pieza en una máquina y ahora lo hará un robot que requerirá un mantenimiento. No creo que vayamos a una disminución de la fuerza laboral, sino se va a producir es un cambio en dónde va a trabajar la gente y cómo va a trabajar.

De cara a los próximos años, ¿cuáles son los principales retos en Industria 4.0?

En general, desde el punto de vista de las empresas, lo más importante es saber para qué y cuándo. Los directivos tienen que tener claro el valor qué les puede aportar la Industria 4.0; eso forma parte de la gestión del cambio en las empresas, que en este caso tiene que empezar de arriba hacia abajo. Los directivos tienen que ser parte de esa fuerza de cambio y arrastrar, en el buen sentido y en la dirección correcta, al resto de la empresa. El tener claros los retos a los que te enfrentas, conocer cómo puede ayudarte la tecnología y plantearte un road map de la manera correcta, es el principal reto. Este es un viaje y tenemos que tener claro dónde empezamos y dónde queremos llegar, no ir a trompicones.

¿Cuánto puede tardar una empresa en digitalizar sus procesos?

Depende. Hay empresas que, con sus propios medios, dedican hasta dos años a sensorizar sus máquinas y ver cómo les sacan la información. Sin embargo, hoy en día hay empresas y soluciones en el mercado que en unas semanas sensorizan todas tus máquinas y tienes una primera base de sistemas de gestión que te ayuda a analizar toda la información que captures.

Yo me he encontrado empresa que han sufrido mucho para encontrar soluciones a sus problemas y la solución ya existía en el mercado. Quizás no ha salido de sus casas a buscarla por falta de capacitación.

A 5 años vista, ¿Cuánto crees que habremos avanzado y a qué tecnologías van a estar más implantadas?

Depende la industria. En general, todo lo que llamamos internet of things, advanded analytics, cloud computing y todo lo que entra dentro de Smart Operations va a avanzar mucho.

La robotización aplicada al proceso productivo ha sido implantanda desde hace años, y en la medida en que se ha hecho más accesible económicamente, va a pasos agigantados, porque rápidamente salen los ratios. La realidad aumentada y el 3D printing se moverán a otra velocidad. Blockchain es otra de las tecnologías que veremos avanzar los próximos años, al igual que el 5G, que ya está aquí. Más allá de 2025 empezaremos hablar de la computación cuántica, de neurotecnología y nanotecnología, de bioinformática… Tecnologías que hoy suenan a ciencia ficción, pero con las que en 5 o 10 años empezaremos a familiarizarnos.

Todas estas tecnologías se están empezando ya a aplicar, en mayor o menor medida en función de la industria.

Un último mensaje para las empresas que están avanzar en Industria 4.0.

Mi principal recomendación es que antes de empezar un proyecto de Industria 4.0 tengan claros sus objetivos y su road map. Vale la pena sentarse y pensar qué es lo que tengo, qué es lo que necesito y qué tecnologías están disponibles y me pueden ayudar. Y si no tienen los recursos internos para hacer ese viaje, que se apoyen en terceros o dediquen recursos a estudiar la tecnología, que inviertan en formación, que lean sobre casos de otras empresas… En todo caso, el punto de partida, siempre es el mismo: conocer cuáles son sus retos dentro de la cadena de suministro, con el fin de poder encontrar la manera adecuada de abordarlos. Estamos inmersos en una aventura superinteresante.

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