Tobias Sjölin CTO Domain de Staer
Automatizar mal es peor que no automatizar. Es la advertencia que lanza Tobias Sjölin, quien lleva más de 20 años respondiendo a esa pregunta desde dentro del comercio electrónico, primero en Boozt y ahora en Staer. Su diagnóstico desmonta varios mitos: la automatización no elimina puestos de trabajo, no exige inversiones millonarias para empezar, y el mayor error no está en la tecnología que se elige, sino en automatizar procesos que ya funcionaban mal.
Tobias Sjölin es un veterano del comercio electrónico con más de 20 años de carrera, especializado en logística, automatización y sistemas financieros. Fue pieza clave durante 16 años en la infraestructura tecnológica de Boozt, una de las grandes tiendas de moda online del norte de Europa. Desde 2026 trabaja en Staer, donde aplica Physical AI e inteligencia espacial a los fulfillment centers, tendiendo puentes entre el mundo digital y el físico.
¿Qué tecnología ha cambiado más la logística en los últimos 5 años?
Los robots móviles autónomos (AMR) y los sistemas automáticos de almacenamiento (AS/RS), es decir, robots que mueven mercancía. Los AMR resuelven el “paseo inútil” del almacén llevando el producto hasta la persona, y estabilizan la operación en plena escasez de mano de obra sin rediseñar el edificio. Los AS/RS eliminan también el movimiento manual y son una solución de almacenamiento muy eficiente.
¿Cuál es hoy el cuello de botella más difícil: software, hardware o personas?
A las personas se las puede formar, y el hardware, bien construido, funciona. El cuello de botella real es el software: es lo que hace que todo el almacén funcione como un conjunto, y hoy sigue muy poco desarrollado. Hace falta un software que no se limite a mostrar indicadores, sino que los entienda, corrija los procesos en tiempo real y consiga que todos los sistemas del almacén –desde los sensores hasta el software de gestión– se comuniquen entre sí de forma automática. Tenemos el hardware y tenemos manos dispuestas a trabajar, pero ahora mismo no hablan el mismo idioma digital.
¿Se puede automatizar ya casi todo, o hay límites físicos que nunca desaparecerán?
Nos acercamos a un punto en el que casi todo puede automatizarse, pero el entorno logístico sigue siendo muy incierto. Los artículos frágiles, pesados o irregulares aún necesitan la mano humana, y automatizar un entorno multi-SKU muy volátil sale caro si se aborda mal. A eso se suma reconvertir almacenes de 30 años, con suelos irregulares y techos bajos: una barrera que la automatización aún no resuelve de forma asequible.
¿Qué empresas deberían automatizar su almacén?
Todas, pero no como un big bang. Es un trabajo constante, no una gran inversión puntual. Se identifican los procesos existentes y se busca automatización a su medida, desde una mesa de medición hasta una cinta transportadora. Para proyectos mayores, el Robotics-as-a-Service (RaaS) permite integrar picking automatizado con una cuota mensual.
El error más habitual es automatizar un proceso que ya era malo. Meter robots en un flujo caótico solo acelera los errores. Y la automatización no elimina el trabajo, lo desplaza: hay que formar al equipo.
El verdadero cuello de botella. "Tenemos el hardware y manos dispuestas a trabajar, pero no hablan el mismo idioma digital, hace falta mejor software".
¿Hacia dónde va el hardware del almacén?
Hacia la modularidad. En lugar de estructuras de acero ancladas al suelo que atan a una empresa a una distribución fija durante una década, el hardware avanza hacia sistemas de rejilla y cintas modulares, fácilmente reconfigurables. Eso permite ampliar, reducir o trasladar la instalación según la demanda estacional o el alquiler. A esto se suman sensores cada vez más asequibles, que pronto estarán por todo el almacén.
¿Dónde aporta valor real la IA hoy?
En todo proceso analítico que hoy hacen personas: previsión de demanda, planificación de recursos, reposición, comunicación con transportistas ante desviaciones. También en la Vision AI, que permite a los robots “ver” el almacén y decidir. Un caso concreto: el machine learning cruza ventas, clima y campañas para posicionar el stock de alta rotación antes del pico de temporada. El objetivo: el stock correcto, en el lugar y el momento correctos.
¿La automatización reduce de verdad la huella ambiental, o es solo velocidad y coste?
Ambas cosas, pero hay que vigilar el greenwashing. La automatización reduce emisiones optimizando rutas y tamaño de cajas, evita enviar “aire”. Pero las baterías de litio y los ciclos rápidos de renovación generan una deuda de carbono real. La sostenibilidad exige hardware duradero, no solo software inteligente. Lo que concilia velocidad y sostenibilidad son los Micro-Fulfillment Centers (MFC): hubs pequeños cerca de zonas urbanas que recortan la última milla sin sacrificar el picking.
¿Qué tecnología nicho será estándar dentro de 5 años?
La visión artificial para el control de calidad sin contacto. Pasar una caja bajo una cámara que verifica al instante peso, etiqueta y posibles daños sin detener la cinta es cada vez más asequible y pronto será estándar incluso en almacenes básicos. Y sirve, de paso, para capturar datos maestros de gran calidad.
¿Por qué innovación apostaría para la próxima década?
Apostarlo todo a una sola cosa es arriesgado, pero si tengo que elegir: el transporte autónomo de media distancia. Camiones operando 24 horas entre hubs regionales resolverían la escasez de conductores, reducirían costes de envío y harían los plazos mucho más predecibles. Coordinar toda la flota, sea cual sea la marca, sería una ganancia de eficiencia enorme.
Si tuviera que hacer una predicción sobre el futuro del LogTech…
El sistema de gestión de almacenes tradicional evolucionará o morirá. Durante décadas ha sido el sistema operativo del almacén, pero coordinar personas, flotas de robots y datos en tiempo real exige algo más ágil que una base de datos estática. El futuro es de las plataformas de orquestación dinámica: un sistema operativo fluido, no un archivador digital.
3 CLAVES PARA EMPEZAR A AUTOMATIZAR
1. Empieza pequeño. No hace falta un proyecto multimillonario: se puede arrancar con inversiones puntuales y localizadas.
2. Valora el RaaS. El Robotics-as-a-Service permite integrar picking automatizado básico pagando una cuota mensual, sin gran desembolso inicial.
3. Forma a tu equipo. La automatización no elimina el trabajo, lo desplaza: hay que invertir en formar al personal para que gestione y mantenga los nuevos sistemas.



