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Aceite de cocina elaborado a partir de microalgas fermentadas

La innovación en productos sostenibles y saludables se ha convertido en una prioridad estratégica para muchas empresas. En este contexto, la empresa Algae Cooking Club ha presentado su nuevo producto: un aceite de cocina a base de algas.

La presentación de este producto llega en un momento en que la industria alimentaria reconoce la necesidad de encontrar formas de producir alimentos de forma más sostenible y sin tanto impacto CO2.

Este aceite destaca por su innovación en términos de propiedades culinarias y nutricionales, ya que presenta un punto de humo significativamente más alto que los aceites tradicionales como el de oliva o maíz, por lo que ofrece una opción más versátil y resistente al calor para cocinar.

Además, contiene una alta densidad de grasas Omega-9, atribuida a las microalgas utilizadas en su producción, lo que resalta su valor nutricional y su potencial beneficio para la salud cardiovascular. Esta combinación de cualidades técnicas y nutricionales posiciona al aceite de algas como una opción atractiva para los consumidores preocupados por su bienestar y la calidad de sus alimentos.

El proceso para obtener el aceite de algas es el siguiente:

  1. La empresa alimenta las microalgas con azúcar en biorreactores.
  2. En pocos días, las microalgas convierten el azúcar en aceite, alzanzando un contenido de aceite del 80%.
  3. Luego, las algas se someten a un proceso de “prensado por expulsión”, similar al utilizado en la industria del aceite de oliva, para separar el aceite de la biomasa.
  4. Finalmente, el aceite resultante se embotella y está listo para su venta.

Actualmente, el aceite se puede comprar en el sitio web de la compañía por 25 dólares la botella.

En conclusión, la introducción de un aceite de cocina a base de algas destaca cómo la investigación en microalgas puede ofrecer alternativas nutritivas y respetuosas con el medioambiente en comparación con los otros métodos tradicionales de producción de aceite.

Además, la capacidad de las algas para prosperar en diversos entornos y su eficiencia en la producción de biomasa subrayan su potencial para contribuir a una agricultura más sostenible y a la disminución de impactos ambientales, como la reducción de emisiones de CO2.

Esto resalta la importancia de seguir explorando y adoptando soluciones innovadoras que puedan ayudar a enfrentar los desafíos alimentarios y ambientales del futuro.


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