Noticias Tecnología - Innovación - Ciencia

add ver todas

Comer insectos puede ayudar a salvar el planeta

El cambio climático lleva tiempo estando en el epicentro de la agenda internacional. Apenas quedan 12 años para mantener el calentamiento en una temperatura de 1,5C. Cualquier otro escenario ocasionará dramáticas consecuencias para el planeta. La producción de alimentos supone un cuarto del conjunto de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Sin embargo, los insectos son ya un ingrediente habitual en muchos hogares. Se estima que 2.000 millones de personas ya los consumen, y muchos chefs en EEUU los están incorporando en sus menús.

Las implicaciones de esta tendencia:

  • Reducción significativa del impacto medioambiental – La cría de insectos genera tan solo un 1% de emisiones de gases de efecto invernadero de los gases que se emiten con la cría de ganado vacuno o porcino. Esto supone un impacto positivo para el medio ambiente, ya que reduce el nivel de emisión de uno de los principales causantes del cambio climático.
  • Se trata de un alimento apto para un consumo saludable – A nivel nutritivo, la ingesta de insectos no tiene nada que envidiar a otras carnes o alimentos proteicos, ya que los insectos son ricos en proteínas.
  • Posible falta de aceptación por los consumidores – Resulta llamativo el hecho de poder llegar a alimentarnos a base de insectos, y es posible que muchos consumidores tarden en incluirlos en sus dietas, ya que todavía resultan muy disruptivos. Sin embargo, poco a poco irán introduciéndose en la alimentación, tal y como lo han hecho las dietas vegetarianas, que eran vistas con mucho escepticismo en los años 90 y sin embargo, hoy en día están ampliamente implantadas entre los consumidores. Además, la globalización y el atractivo de la comida oriental hacen que esta nueva tendencia no sea tan remota.

Para saber más haz click aquí

NOTICIAS RELACIONADAS

add ver todas

Alphabet empezará el proyecto Toronto Smart City este...

Toronto va a ser la ciudad con la primera “zona inteligente” del mundo. Alphabet, la empresa matriz de Google, es la responsable de este proyecto, con el que comenzará a dar forma a las ciudades inteligentes del futuro.Las consecuencias de este proyecto:Diversificación de las fuentes de ingresos – Los grandes gigantes tecnológicos querrán convertirse en grandes gestores de los datos generados por los ciudadanos, con el objetivo de ofrecer servicios adaptados a sus necesidades. Esta cesión de datos supondrá una fuente de ingresos adicional para las ciudades, que ofrecerán sus datos a cambio de liquidez y conocimientos.Modificación del modelo urbanístico – Alphabet pretende cambiar el concepto de las ciudades, incrementando la sostenibilidad creando para ello zonas verdes y zonas peatonales con tiendas, ocio y oficinas. Además, ofrecerá viviendas asequibles para los habitantes de Toronto con ingresos más bajos.Digitalización – Este proyecto se traducirá en la digitalización de toda la zona de Toronto sobre la que se han focalizado, en la cual los edificios serán modulares y se podrán ampliar para alojar empresas y familias y los autobuses sin conductor reemplazarán a los coches privados, entre otros avances.Para saber más haz click aquí

¿Sensores para el medio ambiente?

Los cambios medioambientales producen impactos las personas y empresas, influyendo en su comportamiento e incluso transformándolo. Algunas tecnologías están evolucionando para ayudar contra el cambio climático.

Fotosíntesis artificial para plástico biodegradable

Un equipo de investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka ha desarrollado un método para fabricar plásticos biodegradables utilizando CO2 reciclado y luz solar.

Un sustituto del aceite vegetal elaborado con microbios

La startup estadounidense Zero Acre Farms está desarrollando una alternativa a la producción del aceite de palma basada en un proceso natural: la fermentación. La fermentación tiene muchas aplicaciones en todas las industrias, se trata de seleccionar microbios que a su vez, producen un subproducto útil. Para este proceso en concreto, la startup elige microbios que producen aceite y grasa.